Con el lema “Carnaval valluno con sabor a llajta y su llajwa” comenzaron las festividades en la plazuela de Sucre, frente a la facultad de Humanidades de la Universidad Mayor de San Simón.
El plato del tradicional tuvo un costo de Bs 35. 130 expositoras participaron en el evento que se celebra hace 27 años en Cochabamba.
Leonilda Zurita, asambleísta por Cochabamba en la Gobernación y dirigente del Movimiento Al Socialismo (MAS), es una de las caseritas que vende este plato. Según ella, una buena preparación del ají amarillo es el secreto para lograr el mejor puchero. “Exponemos el Ñaupa Manka Mikuna, la comida de nuestros abuelos en tiempos de Carnaval” dijo Zurita.
Además 50 productoras comercializaron el durazno de San Benito, Cliza, Punata, Tarata y Arbieto. El ambiente carnavalero se completó con la exposición de atuendos cochalas, baile y coplas, que se cantaron al ritmo de grupos musicales y personajes cochabambinos como Betty Veizaga y Enrique Paredes. (19/02/2017)
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lunes, 20 de febrero de 2017
domingo, 19 de febrero de 2017
Carnaval, válvula de escape
“Definitivamente lo único que toman enserio los tarijeños son los carnavales”, dijo un colega francés cuando comentaba sobre el inicio del Carnaval en nuestro país.
Sea cierto o no, en esta época, que recién comienza, muchos olvidarán los problemas estructurales de una economía debilitada, de un mal servicio médico, de la creciente ola delincuencial. De la falta de dinero para ir hacer las compras al mercado, se olvidarán incluso de los terribles asesinatos que se cometieron en estos últimos meses.
Son tantos los problemas que ahora más que nunca, el Carnaval se convertirá en una especie de válvula de escape y unirá una vez más a disidentes, a enemigos y a todos los estratos sociales.
La crisis económica que paralizó varios proyectos, la fuerte sequía, la escasez de medicamentos y de equipos médicos en los hospitales provinciales, el elevado número de feminicidios, la disputa sobre Tariquía y su exploración, están entre los principales problemas que aquejan al departamento.
Mientras en el centro de Bolivia la gente intentará olvidar la suba de precios, la terrible plaga de langostas, el conflicto de la Caja Nacional de Salud, la tensión bilateral con Argentina, la escasez de agua, la falta de empleo, las denuncias de corrupción, la pulseta que recién comienza sobre la Ley de la coca, las marchas en favor y en contra de la reelección del presidente Evo Morales, en fin muchos problemas más.
Y en medio de todo este Carnaval en tiempos de crisis, desde el Comando de la Policía nacional se anunció que más de 10.000 policías custodiarán las principales carreteras y avenidas del país, además de plazas y principales centros de atracción turística.
Ellos tendrán en sus manos la labor de salvaguardar la seguridad de miles de bolivianos que, pese al duro panorama, se olvidarán por unos días de los diversos problemas que afligen seriamente al país y saturarán las terminales de transporte terrestre y aéreo para visitar los más interesantes festejos.
“El Carnaval es para olvidar las penas y echarse a la calle a reír y a disfrutar”, dijo un compadre el pasado jueves en cuanto terminó de tocar el erque. Pero ¿cómo encaja una fiesta que tiene como centro el exceso con un momento en que todo parece colgar de un hilo?
Es un hecho histórico que todas las sociedades necesitan divertirse para liberar presión, también cuando el panorama es más descorazonador. Sobre todo en estos casos, como demuestra la vida cotidiana durante una guerra o una catástrofe natural.
Los mecanismos de la psicología individual y colectiva crean el contrapeso necesario frente a la adversidad, a fin de que el ser humano pueda soportar sin enloquecer un periodo en el que las dificultades lo dominan todo.
Entonces, ¿tal y como están las cosas, quién tiene ganas de disfrazarse y salir a la calle a bailar y a reírse hasta de su sombra? En teoría, como decíamos antes, cuando las cosas van mal, toca distraerse más que nunca, pero eso no es tan fácil.
Los problemas estarán presentes aunque a modo de burla en los diferentes acontecimientos. En fin, no podemos olvidar algo obvio: el Carnaval es, además del planeta de las máscaras, el reino de la sátira que tiene como objetivo, sobre todo, poner en evidencia a los poderosos y reírse de los problemas que aquejan a las sociedades. Entonces ahí estarán nuestros problemas pero envueltos en una ola de burla.
Sin embargo, una cosa que debemos evitar es que este Carnaval en tiempos de crisis -esta válvula de escape- nos haga olvidar quiénes somos.
El pasado año los cuatro días de Carnaval dejaron un saldo de 52 fallecidos, 41% menos que en 2015, año en el que murieron 88. Además se registraron 332 hechos de tránsito, 237 de violencia doméstica y 32 robos de vehículos.
Estamos hablando de homicidios, asesinatos, suicidios, muertes naturales, feminicidios y personas fallecidas en hechos de tránsito… Pero ya conscientes del cuidado que se debe tener, ahora tómense un respiro: llega el Carnaval.
Aparquemos la crisis, las miserias, la tristeza, las preocupaciones, y saquemos a paseo la sonrisa y el buen ánimo.
Sea cierto o no, en esta época, que recién comienza, muchos olvidarán los problemas estructurales de una economía debilitada, de un mal servicio médico, de la creciente ola delincuencial. De la falta de dinero para ir hacer las compras al mercado, se olvidarán incluso de los terribles asesinatos que se cometieron en estos últimos meses.
Son tantos los problemas que ahora más que nunca, el Carnaval se convertirá en una especie de válvula de escape y unirá una vez más a disidentes, a enemigos y a todos los estratos sociales.
La crisis económica que paralizó varios proyectos, la fuerte sequía, la escasez de medicamentos y de equipos médicos en los hospitales provinciales, el elevado número de feminicidios, la disputa sobre Tariquía y su exploración, están entre los principales problemas que aquejan al departamento.
Mientras en el centro de Bolivia la gente intentará olvidar la suba de precios, la terrible plaga de langostas, el conflicto de la Caja Nacional de Salud, la tensión bilateral con Argentina, la escasez de agua, la falta de empleo, las denuncias de corrupción, la pulseta que recién comienza sobre la Ley de la coca, las marchas en favor y en contra de la reelección del presidente Evo Morales, en fin muchos problemas más.
Y en medio de todo este Carnaval en tiempos de crisis, desde el Comando de la Policía nacional se anunció que más de 10.000 policías custodiarán las principales carreteras y avenidas del país, además de plazas y principales centros de atracción turística.
Ellos tendrán en sus manos la labor de salvaguardar la seguridad de miles de bolivianos que, pese al duro panorama, se olvidarán por unos días de los diversos problemas que afligen seriamente al país y saturarán las terminales de transporte terrestre y aéreo para visitar los más interesantes festejos.
“El Carnaval es para olvidar las penas y echarse a la calle a reír y a disfrutar”, dijo un compadre el pasado jueves en cuanto terminó de tocar el erque. Pero ¿cómo encaja una fiesta que tiene como centro el exceso con un momento en que todo parece colgar de un hilo?
Es un hecho histórico que todas las sociedades necesitan divertirse para liberar presión, también cuando el panorama es más descorazonador. Sobre todo en estos casos, como demuestra la vida cotidiana durante una guerra o una catástrofe natural.
Los mecanismos de la psicología individual y colectiva crean el contrapeso necesario frente a la adversidad, a fin de que el ser humano pueda soportar sin enloquecer un periodo en el que las dificultades lo dominan todo.
Entonces, ¿tal y como están las cosas, quién tiene ganas de disfrazarse y salir a la calle a bailar y a reírse hasta de su sombra? En teoría, como decíamos antes, cuando las cosas van mal, toca distraerse más que nunca, pero eso no es tan fácil.
Los problemas estarán presentes aunque a modo de burla en los diferentes acontecimientos. En fin, no podemos olvidar algo obvio: el Carnaval es, además del planeta de las máscaras, el reino de la sátira que tiene como objetivo, sobre todo, poner en evidencia a los poderosos y reírse de los problemas que aquejan a las sociedades. Entonces ahí estarán nuestros problemas pero envueltos en una ola de burla.
Sin embargo, una cosa que debemos evitar es que este Carnaval en tiempos de crisis -esta válvula de escape- nos haga olvidar quiénes somos.
El pasado año los cuatro días de Carnaval dejaron un saldo de 52 fallecidos, 41% menos que en 2015, año en el que murieron 88. Además se registraron 332 hechos de tránsito, 237 de violencia doméstica y 32 robos de vehículos.
Estamos hablando de homicidios, asesinatos, suicidios, muertes naturales, feminicidios y personas fallecidas en hechos de tránsito… Pero ya conscientes del cuidado que se debe tener, ahora tómense un respiro: llega el Carnaval.
Aparquemos la crisis, las miserias, la tristeza, las preocupaciones, y saquemos a paseo la sonrisa y el buen ánimo.
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viernes, 10 de febrero de 2017
Mariana Dupleich es la reina del Carnaval 2017
La representante de los Caporales San Simón, Mariana Dupleich, fue coronada hoy como reina del Carnaval de la Integración 2017, en una celebración en el Hotel Cochabamba de la zona de La Recoleta.
"Estoy muy contenta, muy agradecida con toda mi fraternidad, con toda mi barra. La verdad ha sido una noche fabulosa, hemos hecho grandes amistades. Me siento en la capacidad plena de poder representar lo que es el verdadero Carnaval cochabambino", expresó Dupleich tras recibir su corona.
Las finalistas del certamen fueron las representantes de Caporales Centralistas Santiago, Betina Claure, y Danitza Gutiérrez de Tinkus Ch'aukas.
El premio a Mejor Traje Típico fue para la representante de Caporales Universitario San Simón, Valeria Moscoso, y Gutiérrez se llevó también el galardón para Mejor Danza Folklórica.
"Estoy muy contenta, muy agradecida con toda mi fraternidad, con toda mi barra. La verdad ha sido una noche fabulosa, hemos hecho grandes amistades. Me siento en la capacidad plena de poder representar lo que es el verdadero Carnaval cochabambino", expresó Dupleich tras recibir su corona.
Las finalistas del certamen fueron las representantes de Caporales Centralistas Santiago, Betina Claure, y Danitza Gutiérrez de Tinkus Ch'aukas.
El premio a Mejor Traje Típico fue para la representante de Caporales Universitario San Simón, Valeria Moscoso, y Gutiérrez se llevó también el galardón para Mejor Danza Folklórica.
sábado, 7 de enero de 2012
Confirman feriado para el 23 de enero y los días de carnaval
El director departamental del trabajo en Santa Cruz, Fernando Delgadillo, confirmó que el feriado del 22 de enero, por un aniversario más de la creación del Estado Plurinacional, se recorre al día siguiente, es decir, el lunes 23.
La fecha del 22 de enero coincide con la posesión de Evo Morales en 2006. Según el Gobierno, con la creación del Estado Plurinacional se reinvindica los derechos del pueblo.
Normalmente el acto de conmemoración del Estado Plurinacional se lo hace en la población de Tiwanacu.
“La Ley General del Trabajo es bien clara y dice que todos los feriados que caigan en día domingo automáticamente se recorre al primer día hábil de la semana, que en este caso es el lunes”, aseveró Delgadillo.
El funcionario público señaló que la Ley General del Trabajo contempla pago triple para las personas que trabajan en domingo y los feriados en días hábiles pago doble.
Delgadillo dijo que lo mismo ocurre con los días feriados de carnaval. Añadió que normalmente los trabajadores llegan a negociar el trabajo con los empleadores, pero no se debe olvidar que trabajar en un feriado no es un día cualquiera.
537 denuncias por el no pago de aguinaldo
Con relación al pago de aguinaldos, Fernando Delgadillo informó que en suma se recibieron 537 denuncias por el no pago de aguinaldo.
La gran mayoría de las empresas infractoras fueron aquellas de servicios y otros rubros, fundamentalmente las informales.
A través de las denuncias sentadas en la Dirección del Trabajo, algunas empresas llegaron hasta las oficinas de la institución para cancelar el aguinaldo. Otros trabajadores con la conminatoria de pago obtuvieron en su misma empresa el pago doble de salario.
Actualmente en la Dirección Departamental del Trabajo existen 5596 empresas registradas, con un crecimiento en registros estimado por año del 30%.
Datos.
El director departamental del trabajo indicó que toda empresa que quiera hacer que sus empleados trabajen en feriado, deberán pagar el doble, aunque siempre se llega a negociación
Con relación al pago de aguinaldos, Fernando Delgadillo informó que en suma se recibieron 537 denuncias por el no pago de aguinaldo.
La gran mayoría de las empresas infractoras fueron aquellas de servicios y otros rubros, fundamentalmente las informales.
A través de las denuncias sentadas en la Dirección del Trabajo, algunas empresas llegaron hasta las oficinas de la institución para cancelar el aguinaldo. Otros trabajadores con la conminatoria de pago obtuvieron en su misma empresa el pago doble de salario.
Actualmente en la Dirección Departamental del Trabajo existen 5596 empresas registradas, con un crecimiento en registros estimado por año del 30%.
Datos.
El director departamental del trabajo indicó que toda empresa que quiera hacer que sus empleados trabajen en feriado, deberán pagar el doble, aunque siempre se llega a negociación
domingo, 10 de abril de 2011
El carnaval de Jaihuayco lidia con lo políticamente correcto
¿Es posible exigir lo políticamente correcto en carnaval? El carnaval de Jaihuayco, que se desarrolla dos semanas después del corso de Oruro, mantiene ese espíritu grotesco y de excesos que caracteriza a esta festividad, por obra y gracia de los sectores populares de la ciudad de Cochabamba.
El sociólogo e investigador Mauricio Sánchez cree que se trata de una especie de “Frankestein carnavalesco” donde es posible ver de todo un poco, desde disfraces políticamente correctos hasta el travestismo que hace escarnio de lo femenino.
“En Jaihuayco, a pesar de ser subordinado al carnaval de Oruro y al Corso de Corsos, se mantiene lo que el carnaval debería ser: un espacio totalmente grotesco, recupero a Bajtin, el exceso de la carne que ha caracterizado (a esta fiesta) desde la Edad Media en Europa”, dice Sánchez.
La descripción es elocuente: grupos de hombres disfrazados de enfermeras eróticas, Magníficas, chicas jailonas (de las élites) o cholitas, se confunden con comparsas carnavaleras y fraternidades de bailes típicos y estructurados. Sánchez, cita a Todorov, para plantear que el carnaval es precisamente el espacio de un antiquísimo ritual de los roles invertidos que consiste en que los hombres se disfrazan de mujer (y viceversa), el juez de ladrón, el ratero de policía, el rico de paisano y el pobre de rico.
Los sectores populares que hacen el carnaval de Jaihuayco cumplen con ese rito a la perfección. A pesar de esa lógica de preestablecer un recorrido y enmarcar al público en graderías, la entrada popular mantiene su desorden, sus expresiones políticamente incorrectas y su estética grotesca que puede resultar pesada para algunas personas.
Los orígenes
Los migrantes de Norte Potosí y Oruro llegados a la ciudad de Cochabamba pusieron un perfil particular al carnaval de la zona sur donde comenzaron a asentarse hace décadas.
Según Sánchez, la prensa escrita de la segunda mitad de los 70 manifestaba su preocupación por la ausencia de una fiesta carnavalera en la ciudad de Cochabamba pues la gente se iba a Oruro o Quillacollo.
Sin embargo, en las barriadas de Cochabamba, allí donde se asientan los sectores populares, en la actual zona sur, existía y existe un carnaval de las familias migrantes que festejaban con coplas, instrumentos populares y organizados en “pandillas”.
Según Sánchez, el dirigente Napoleón Fernández organizó a estos grupos que actuaban espontáneamente para que coincidieran todos en una entrada de carnaval, la otra versión oficial dice que un grupo de vecinos de la avenida Siles, detrás de la Coronilla, había decidido a fines de la década de los 50 hacer esa entrada.
Es así que ese carnaval festejado sin ceremonias y al libre albedrío en la zona de Jaihuayco comenzó a oficializarse. Sánchez dice que, actualmente, el carnaval de la zona sur está vinculado a las instituciones creadas por la Participación Popular, como las Organizaciones Territoriales de Base (OTB).
El corso de Jaihuayco se hace una semana después del Corso de Corsos de la ciudad de Cochabamba, que a su vez se realiza una semana más tarde que la entrada en Oruro. El equipo de investigadores, del que forma parte Sánchez, ha denominado a esto un “desplazamiento histórico” en tiempo y espacio. En este caso, el desplazamiento ha consistido en secundarizar o hacer de este acontecimiento un corso tributario, subordinado al “poder más grande”.
El sociólogo e investigador Mauricio Sánchez Patzy participó del equipo investigador Nudos SURurbanos y puede ser contactado en el correo jamapasa@hotmail.com.
sábado, 12 de marzo de 2011
Rol de ingreso del Corso de Corsos 2011
BLOQUE I (SALIDA 08:00)
1 Autoridades Banda y Ballet Municipal
2 Carro Alegórico Pro Salud
3 Carnaval Valluno de Tiataco
4 Comparsa Grupo Ceoli
5 Comparsa Carnavalera Colegio Bolívar
6 Sedes Seduca “Hasta Ahí Nomás”
7 Comparsa los rompe carreteras
8 Comparsa Aquerencia
9 Disfraz individual silencio
10 Comparsa las Brujas que salen
BLOQUE II (SALIDA 08:30)
11 Unidades militares
BLOQUE III (Salida 11:00)
12 Pujlay Yamparaez
13 Morenada Municipal
14 Llamerada san andres la paz
15 Ballet Cupesi de santa cruz
16 Ayllu jilla grande
17 caporales vps
18 negritos de colcapirhua
19 tarqueada ucb sp
20 caporales fuc
21 Pujllay inmaculada concepción
22 chuta pepinos papis bronco
23 Chuta pasankalleros
24 chutas coroiqueños nuevo amancer
25 Chutas pepinos verdaderos intocables
26 Caporales Condes Achalay
27 Ayllu Cultural Tinkus Laiq’as
28 Caporales Lab
29 Sentimiento Chapaco
30 Caporales Santiago
31 Centro Cultural Masis de Quillacollo
32 Ballet Cupesi Santa Cruz
33 Morenada Central Tiquipaya
BLOQUE IV (Salida 13:30)
34 Caporales San Simón, Mi viejo San Simón
35 Morenada Transpeco
36 Caporales Elfec
37 Salay Cochabamba
38 Morenada Central
39 Tinkus Cochabamba
40 Caporales Centralistas Oruro
41 Llamerada San Andrés La Paz
42 Morenada Concordia Central San Simón
43 Tinkus San Simón
44 Chaco y Danza
45 Tobas del Rosario
46 Sol Chaqueño
47 Caporales Enaf
48 Diablada 14 de Septiembre
49 Caporales Zambos con “Z”
50 Sambos Caporales Santa Cruz
BLOQUE V (Salida 15:30)
51 Tinkus Wistus La Paz
52 Caporales San Simón H.N.
53 Tinkus Chaucas
54 Chapaqueada San Simón
55 Sambos Caporales
56 Tinkus San Simón
57 Diablada Artística URUS de Oruro
58 Sambos Bolivia
59 Saya Afro Boliviana Sud Yungas
60 Tinkus Sayari Agronomía
61 Morenada Economía
62 Saya Afro Cochabamba
63 Caporales Bolivia
64 Alma y Malambo
65 Kullawuada Los Rebeldes de Tiquipaya
66 Fraternidad Quebrachal
67 Chacarera Alpargata y Legüero
68 Pujllay Virgen de la Asunción
102 grupos bailan en corso de corsos
El evento central del Carnaval cochabambino de este año, el Corso de Corsos, se realizará hoy con un fuerte desplazamiento de seguridad, la implementación de pasos peatonales y prohibiciones tanto para la venta de bebidas alcohólicas a 100 metros de la ruta de baile como para el juego y venta de globos inflados con agua.
El oficial superior de Cultura, Fernando Claure, expresó su confianza en que el problema de los transportistas no afecte la normal realización del Corso, “porque si los compañeros del sector del transporte quieren sabotear el Corso de Corsos, lo que harán es sabotear a los propios cochabambinos”, dijo la autoridad.
Claure dijo que en este Corso estarán participando 102 fraternidades, entre comparsas, grupos autóctonos, caporales, invitados especiales que llegan desde Oruro como los Cocanis y la Diablada Urus.
Seguridad para el Corso
La Policía movilizará a 1.900 policías para el evento de hoy y la Policía Militar a 400. Además 120 efectivos en motocicletas patrullarán la ciudad.
Se armarán siete “carpas multidisciplinarias”, que estarán ubicadas en sectores estratégicos, donde trabajará la Policía, la Defensoría, Sedeges y ambulancias.
Los problemas en el Corso de Corsos se generan en el tercer turno (19:00 a 22:00), en la avenida Ramón Rivero donde la juventud se alegra y excede con el alcohol. Para ello, la Policía ha dispuesto reforzar con 600 policías solo en esa área.
También se están implementando grupos de reacción inmediata.
En total serán 2.300 policías que cubrirán la actividad desde las 8:00 hasta la conclusión del espectáculo.
Además participarán 500 integrantes de las Fuerzas Armadas y voluntarios tanto del SAR-FAB como el SAR-Bolivia para que la seguridad sea mayor que en años anteriores. Se han instalado también puntos de iluminación que permitirán el normal desarrollo del evento.
Prohibiciones
Entre las restricciones para el Corso están la prohibición del juego con globos y consumo de bebidas alcohólicas en un radio de 100 metros, según la ordenanza municipal. Hay autorización para vender bebidas en los restaurantes, pero no en de la ruta del Corso de Corsos.
Entre las sanciones estipuladas están la multa de 100 bolivianos y arresto si hay resistencia. En caso de delitos cometidos por mayores de edad, estos serán remitidos a la Felcc. Mientras que los “globeadores” pueden ser arrestados por ocho horas.
Para evitar excesos, los representantes de la empresa de cerveza Taquiña han colocado en varios puntos calcomanías en los que se persuade a no vender bebidas alcohólicas a menores de 18 años.
En tanto, la Asociación de Conjuntos Folclóricos Virgen de Urqupiña, reclamó ayer por la nueva escala de tarifas que impusieron los directores de las bandas de música para acompañar a los danzarines durante el recorrido del Corso de Corsos.
Según Fernando Bermúdez, dirigente de las fraternidades, los danzarines fueron sorprendidos por la nueva escala tarifaria de 300 y 350 bolivianos por músico que en algunos casos es inalcanzable para un bailarín, por lo que “muchos optaron por la retirada y no participar en el cierre de carnaval cochabambino”. Dijo que con este aumento muchas fraternidades se verán disminuidas en número.
Protección a la fauna
En coordinación con el municipio de Cercado, la Gobernación de Cochabamba a través de la Unidad Forestal Biodiversidad y Áreas Protegidas controlará que los trajes utilizados por los bailarines en el Corso de Corsos de hoy, no tengan partes de animales.
La responsable de esta Unidad, Carmen Rodríguez, señaló que se emitieron las notas previas advirtiendo a las fraternidades sobre la prohibición del uso de materiales generados en la fauna silvestre, como plumas, pieles, caparazones y otros. “Una comisión estará en el ingreso del Corso, donde se verificará que los trajes no contengan estos elementos, prohibiéndose su ingreso en caso de advertirse la existencia de estas partes y/o, en su caso, decomisándolas”, dijo.
EXTRAVIADOS
Un centenar de funcionarios del Servicio Departamental de Gestión Social trabajará en el Corso de Corsos, en tres turnos, para proteger a los niños extraviados. En este tipo de eventos, la pérdida de niños es frecuente por la alta concentración de personas.
La directora del Sedeges, Vivian Peñarrieta, adelantó que los niños que sean encontrados sin sus padres serán resguardados en las seis carpas que estarán ubicadas en lugares estratégicos, a lo largo del Corso de Corsos.
lunes, 7 de marzo de 2011
12 elementos para la ch’alla de Carnaval
Serpentinas, flores, pétalos multicolores, confites, cereales, banderines, cohetillos, globos, vino, alcohol, cerveza y comida no pueden faltar en las ch’allas carnavaleras, incluso como es una tradición que se comparte en la ciudad y el campo, la gente en ambos destinos toma previsiones para contar con cada uno de los elementos.
La serpentina es un elemento decorativo que se usa para dar más volumen a la ch'alla.
Según las costumbres, las flores (principalmente las retamas) son de buen augurio y eliminan elementos negativos de la casa.
Los pétalos de hortensia y pompones sirven para rociar en cada esquina de la vivienda.
Los confites son pequeños dulces de colores que según la tradición alimentan a la Pachamama. Se echan en la tierra y en el techo de los inmuebles.
Otro rito es esparcir en cada esquina de la casa habas, quinua, arvejas, choclo, nueces y trigo, entre otros cereales, para que se multiplique el dinero y comida.
La utilización de banderines es para que la casa tenga una vestimenta multicolor. Antes eran de papel de seda, hoy de nylon.
Reventar cohetillos es una costumbre occidental ya arraigada y sirve para llamar a la gente a unirse a la ch’alla carnavalera.
Se ponen globos en las cuatro esquinas del tejado y el resto de la casa. Se dice que esta costumbre llama la abundancia.
El vino calma la sed de la Pachamama. Unos dicen que tiene que ser de uva pura sin ninguna mezcla. Otros usan vino de indio, que es un preparado de tintes. El alcohol se usa al final de la ch’alla, cuando la Pachamama recibió las muestras de agradecimiento y para pedir el permiso para el festejo posterior.
La cerveza se la toma después de realizar la ch’alla. La tradición dice que todos los asistentes deben tomar cerveza. Cuanto más espumante, mejor augurio.
Finalmente, el martes de ch’alla se suele comer puchero, sonso, asado de chancho y saice. En el campo sirven el aptapi.
domingo, 6 de marzo de 2011
Fiesta del carnaval como resultado del sincretismo
Si bien la fiesta de Carnaval es una costumbre eminentemente europea que fue introducida en América por los españoles con la colonia, los pueblos indígenas de esta región también celebraban una fiesta establecida según su calendario agrícola que no tenía el mismo espíritu ni motivos del Carnaval y sólo coincidían en la época.
“La Nueva Crónica y Buen Gobierno Compuesto”, de don Felipe Guamán Poma de Ayala, describe la celebración que los incas tenían durante el mes de febrero, época en la que se celebraba la fiesta del Paucar Uaray, que consistía en la entrega de sacrificios de oro que los incas hacían a la Pachamama como retribución por los frutos de la tierra que empezarían a cosechar en esta época del año. Este documento es en realidad una carta de más de mil páginas en la que el más importante cronista indígena de la colonia le cuenta al rey de España cómo era la cultura del pueblo que estaba colonizando en América del Sur.
Esta retribución se mantiene hasta nuestros días, pues según explican los antropólogos costumbristas Wilfredo Camacho y Melby Mojica, “durante el Paray Pacha (tiempo de lluvia) los comunarios se disponen a retribuir sus ofrendas a la Pachamama, esperando que ella continúe acompañándolos con su benevolencia hasta el fin de la cosecha, pues en estos meses de febrero y marzo, los sembradíos muestran sus mejores galas y los frutos que empiezan a madurar constituyen la promesa de que no faltarán los alimentos”.
Por esta razón, hasta nuestros días, especialmente en la comunidad de Tiataco, se instaura la tradicional Pucara de ofrenda a la Pachamama y se organizan comparsas con niños
Lo señorial y lo plebeyo del Carnaval de Cochabamba
“Los españoles introdujeron en América dos manifestaciones del Carnaval: la de las clases llamadas altas, celebrada en salones a la manera española, y la popular, en las calles”, dice el historiador Gustavo Rodríguez al relatar que la fiesta de los excesos es una celebración eminentemente europea que probablemente se originó en las saturnales romanas.
Si bien el experto asegura que no es posible determinar con precisión desde cuándo se celebra el Carnaval en Cochabamba, se presume que “probablemente con intermitencias ocurre desde el siglo XIV”, y afirma que “es seguro que para fines del siglo XVIII existía esta festividad, por entonces denominada Carnestolendas”.
Este inicial Carnaval colonial se mantuvo en Cochabamba hasta la fundación de la República, pues según se puede verificar en documentos de la época, “la calle era el lugar predilecto de los sectores plebeyos y populares. En ella tocaban y danzaban bailecitos de la tierra, de procedencia peruana, como moza mala (de origen negro y gestos eróticos) y la zamacueca, que era un baile de pareja suelta”, explica Rodríguez en el documento “Siglo y Medio del Carnaval de Cochabamba”.
Estos mismos documentos, periodísticos en su mayoría, relatan que las clases más adineradas “no participaban de las fiestas callejeras y no establecían nexos con la plebe. Bailaban y se divertían encerrados, en la seguridad de sus amplias mansiones”.
El Correo del Interior, que es el periódico local del cual Rodríguez obtuvo la información histórica, relata que en lo que ahora conocemos como el martes de ch’alla “la élite cochabambina se entretenía en sus amplias casas en un juego y contrajuego de ataques y contraataques con agua, talco y perfumes entre varones y mujeres”.
Esta situación cambió tras la derrota de la Guerra del Pacífico, en la que las clases adineradas culpaban a lo plebeyo y popular de ser responsable de que Bolivia no fuese una nación moderna, razón por la cual establecieron que el Carnaval debía tener ciertos límites y ornamento aceptables.
“En 1887 un ciudadano alemán, Adolfo Schultze, avecindado en la ciudad de Cochabamba, introdujo por primera vez una entrada carnavalera a la usanza germana”, que en realidad era una mezcla entre el festejo que se efectuaba en Venecia (Italia) y Colonia (Alemania).
Fue así que los jóvenes de las clases altas tomaron las calles disfrazados con “lujo y gracia” desplazando de este espacio a los pobres, que se convirtieron sólo en espectadores pues no tenían el dinero suficiente para comprar los disfraces que se exigían o para arreglar las carrozas como se había establecido.
La plebe fue la que creó el festejo del domingo de tentación en la zona de Cala Cala que se denominó “Cacharpaya”. Mientras tanto, en el Corso de las Flores, que así se denominaba el Carnaval de la élite, se cambiaron los carruajes y carros adornados por las comparsas, que a partir de 1940 estaban encabezadas por los Jets, Always y Caribes.
En 1975, la dictadura de Banzer, “convencida de que el placer y la alegría eran contrarias al orden y el progreso, suprimió los feriados de lunes y martes de Carnaval”. Por eso, en 1978, al concluir el ciclo militar, se restituyó el feriado del martes de ch’alla y un año después el lunes de Carnaval volvió a ser festivo, pero en Cochabamba no era tan fastuoso como los de Oruro o Santa Cruz, razón por la cual se empezó a construir un Carnaval mestizo. “Las élites en lugar de continuar recriminando el crecimiento de los desfiles y festejos populares, decidieron participar en ellos, reelaborando el mundo simbólico de la fiesta y tomando para sí una larga tradición de festividad popular”.
LIBERTAD FEMENINA
Según explica el historiador Gustavo Rodríguez en el documento “Siglo y Medio del Carnaval Cochabambino”, “a las mujeres de clase alta, cotidianamente relegadas, las mascaradas les permitían evadir momentáneamente su ostracismo familiar y tomar, gracias al anonimato, la iniciativa en el galanteo”.
Según explica este documento, las mujeres de este grupo social podían permitirse algunas transgresiones en esta época del año. En cambio, “las del sector popular no necesitaban de este artificio debido a que participaban desde muy atrás en las fiestas”.
Rodríguez explica que “gracias a las máscaras podían tomar la decisión y atreverse a mirar sin rubor. Incluso las más osadas jugar, a veces, fuertes bromas al otro sexo y expresarse en un lenguaje considerado provocativo, reservado en tiempos normales para los varones. Sin duda, eran las mujeres quienes esperaban con más ansias la llamada del Dios Momo, pues les consentía un fugaz momento de utopía igualitaria, tener una presencia activa y un protagonismo, que les era negado en otros órdenes de la vida social”.
El historiador recuerda que en esta época había una “estructura patriarcal y machista reinante” en la que “la mujer no era considerada ciudadana y no votaba en las elecciones. En general era segregada, participaba poco de la vida política y cultural y en Carnaval todo este encierro desaparecía”.
Carnaval, entre ritual andino y hábito urbano
Los rituales de antaño y los festejos de ahora… En la época de Carnaval, estas formas culturales nunca tuvieron un carácter rígido: su transformación, su olvido temporal y hasta su recuperación son parte de la cultura viva que alimentan las costumbres carnavaleras, especialmente en el valle cochabambino.
Las tradiciones religiosas –y no sólo católicas– siempre estuvieron detrás de toda esta festividad que tiene, además, un espíritu universal. En el caso de Bolivia, las formas culturales ricas en su diversidad tienen en cada región un estilo propio y, por lo tanto, una transformación diferente a lo largo de los años.
El Carnaval, ¿quién inventaría? Respuesta complicada si lo que se busca es una fecha exacta. Sin embargo, de lo que sí se tienen datos es de las múltiples variaciones y las diferentes transformaciones de los festejos a lo largo de los años.
Especialmente en el valle, según Wilfredo Camacho y Melvy Mojica –quienes trabajan desde hace varios años en el estudio de las costumbres cochabambinas–, las tradiciones tanto rurales como citadinas han sido afectadas positiva y negativamente.
En las provincias, por ejemplo y a pesar de lo que se creería, hasta hace muy pocos años, las tradiciones estaban casi por completo olvidadas y, más bien, las costumbres citadinas estaban invadiendo el carácter festivo de los días de Carnaval.
“Lo que antes se hacía en las diferentes provincias de Cochabamba en torno a la Pukara (que es una especie accesorio donde se cuelgan los elementos relativos al festejo) ya se estaba perdiendo. Incluso en algunos lugares se habían olvidado de esa tradición”, señala Camacho.
Pukara es el símbolo de la abundancia y en torno a esa concepción se hacen los festejos entre los meses de febrero y marzo, que es cuando “estamos en el tiempo húmedo, porque llueve copiosamente, y las comunidades se reunían haciendo una celebración mística y ritual para que los frutos que se cosechen entre abril y mayo tengan un feliz término”, dice Wilfredo Camacho.
Se trata de una fiesta de todo aquello que se va a cosechar y su principal particularidad es la presencia de la ritualidad, la música y la poesía. “Es la aparición de las coplas, en las que se destaca la belleza de la mujer, del hombre y de la naturaleza”.
Para Camacho, la tradición más profunda y fuerte que se tiene en los valles es ese espíritu de reciprocidad en el que se da un agradecimiento a la madre tierra con aquellos primeros frutos que se están cultivando antes de ser cosechados.
Separación colonial
Con la llegada de la cultura occidental, en la época de la Colonia, esta tradición de ritualidad religiosa, profundamente arraigada en los habitantes de esta región, se transforma en lo que se denomina “carnestolendas”.
Y es en ese momento que se pone de manifiesto el fraccionamiento entre indígenas y terratenientes, “quienes al ser dueños de grandes extensiones de tierras relegan a los campesinos hacia sus comunidades para poder festejar solos y tranquilos”.
Cuando los festejos de los terratenientes concluían, se iniciaban los del área rural, con sus estéticas particulares, “especialmente dirigidos a los rituales de agradecimiento y reciprocidad”.
Muchos años después, con la llegada del siglo XX y de manera más fuerte en los años 70, los carnavales del área rural empiezan a insertarse en la ciudad dando paso a una fusión de costumbres que combinan lo religioso, lo ritual y el divertimento.
Según Camacho, la costumbre de ch’allar es un aporte netamente indígena.
La ofrenda ritual del martes
En torno al Carnaval gira de manera inevitable la presencia ritual y religiosa a través de una ofrenda, denominada ch’allaku, a la madre tierra.
Es un aspecto que procede de las costumbres ancestrales vinculadas a la época de lluvias y el inicio de las cosechas.
En la ciudad, principalmente en los mercados de la zona sur, la fila de comerciantes que venden los elementos rituales de la ch’alla se extiende a lo largo de dos cuadras.
Según Melvy Mojica, investigadora de las tradiciones cochabambinas, los elementos principales y tradicionales para armar la mesa de ch’alla son la q’oa, la coca, el cebo de llama y las flores recién cosechadas.
“Ahora se ponen muchas cosas en la q’oa, pero lo más importante eran aquellas flores de lo que se está a punto de cosechar como la papa y el maíz”.
Una de las vendedoras del mercado La Pampa ofrece, por ejemplo, misterios, dulces, confites, incienso, tabaco, coca, q’oa, wayrurus y jazmines, entre otros.
“Actualmente se hace la q’oa para pedir, para que te dé buena suerte, pero en realidad es un acto de agradecimiento, de invitar a la tierra lo que uno va a comer”, señala Mojica.
LOS FESTEJOS
El Carnaval 2011 se extenderá hasta el 3 de abril con 18 actividades, según el programa de la Alcaldía Municipal de Cercado, que abarca 13 distritos y seis comunas.
Mesas rituales
El uso de mesas rituales de celebración para el martes de Carnaval es uno de los momentos más espirituales de este festejo.
La idea fundamental está en agradecer a la madre tierra por todo lo que nos dará durante el año. Actualmente también se hacen mesas rituales para pedir cosas y protección contra malos augurios.
Carnaval para niños
El domingo 6 de marzo, los niños de todos los sectores de la ciudad podrán participar del Corso Infantil, que se realizará en la avenida San Martín y la Ballivián.
Festejo en comunas
En los distritos de Cercado se realizarán actividades para celebrar el Carnaval.
Para el domingo 13 de marzo se tiene programada la entrada de comparsas en la avenida H. Asin de la comuna Valle Hermoso.
Ese domingo en las comunas Itocta y Tunari también se efectuarán las tradicionales carnestolendas.
El Carnaval de la juventud tendrá lugar en la avenida Víctor Ustariz el sábado 19 de marzo a partir del mediodía.
El domingo 20 de marzo se realizarán los takipayanakus en el retén del parque Tunari.
Durante esa jornada en la plaza de El Pueblito se realizará la feria de las tradiciones carnavaleras.
El Carnaval de la zona sud se realizará, luego del Corso de Corsos, el domingo 27 de marzo en la avenida Panamericana y 6 de Agosto.
Cacharpayas
El domingo 13 de marzo en la comuna Valle Hermoso se efectuará la primera cacharpaya en la avenida Suecia a partir de las 13:00. La segunda cacharpaya será el domingo 20 de marzo en la avenida Guayacán en la misma comuna.
La última cacharpaya, con la cual finalizarán las actividades del Carnaval, se efectuará el domingo 3 de abril en la avenida Siglo XX, comuna Alejo Calatayud.
Comidas tradicionales
El domingo 6 de marzo se efectuará la Feria de la Gastronomía Criolla en el parque Excombatientes.
Confites, el dulce infaltable del Carnaval
Hace más de 100 años que las familias de la calle Atacama o “Misk’i Pasaje” (pasaje del dulce) de Quillacollo comenzaron a elaborar los confites, esos caramelos recubiertos de azúcar y rellenos con fruta seca, sin que la tradición haya desaparecido a pesar de las tormentas del mercado, contó una de las dulceras, Mirtha Aguayo.
Este dulce andino que por estos días se vende a granel en las esquinas, el mercado y el pasaje, es uno de los ingredientes infaltables del Carnaval. Pero, antes de llegar a las ofrendas del Martes Ch’alla pasa por un proceso marcado por la paciencia.
Para hacer una arroba de confites hay que alistar el almíbar: Mezcla de agua y azúcar, que se echa de a poco sobre un perol con frutas secas, que se cocinan a unos 200 grados centígrados.
Después, hay que seguir meneando la batea sin pausa remojando las frutas deshidratadas constantemente con el almíbar. Para darle color a los dulces menudos se salpica pintura vegetal de preferencia de colores fuertes: Amarillo, rojo, verde y naranja. El proceso culmina cuando se obtiene un caramelo redondeado y consistente. Recién entonces están listos para el consumo.
La gente los pide por puñados, libras, cuartillas y arrobas. Como el Martes de Ch’alla es el cumpleaños de la Pachamama, la demanda se intensifica. Son necesarios sobre todo los menudos para invocar la dulzura de la Madre Tierra. La costumbre es regarlos en las esquinas de la casa, empresa, negocio o trabajo, siguiendo la creencia de que en esos sitios se acumula la maldad y el dulce puede atenuar esta sombra.
Los golosinas rellenas con frutas se reparten entre toda la familia, aunque los niños son los más beneficiados, después del almuerzo. Las elaboradoras le atribuyen a este gesto muchas interpretaciones, entre ellas, que así se expresa la ternura hacia la familia, la alegría que debe acompañarla en el año y los buenos augurios. Sin embargo, el consumo del confite ha traspasado el Carnaval y se lo utiliza en varias fechas o para saciar un antojo.
Las artesanas de Quillacollo distribuyen las golosinas a la ciudad y provincias del valle bajo. Como promedio cada familia elabora unos 50 quintales de confite para el Carnaval.
SECRETOS Y RECETAS
La receta del confite es uno de los secretos mejor guardados de las familias dedicadas a su elaboración. Se pueden distinguir tres cunas de esta golosina: Quillacollo, Punata y Cercado.
El confite de cilandro y el de semillas de anís son considerados los más clásicos. Recientemente, se elaboraron confites con uva y galleta, pero no tuvieron la misma aceptación que los que están rellenos con durazno, arveja, maní, nuez y coco.
La elaboración del confite comienza en diciembre y se prolonga hasta el miércoles de ceniza. Aunque la cúspide de sus ventas se da en vísperas del Martes de Ch’alla hay quienes adquieren la golosina desde días previos para bendecir sus casas, terrenos, trabajos y negocios.
En Quillacollo, las artesanas están organizadas en el Sindicato Mixto de Elaboradoras de Dulce y Confite 2 de noviembre. Hay familias como la de las hermanas Borda, que aprendieron la receta de sus abuelos y ahora mantienen la tradición.
Los confites del Misk’i pasaje tienen gran demanda en el valle bajo, la ciudad y las alturas de Quillacollo, donde los pobladores los llevan por arrobas.
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