Un reciente estudio de opinión realizado en cuatro ciudades del país desveló que el 32,7% de la población disfruta el martes de ch'alla; sin embargo, la gran mayoría, es decir, el 39,3% asegura que no disfruta ninguno de los días del Carnaval.
El estudio fue realizado por la empresa Captura Consulting a 794 personas de las ciudades de Santa Cruz, La Paz, Cochabamba y El Alto.
El 51,3% de los encuestados en la capital cruceña indican que no disfrutan del Carnaval. La misma opinión la comparten el 34,9% de los paceños, el 23,1% de los alteños y el 38,5% de los cochabambinos.
Sin embargo, cuando se les consulta si disfrutan del martes de ch'alla (día del tributo a la Pachamama en la región andina), el 44,4% de los alteños dice que sí, al igual que el 36% de los paceños, el 34,5% de los cochabambinos y el 23,3% de los cruceños.
En cuanto al sábado de corsos, el 19,4% de los paceños asegura que lo disfruta. Del mismo modo, el 17,5% de los cochabambinos, el 16,7% de los alteños y el 14,3% de los cruceños.
Fiesta tarijeña
Los jueves de compadres y comadres, que es una fiesta tarijeña, no solo se lo celebra en la tierra chapaca, sino también en Santa Cruz (1,7%), La Paz (0,5%), El Alto (0,9%) y Cochabamba (1,5%).
Entusiasmo
Ante la consulta sobre qué le hace sentir estas fechas, el 47,6% respondió que el Carnaval no lo entusiasma para nada, mientras que el 26,6% dice que se siente un poco entusiasmado. Los que se sienten con mucho entusiasmo son solo el 11,2% y los que dicen sentir algo de entusiasmo, el 14,7%.
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lunes, 12 de febrero de 2018
lunes, 7 de marzo de 2011
12 elementos para la ch’alla de Carnaval
Serpentinas, flores, pétalos multicolores, confites, cereales, banderines, cohetillos, globos, vino, alcohol, cerveza y comida no pueden faltar en las ch’allas carnavaleras, incluso como es una tradición que se comparte en la ciudad y el campo, la gente en ambos destinos toma previsiones para contar con cada uno de los elementos.
La serpentina es un elemento decorativo que se usa para dar más volumen a la ch'alla.
Según las costumbres, las flores (principalmente las retamas) son de buen augurio y eliminan elementos negativos de la casa.
Los pétalos de hortensia y pompones sirven para rociar en cada esquina de la vivienda.
Los confites son pequeños dulces de colores que según la tradición alimentan a la Pachamama. Se echan en la tierra y en el techo de los inmuebles.
Otro rito es esparcir en cada esquina de la casa habas, quinua, arvejas, choclo, nueces y trigo, entre otros cereales, para que se multiplique el dinero y comida.
La utilización de banderines es para que la casa tenga una vestimenta multicolor. Antes eran de papel de seda, hoy de nylon.
Reventar cohetillos es una costumbre occidental ya arraigada y sirve para llamar a la gente a unirse a la ch’alla carnavalera.
Se ponen globos en las cuatro esquinas del tejado y el resto de la casa. Se dice que esta costumbre llama la abundancia.
El vino calma la sed de la Pachamama. Unos dicen que tiene que ser de uva pura sin ninguna mezcla. Otros usan vino de indio, que es un preparado de tintes. El alcohol se usa al final de la ch’alla, cuando la Pachamama recibió las muestras de agradecimiento y para pedir el permiso para el festejo posterior.
La cerveza se la toma después de realizar la ch’alla. La tradición dice que todos los asistentes deben tomar cerveza. Cuanto más espumante, mejor augurio.
Finalmente, el martes de ch’alla se suele comer puchero, sonso, asado de chancho y saice. En el campo sirven el aptapi.
La gente se alista para la ch’alla carnavalera de casas y negocios
“Llevate caserita cositas para challarte, para que le agradezcas a la Pachamama”, dice Hortensia a todo el que pase por su puesto de la calle Illampu, en la ciudad de La Paz.
En casi todas las calles y avenidas de la urbe paceña, cada año en esta época se venden una serie de productos para cumplir con el tradicional rito de la ch’alla del martes de carnaval
Según el investigador David Mendoza, la palabra challar significa en aymara rociar. “Es la acción humana de echar o regar, sobre la tierra o bienes materiales, elementos simbólicos como un gesto de retribución y gratitud hacia la Madre Tierra (Pachamama)”.
El experto explicó que este ritual andino de origen campesino tiene orígenes prehispánicos.
“Es una forma de relacionamiento social entre el Jache -la persona- y la Pacha, la Madre Tierra. Ella es parte fundamental de las creencias del mundo andino, donde todas las cosas tienen vida y, por lo tanto, el ser humano debe tener contacto con ella”. Esta tradición pasó del área rural al urbano andino y de allí a todo el país por las migraciones.
“Hay dos ch’allas anuales, la primera es en el anata carnaval y la segunda se la prepara en el mes de agosto, ambas tienen costumbres diferentes”, dijo Mendoza.
En la ciudad la ch’alla consisten en rociar con alcohol y vino los espacios donde se habita o desenvuelve laboralmente, decorar con serpentina, globos y mixtura y reventar cohetillos.
En el campo los rituales son muy simbólicos y la gente se prepara con días de anticipación.
Entre las costumbres, primero preparan la denominada “mesa dulce o blanca”. Es una mesa de wajta o coa hecha con pastillas dulces de diferentes formas (luna, estrella, etc.) y confites. De acuerdo a las creencias andinas esta mesa atrae suerte y dinero.
“Una figura grande representa la casa, hay vegetales como la alpinica, bola bola, wirakoa, nuez, un feto de llama y vino indio para calmar la sed de la tierra”.
Esta mesa se quema antes de challar la casa. Antes de ponerla al fuego se debe abrir la nuez; si está blanca se la ch’alla con alcohol y vino rojo; si está negra la ch’alla debe ser con cerveza.
La ceniza que queda sirve para leer la suerte de la familia. Si es blanca significa buena suerte, pero si es negra se la debe botar a la basura porque es mala suerte.
Consejos para realizar la tradicional ch’alla
# Indispensable El alcohol, la cerveza o el vino son indispensables para bendecir las puertas, cuartos y demás ambientes. Se dice que el vino dulce atrae la buena suerte.
# Mixtura Contrariamente a lo que se hacía en la antigüedad, los expertos en ch’alla afirman que “utilizar mixtura trae a la mala suerte”, por eso fueron reemplazadas con los pétalos de flores multicolores.
# Oraciones Toda ch’alla viene acompañada de oraciones a la Pachamama, se comparte la tradicional coca y se fuma cigarrillo para leer el futuro.
# Horario Aunque no todos los expertos coinciden en este aspecto, una mayoría afirma que la hora adecuada para challar es el mediodía.
# Cohetillos No deben faltar, porque el ruido que producen al ser encendidos “ahuyenta los malos espíritus”.
# Decoración Se usan serpentinas, globos, confites, frutas, flores, membrillo cortado en pedazos y retamas en los rincones de las habitaciones.
# Comida Se suele cocinar puchero, asado de chancho, saice y en el campo aptapi.
En casi todas las calles y avenidas de la urbe paceña, cada año en esta época se venden una serie de productos para cumplir con el tradicional rito de la ch’alla del martes de carnaval
Según el investigador David Mendoza, la palabra challar significa en aymara rociar. “Es la acción humana de echar o regar, sobre la tierra o bienes materiales, elementos simbólicos como un gesto de retribución y gratitud hacia la Madre Tierra (Pachamama)”.
El experto explicó que este ritual andino de origen campesino tiene orígenes prehispánicos.
“Es una forma de relacionamiento social entre el Jache -la persona- y la Pacha, la Madre Tierra. Ella es parte fundamental de las creencias del mundo andino, donde todas las cosas tienen vida y, por lo tanto, el ser humano debe tener contacto con ella”. Esta tradición pasó del área rural al urbano andino y de allí a todo el país por las migraciones.
“Hay dos ch’allas anuales, la primera es en el anata carnaval y la segunda se la prepara en el mes de agosto, ambas tienen costumbres diferentes”, dijo Mendoza.
En la ciudad la ch’alla consisten en rociar con alcohol y vino los espacios donde se habita o desenvuelve laboralmente, decorar con serpentina, globos y mixtura y reventar cohetillos.
En el campo los rituales son muy simbólicos y la gente se prepara con días de anticipación.
Entre las costumbres, primero preparan la denominada “mesa dulce o blanca”. Es una mesa de wajta o coa hecha con pastillas dulces de diferentes formas (luna, estrella, etc.) y confites. De acuerdo a las creencias andinas esta mesa atrae suerte y dinero.
“Una figura grande representa la casa, hay vegetales como la alpinica, bola bola, wirakoa, nuez, un feto de llama y vino indio para calmar la sed de la tierra”.
Esta mesa se quema antes de challar la casa. Antes de ponerla al fuego se debe abrir la nuez; si está blanca se la ch’alla con alcohol y vino rojo; si está negra la ch’alla debe ser con cerveza.
La ceniza que queda sirve para leer la suerte de la familia. Si es blanca significa buena suerte, pero si es negra se la debe botar a la basura porque es mala suerte.
Consejos para realizar la tradicional ch’alla
# Indispensable El alcohol, la cerveza o el vino son indispensables para bendecir las puertas, cuartos y demás ambientes. Se dice que el vino dulce atrae la buena suerte.
# Mixtura Contrariamente a lo que se hacía en la antigüedad, los expertos en ch’alla afirman que “utilizar mixtura trae a la mala suerte”, por eso fueron reemplazadas con los pétalos de flores multicolores.
# Oraciones Toda ch’alla viene acompañada de oraciones a la Pachamama, se comparte la tradicional coca y se fuma cigarrillo para leer el futuro.
# Horario Aunque no todos los expertos coinciden en este aspecto, una mayoría afirma que la hora adecuada para challar es el mediodía.
# Cohetillos No deben faltar, porque el ruido que producen al ser encendidos “ahuyenta los malos espíritus”.
# Decoración Se usan serpentinas, globos, confites, frutas, flores, membrillo cortado en pedazos y retamas en los rincones de las habitaciones.
# Comida Se suele cocinar puchero, asado de chancho, saice y en el campo aptapi.
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