miércoles, 22 de junio de 2022

Cristina Monasterios, la matriarca del Gran Poder que construyó un emporio

 


“¡Ya está! Ya te conté todo”, dice después de 40 minutos de entrevista Cristina Monasterios viuda de Aduviri con su voz de mando, que sella con una carcajada espontánea y fuerte. Son 40 minutos en los que la lujosa mujer de pollera contó la historia de su vida: más de 60 años resumidos, pero en los que detalló nombres de personas, lugares y sobre todo marcas.

Marcas de saquillos, discos, cocinas, refrigeradores, televisores, bicicletas, máquinas de coser, minicomponentes, todo lo que vendió desde sus nueve años. Primero con sus padres, luego con su difunto esposo Severo, en la calle Eloy Salmón, a sólo cuadras del templo del Señor del Gran Poder, desde donde construyó su emporio.

Dos veces, en 1975 y 1981, fueron los prestes de la fiesta del Tata que este domingo sigue vibrando con la Diana. La primera con más fe que dinero y porque -recuerda Cristina– la fiesta no era numerosa, como lo es hoy, aunque la Eloy Salmón ya tenía su morenada desde 1968. En la segunda oportunidad lo hicieron con más dinero y con la innovación que le puso Cristina: que las mujeres bailaran junto a los varones, con lo que su comparsa se coronó ganadora de la entrada de 1982.

Ella le agradece todo lo que tiene al Tata, pero también a su trabajo, su honradez y la exigencia consigo misma y su familia. Pero a eso hay que sumar su voz de mando y el estar pendiente de que lo que se decida, se cumpla. Lo que la caracteriza como la matriarca del Gran Poder que de la nada construyó su emporio.

Una jubilada de buen vestir

Pasan unos minutos de las 16:00 y Cristina Monasterios recibe a Página Siete en la tienda de una de sus propiedades, en una de las zonas comerciales más importantes de La Paz. Aparece imponente, envuelta en uno de esos trajes de chola paceña sumamente lujoso que acostumbra lucir. El de esta tarde destaca por la delicada manta turquesa tejida en finos hilos y adornada con bordados de florecillas blancas que cae sobre su blusa y su pollera de beige dorado. Es que Cristina es una mujer dada al buen vestir.

El sombrero borsalino que corona su elegancia tiene clavado en el lado izquierdo un gran topo de oro, que brilla igual que los aretes que penden de sus orejas y le dan luz a su rostro ligeramente maquillado y con un suave rouge en los labios.

Se acomoda el sombrero y sus dedos muestran unos anillos también dorados, como las pulseras que adornan sus muñecas. Pero ninguna de las joyas se compara con el enorme topo que sujeta su manta turquesa.

Apenas aparece, comienza a preguntar con voz firme si se cumplió una de las órdenes que seguramente dio más temprano. En seguida se oye la respuesta de su hija Judith. Al parecer satisfecha con la respuesta, se acomoda en uno de los mullidos sofás expuestos en su tienda y pide que comencemos la entrevista. El primer dato que lanza Cristina Monasterios es que se declara jubilada y que sus cinco hijos están a cargo de sus negocios y los diversificaron.

“Estoy jubilada de mi negocio, donde lo último que vendí fue artefactos electrónicos. De todo vendí para salir adelante. Toda la vida trabajé, desde mi niñez”, afirma la mujer que nació en 1953 en la Callampaya, hoy Kollasuyo.

“Mi hijo mayor, Jhonny, es arquitecto. Mi segunda hija, Verónica, cosmetóloga. Edith es abogada, Eduardo administrador de empresas, igual que la última, Cecilia Marisol”, comenta.

“Los varones estudiaron en Don Bosco, las mujeres en María Auxiliadora. En la tienda los sentaba en un banquito y hacíamos sus tareas. Aprendí mucho con ellos porque sólo estudié hasta cuarto básico”, añade.

Desde los nueve años

Cristina Monasterios comenzó a trabajar desde niña ayudando a sus padres, Petrona y Rosendo, a vender saquillos en la calle Santa Cruz. Cuando tenía nueve años murió su papá. Con su mamá continuaron el negocio, pero de vender saquillos pasaron a ofrecer telas y tocuyo que la fábrica Said producía entonces, a mediados de 1960, aproximadamente.

Cuando cumplió 15 años, conoció a Severo Ayaviri, un trompetista que tenía una tienda de discos en la calle Eloy Salmón, a unas cuadras de su puesto de telas. Severo vendía los discos de música de banda que él interpretaba con su grupo Los hermanos Aduviri y que también grababa bajo el nombre de Discos Gran Poder.

A los 16 años Cristina se casó con él, que tenía 30. Estuvieron juntos 50 años, hasta que la muerte los separó hace tres años.

“Nos conocimos un año y medio y el pidió mi mano a mi mamá. Nos casamos un 12 de abril de 1969. Cumplimos 50 años de casados el 12 de abril de 2019 y el 28 de agosto él se fue”, cuenta la matriarca.

De los discos a las cocinas

Recién casados, Cristina y Severo decidieron continuar con la disquera. Grababan los discos y después se embarcaban en viajes, vendiendo los vinilos, sobre todo antes de Año Nuevo y San Juan, cuando los discos de bandas tenían su mayor demanda.

Uno de sus destinos frecuentes era Cochabamba, donde su vida dio un giro. Cristina cuenta que en esa ciudad tenían una comadre a la que, un día que estaban a punto de regresar a La Paz después de su venta de discos, fueron a visitar, y ésta los llevó a ver un “enorme bazar”

“La dueña del bazar nos preguntó qué hacíamos. Nos oyó y no dijo: ‘¿Cómo van a volver con la plata? Llévense estas cocinas. Nos ofreció como 100, pero nosotros sólo teníamos para 50. No le importó, nos pidió un cheque de garantía y nos dio toda la mercadería. Así volvimos a La Paz, cargados de cocinas de gas”, relata.

Entonces en La Paz las cocinas de gas eran una novedad y las vendieron de inmediato. “La mayoría de la gente cocinaba en anafe, como yo, que cocinaba detrás de la puerta de mi cuarto, porque con mi esposo vivíamos en un cuarto pequeñito alquilado en la Lino Morales, en la zona del Gran Poder”, comenta.

Las cocinas que trajeron de Cochabamba eran brasileñas y cuando las terminaron de vender “apareció un señor” en su pequeña tienda de discos ofreciéndoles también cocinas, pero éstas de industria argentina.

“¡Y suerte debe ser, el Tata nos debe bendecir! Así nos debe ir para que nos levantemos. Un señor apareció y nos ofreció 200 cocinas. Estábamos interesados pero no teníamos suficiente dinero y le dijimos a ese hombre. Él nos preguntó si teníamos chequera, le dijimos que sí y nos pidió un cheque con el compromiso de pagarle en 60 días. Firmamos y tuvimos las cocinas”, cuenta.

“Eran las cocinas Escorial y las vendimos como pan caliente. En La Paz, Hansa tenía las cocinas Serena y después estábamos nosotros con las Escorial en la Eloy Salmón, no había la Uyustus. Viendo la cocinas me pedían garrafas de gas, eso también agarramos y vendimos”, añade.

“Poco a poco los discos fueron desapareciendo de la tienda, ya no grabábamos”, añade.

Televisores y bicicletas

Entonces la Eloy Salmón ya se caracterizaba por ser una zona comercial, porque en sus inmediaciones entonces se encontraba el mercado de la coca y la parada de buses a Oruro, pero en el lugar sólo se encontraban puestos de venta de radios a transistores y pilas, además algunas tiendas de máquinas de coser. Cristina y Severo decidieron poner en su tienda máquinas de coser. Un importador les trajo hasta su negocio las de marca Cidelsa.

“Era Hugo Prada, un dirigente de The Strongest, nos trajo las máquinas y las vendimos como pan caliente. El Señor del Gran Poder nos bendecía y nosotros éramos buena paga”, asegura.

La década de los 70 había comenzado y a la tienda de los Aduvuri – Monasterios llegaron los televisores. Eran de los primeros en el comercio paceño. Entonces sus clientes ya no eran sólo los viajeros y productores de coca, sino el paceño en general.

“Eran de marca Sony, una joya que la gente buscaba. Eran en blanco y negro y a lámparas, que encendías y tenías que esperar a que calienten para que el aparato empiece a funcionar”, cuenta sonriendo al recordar esa espera para ver la magia de la tele.

Después llegó otro producto que también revolucionó la vida de los paceños: la plastiloza, que reemplazó la vajilla enlozada que a cualquier caída se desportillaba. “Eso también hemos vendido”, afirma riendo Cristina. “Eran baratas y para el Día de la Madre eran un éxito”, añade.

Como los jóvenes esposos estaban pendientes de cualquier gusto o necesidad que presentaran sus clientes, vieron que los catres eran un regalo muy frecuente en los matrimonios, entonces los incorporaron a sus negocio. “La fábrica estaba en Argentina, pero nos mandaban desde Oruro y era tan grande de la demanda que estábamos decididos a hacer una fábrica de catres, pero no podíamos, mis hijos eran muy pequeños y estábamos solos”, afirma Cristina.

Pero la pareja siguió adelante comprando la mercadería que presentía sería un éxito, como las bicicletas Caloi, los minicomponentes, más conocidos como “tres en uno”, o las lavadoras.

Pero el negocio de Cristina Monasterios y de Severo Aduviri no era el único que crecía en la Eloy Salmón. “Vieron que el negocio de las cocinas, televisores, bicicletas y mincomponentes daba y se instalaron así. Ahora está lleno de cocinas, de refrigeradores y televisores. La Pedro de la Gazca está llena de bicicletas”, señala la mujer de 69 años al referirse a una de las zonas comerciales más importantes de La Paz que hoy baila y demuestra su poder económico a su Señor del Gran Poder.

“Trabajamos duro con mi esposo y mis hijos. No hay recuerdos tristes porque fuimos y somos honestos y respetuosos. Hemos bailado, hemos disfrutado. Yo, personalmente, superé siete operaciones porque el Tata me salva...¡Hay que tenerle fe!”, añade la matriarca del Gran Poder que quiere vivir hasta los 120 años para ver a sus nueve nietos convertidos en hombres y mujeres honestos y trabajadores, pero también estrictos y coherentes a la hora de querer construir fortuna, “porque si vamos a estar con la mano abierta, ¿cómo nos va subir la plata?”.

Tiwanaku, el lugar para recibir el año nuevo andino amazónico

 Cientos de personas, autoridades y el presidente Luis Arce se dieron cita ayer en el centro arqueológico de Tiwanaku para recibir los primeros rayos del sol, en la ceremonia del Año Nuevo Andino Amazónico y del Gran Chaco 5530. Desde la madrugada, amautas prepararon mesas y ofrendas para anticiparse a la salida del astro rey.

Pese al intenso frío, turistas locales y extranjeros llegaron de a poco al municipio arqueológico de Tiwanaku, para luego trasladarse hasta el centro ceremonial, donde se realizaron los rituales.

Desde la promulgación del Decreto Supremo 173 de 17 de junio de 2009, cada 21 de junio se cumple un feriado nacional en el país, con suspensión de actividades por motivo del Año Nuevo Andino.

Esta fiesta también se celebró en otros lugares del país considerados sagrados, como la Isla del Sol, en el lago Titicaca; Samaipata, en Santa Cruz; o en Incallajta, en la región de Cochabamba.

Todo lo que puedes o no hacer en la celebración de la noche de San Juan

 A pocas horas de la fiesta de San Juan, la Alcaldía de La Paz advirtió que no se permitirán quemas ni pirotecnia; además, informó que hará un control estricto a la venta de salchichas y otros alimentos.

Entre las medidas de prevención, la comuna realizará la recolección de material seco de calles y de áreas protegidas, también desarrollará la medición de la calidad del aire paceño, en el marco de la campaña denominada “La Paz Respira”. La iniciativa fue presentada ayer por el alcalde Iván Arias.

Página Siete presenta seis sugerencias sobre lo que un ciudadano puede o no hacer en la fiesta de San Juan, la noche del jueves 23 de este mes. En los últimos años, las fogatas fueron reemplazadas por hot-dogs y las bebidas calientes, como el sucumbé.

1 Está prohibido el encendido de fogatas. Según el municipio de La Paz, la multa será de 500 UFV (Unidades de Fomento a la Vivienda), que equivale a 1,191 bolivianos. Además, la Alcaldía de La Paz realizará controles en los domicilios y las áreas verdes, forestales y protegidas.

“Seamos conscientes, consecuentes, es por eso que este cerillo, que puede dar vida, que nos salvó y nos alimenta, que no se use para matar, generar dolor y desgracias en nuestra ciudad”, dijo el alcalde de La Paz, Iván Arias, ayer en el lanzamiento de la campaña “La Paz Respira”.

Hace unos días, el Ministerio de Medio Ambiente y Agua aprobó una resolución que establece la prohibición de las fogatas, quemas y el uso de pirotecnia en todo el país durante la festividad de San Juan (22, 23 y 24 de junio) para preservar el medioambiente y la salud pública.

2 El secretario municipal de Gestión Ambiental y Energías Renovables, Marcelo Lorberg, dijo que no están permitidos los fuegos pirotécnicos porque son el origen de posibles quemas. “De ninguna manera se puede utilizar fuegos pirotécnicos. Es una de las principales restricciones que estamos llevando adelante”, dijo. “La Intendencia decomisará este material que puede ser nocivo y origen de posibles quemas en la ciudad”, agregó la autoridad.

3 Según Lorberg, funcionarios del Sistema de Regulación Municipal (Siremu) y de la Empresa Municipal de Áreas Verdes, Parques y Forestación (Emaverde) recogerán materiales secos de calles y áreas verdes y protegidas para evitar que sean quemados por gente inescrupulosa.

Entre las principales medidas de prevención están el recojo de material seco, el regado de áreas de mayor incidencia, la presencia institucional en macrodistritos para el control y supervisión; además, se realizarán vuelos con un dron para supervisar áreas protegidas municipales, como el Bosquecillo y Serranías de Auquisamaña o el Bosquecillo de Pura Pura.

4 Para adquirir embutidos y salchichas, el director del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), Javier Suárez, recomienda a los ciudadanos verificar el Registro Sanitario y cuatro elementos importantes: la fecha de vencimiento, los ingredientes, el nombre del producto y la procedencia o elaborador del alimento.

Además, la Intendencia de la Alcaldía de La Paz da otras recomendaciones. Por ejemplo: la consistencia de este tipo de alimentos debe ser semi-suave, es decir que al presionar con los dedos, debe volver a su estado original inmediatamente. No debe presentar macro-poros en el interior (una vez partido el producto): Su color debe ser homogéneo. El olor debe ser característico a carne ahumada y no debe presentar flemas.

El intendente municipal de La Paz, Christian Oporto, recomendó tomar en cuenta las características de inocuidad alimentaria en este producto (salchichas) antes de la compra y el consumo.

5 Según el director del Senasag, paralelamente se vienen realizando operativos sorpresa a diferentes fábricas de embutidos y establecimientos de expendio de estos productos para precautelar la salud de la población. Suárez indicó que hasta ayer, el Senasag registró 167 empresas elaboradoras de diferentes tipos de embutidos en todo el país y 21 importadoras de este tipo de alimentos.

6 En el caso del municipio de La Paz, la Alcaldía de La Paz publicó ayer las 34 marcas de salchichas que tienen autorización sanitaria y pueden ser comercializadas para la noche de este 23 de junio, cuando se celebra la fiesta de San Juan. Éstas van desde Stege, que este año vendrá en un pack junto al juego del Camino del Dragón, hasta Armour que viene por kilo o enlatada.

Cómo nació el año nuevo andino amazónico



De acuerdo a las investigaciones realizadas por Inka Waskar Chukiwanka, todas las culturas tienen un año nuevo propio, celebrado en distintas fechas. Todas civilizaciones y culturas importantes que cuentan con sus religiones y/o creencias específicas, tienen sus propias maneras de contar los años, meses y días. Así, los indios del Awiyala y del Tawantinsuyu cuentan los años a partir del pacha.

Ante las prohibiciones de la Iglesia Católica contra las costumbres y tradiciones ancestrales de las naciones indias, se crearon las fiestas que hoy se conocen como San Juan, San Pedro, Espíritu y Corpus Christi.

El restablecimiento del año nuevo del 21 de junio resurgió como Año Nuevo indio, en base a la fiesta de la fogata del Inka, llamada también fogata de San Juan, una práctica real anual y una costumbre clandestina.

A partir de las prohibiciones de las fogatas, Chukiwanka planteó direccionar el 24 de junio para que retorne al epicentro del 21 de junio. 

De esa forma, empezó a recoger datos sobre los nombres aymaras de los días, meses, estaciones, los nombres indios, para contraponerlos al almanaque patriótico. 

Esta inquietud surge en el Colegio Bolívar antes de 1974.

En 1978, Chukiwanka viajó a Cusco, con la idea de que ahí se podría restablecer el año nuevo indio, tarea difícil, porque el 24 de junio era festival folklórico y turístico del Inti Raymi, donde se daba énfasis al Día del Indio.

De ahí que a fines de los 70 y principios de los 80, en Chukiwanka nació la preocupación de retomar y reconstituir el Intiraymi como el Año Nuevo del Tawantinsuyu, teniendo claro que el recibimiento al Inti Tata debía ser en Tiyawanaku. 

Para esto era importante reestructurar el calendario Mara Wata de 13 meses 28 días y un día suelto, iniciado desde 1976. 

Hace 160.500 años salieron los primeros habitantes desde Titiqaqa para poblar por todo el mundo y hace 500 años los españoles invadieron a nuestro continente para usurpar nuestro territorio.

En los años descritos, nadie creía que se podía rescatar el Inti Raymi. 

Sin embargo, en 1980 Chukiwanka hace conocer esta inquietud restauradora, de tal manera que presenta el calendario indio a los miembros de la segunda generación del Movimiento Universitario Julian Apaza (MUJA) que estudiaban en la UMSA.

Ese año, Chukiwanka entregó un folleto borrador al Centro de Investigaciones Históricas para que editaran el calendario, pero ese año fue imposible su edición, teniendo que esperar un año más hasta 1981, cuando salió el texto titulado Marawata. Ensayo del Calendario Histórico Indio. 5to Sol 489: 22 junio 1981-20 junio 1982.

En 1982 salió otra publicación, Marawata 5to. Sol 490. Calendario Indio, de 7000 ejemplares, gracias a la ayuda del arzobispo Zacarías Mamani y Eugenio Poma.

Chukiwanka difundió y vendió varios ejemplares de esa publicación no solo en la ciudad de La Paz, sino en ciudades de Perú como Puno, Arequipa, Cusco y Lima, donde conoció a Carlos Milla Villena, quien años más tarde publicó la famosa obra Génesis de la cultura andina donde cita a Chukiwanka. 

También su difusión alcanzó el llamado Viejo Continente, a través de Pedro Portugal y Jaqueline Michaux.

Posteriormente, en 1984, Chukiwanka difundió otra lámina, con el título de: Marawata 5o - 491. Calendario Indio.1983-1984.

En este contexto de difusión de sus ideas, Chukiwanka recibió rápidamente muchos reconocimientos como el “Pergamino de honor por difundir nuestras culturas del Tawantinsuyo”, en agosto de 1989. 

A partir de ahí fue invitado a exponer el tema en varios eventos importantes auspiciados por la UMSA, organizaciones como la Fejuve de El Alto, además de difundir sus ideas en revistas y periódicos nacionales y publicar nuevas obras sobre el tema.

Por la difusión del discurso y la simbología de la cultura aymara, el 2003, Chukiwanka es nombrado “Hijo Predilecto de Azángaro”, por ser descendiente de los Chuquihuanca y por haber restablecido la wiphala actual, el año nuevo del 21 de junio y por la causa del Tawantinsuyu.

La otra actividad importante para la difusión del calendario Mara Wata era la visita a los lugares sagrados para el recibimiento del Nuevo Año del Tawantinsuyu. Y uno de esos lugares era indudablemente Tiyawanaku.

En 1979 Chukiwanka se dirige a Tiyawanaku con el objetivo de hacer conocer sus intenciones de restaurar el mara t’aqa. 

Al no tener éxito en dicho intento y ser cuestionado al grado de ser llamado saxra (diablo), Chukiwanka comprendió que era mejor volver con los del MUJA y con ellos llegar a las comunidades y al pueblo en general, para retomar esa fiesta del Mara T’aqa.

En 1980 retornaron a Tiyawanaku, junto a Dionisio Laruta, Eloy Chávez, Ramón Calamani, Felipe Chávez, Jaru Javier Peralta, Blas Condori, Oscar Graf, Calixto Quilla, teniente Jaime Laura, Ch’aja Vargas, Pánfilo y otros que están en el anonimato.

Chukiwanka y los del MUJA, fueron a Tiyawanaku con la idea política de reivindicar el derecho de ejercer las prácticas ancestrales, pero también la parte ritual. 

Es así que buscaron un yatiri en el lugar y así conocen a Rufino Paxi para luego realizar la ceremonia del Marat’aqa. 

En 1982, retornaron a Tiyawanaku, desde la Plaza Libertad, al pie del monumento de Tupak Amaru, de El Alto.

En 1985 fue la última vez, en esa época, que Chukiwanka asistió a Tiyawanaku, ya que el Inti Raymi se fue distorsionando por la acción de ciertas personas que sólo buscaban fines comerciales con contenidos esotéricos.

En esos años, algunos investigadores de la cultura andina, por el temor de denominar Inti Raymi, Mara T’aqa, Año Nuevo Indio o Año Nuevo del Tawantinsuyu, preferían hablar del Willka Kuti. 

Algunos llamaron al Inti Tata como Willka, siendo en verdad que Willka es el principal sacerdote aymara encargado de la ceremonia al Inti Tata.

Finalmente, en 1993, Chukiwanka retornó a Tiyawanaku investido como Inka para reencaminar la esencia del Mara T’aqa. 

En los siguientes años (1998, 1999 y 2000), acompañado de los (ajllas) estudiantes de la Universidad Indígena Tawantinsuyu se restablece el Mara T’aqa en lugares sagrados.

Así, desde 1979, se concibe claramente el camino de la reconstitución cultural, simbólica y filosófica del Tawantinsuyu, pues cualquier lucha de este tipo no puede ser reducida solo a una lucha política o económica. 

Entendiendo esto, Chukiwanka no solo quería recuperar un aspecto importante de la “cosmovisión andina”, sino difundirla y posicionarla como tal, lo que permitió reconocer y fundamentar la celebración de lo que hoy se conoce como “año nuevo andino amazónico chaco platense”, que se da a nivel nacional, apoyado por la Constitución.

Iván Coa Apaza / Antropólogo. Miembro de la Escuela de Pensamiento Pacha

domingo, 12 de junio de 2022

Gran Poder en Bolivia: de fiesta barrial a patrimonio mundial


 

Estamos a punto de vivir un año más de la Festividad de la Santísima Trinidad, más conocida en nuestro medio como la fiesta en honor al Señor Jesús del Gran Poder, una veneración a la imagen del Cristo de los tres rostros que data del siglo XVIII.

La historia y tradición de esta fiesta nos lleva a inicios del siglo pasado, cuando la venerada imagen fue acogida, después  de un peregrinar por diferentes zonas de la ciudad de La Paz, en la calle Antonio Gallardo. El rito que se gestó en una pequeña capilla, fue creciendo hasta que la vecindad del barrio de Chijini adquiriera en 1928 un terreno donde posteriormente fue construida la Parroquia del Señor Jesús del Gran Poder en 1937.

Paralelamente, aparecían en la zona las primeras comparsas de sicuris, una de ellas, la de los canillitas, o vendedores de periódicos que se hacían llamar Cebollitas, quienes bailaban para la Virgen de la Estrella de Chuchulaya (Virgen de la Natividad); la Diablada Unión de Bordadores, la más antigua y vigente en Gran Poder, era fundada el 19 de mayo de 1927 y AMABA, la instancia que congregó a quienes confeccionaban trajes folklóricos en la calle Illampu como Asociación Mixta de Artistas Bordadores Autodidactas, se fundaba el año 1936.

En el ámbito vecinal el año 1923 se creó la junta de vecinos de la zona de Chijini, que se encargó inicialmente de organizar la Festividad junto a los Prestes de la Fiesta, formalmente desde la década de los años 30, en coordinación con la Iglesia y la Municipalidad de La Paz. Hasta ese entonces, los devotos y cada una de sus comparsas llegaban a los pies del Señor por cuenta propia, utilizando las calles de manera desordenada.

Hasta aquí un contexto de cómo se desenvolvían las actividades en aquellos años de inicio y construcción de esta festividad, la iglesia, la ciudadanía y la oficialidad.

Consta en un documento de la Prefectura paceña: “Correspondencia de 1937-1938”, encontrado, trascrito y comentado por Luisa Andrea Cazas, una estudiante de la Carrera de Historia, la descripción de un nutrido programa de la festividad que incluía la entrega de calles pavimentadas; concurso de “voladores”; carrera de resistencia “hasta El Alto de la ciudad”; distribución de golosinas a los huérfanos de la guerra; retretas y verbenas populares, culminando en un “Gran match de Foot Ball” entre los equipos de la famosa fábrica de zapatos García y la fábrica Yarur.

La religiosidad y devoción al Señor Jesús del Gran Poder hizo que la vecindad permitiera realizar varias remodelaciones y ampliaciones a la iglesia de la calle Antonio Gallardo entre 1940 y 1948; en ese ínterin incluso se erigió un nuevo templo para elevar la devoción al “Tatita”, pretendiendo “trasladar” la venerada imagen a la calle Max Paredes, hecho que derivó en una resistencia vecinal que partió la zona en dos: Alto y Bajo Chijini. El Tatita no se movió más.

Sin embargo, la fe en el Señor Jesús del Gran Poder se fortaleció y la festividad continuó expandiéndose vertiginosamente, hasta que en 1961 se desarrolló la primera Entrada folklórica consensuada entre todas las comparsas, que tuvo al día siguiente una diana y saludo de los bailarines desde las primeras horas de la mañana al Señor, en traje de calle, para posteriormente asistir con los vestuarios correspondientes a la solemne procesión con una multitudinaria presencia ciudadana.

Como todo proceso de evolución de este tipo de manifestaciones sociales, llegó un momento en que los danzarines se independizaron de la organización vecinal, en ese entonces bajo la presidencia de un querido y ejemplar vecino, don Wálter Mendoza, —presidente del famoso equipo de fútbol White Star—, quien en un momento se negó a permitir el ingreso de más conjuntos folklóricos en la entrada de ese año, lo que derivó en un malestar generalizado y la posterior autonomía de los conjuntos folklóricos.

Tras una cortés notificación al presidente de la junta de vecinos, y una decisión tomada la noche anterior, a la mañana siguiente, el 12 de mayo de 1974, en presencia de 27 conjuntos, en el emblemático salón Lluvia de Oro de la calle Max Paredes, se procedió a la posesión del flamante directorio de la Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder, encabezada por don Lucio Chuquimia, presidente, de los X del Gran Poder.

Gran Poder mostró todo un abanico de danzas y bandas por las calles de La Paz

 Después de dos años paralizado debido a la pandemia, el Gran Poder nuevamente tomó las calles de La Paz, con su abanico de danzas folklóricas, así como de bandas, que llegaron a la ciudad solo para acompañar a las fraternidades, que recorrieron la ruta cultural del evento folklórico, denominado patrimonio cultural inmaterial de la Humanidad, declarado por la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en 2019.

El presidente de la Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder, Joaquín Quispe, en el acuerdo suscrito con Alcos, explicó que la entrada tomó todos los recaudos de seguridad para cuidar la salud de los fraternos.

Resaltó que la entrada mueve alrededor de 60 millones de dólares, y anualmente 200 millones, según datos oficiales, ya que los bailarines invierten en la ropa, en los trajes, en la tela, y mueven a todos los artesanos para la elaboración de los trajes.

Mientras tanto, el viernes pasado, la viceministra de Turismo, Eliana Ampuero, informó que se prevé que guías, hoteleros y gastrónomos generen alrededor de 19 millones de bolivianos de ingresos durante la festividad del Señor Jesús del Gran Poder, que se realizó ayer en la ciudad de La Paz.

A lo largo del recorrido se observó mucha expectativa de parte del público, aunque con algunas medidas de seguridad en su salud, ante la quinta ola de la pandemia anunciada por las autoridades del Ministerio de Salud.

Dijo que les causa emoción volver a rendir pleitesía al Jesús del Gran Poder, y que a través de la danza se comprometen con la fe.

Informó que en la presente gestión el número de las danzas pesadas, la morenada, subió de 22 a 23, y el número de fraternidades y músicos alcanza a 60.000 personas, que recorren la ruta de la cultura en la ciudad de La Paz.

Destacó que en la presente gestión estrenen el título otorgado por la Unesco, que declaró al Gran Poder Patrimonio Cultural e Inmaterial de la Humanidad en 2019, y la pandemia retrasó la celebración.

viernes, 10 de junio de 2022

MONTAN PANTALLAS GIGANTES EN LA AVENIDA CAMACHO PARA ENTRADA DEL GRAN PODER 2022



Personal técnico de la Alcaldía instala 18 pantallas gigantes con luces led inteligentes en la avenida Camacho, en tanto que tanto esa vía urbana como a lo largo de la calle Illampu fueron pintados murales que muestra la riqueza de las danzas folklóricas que dan forma a la Entrada del Señor Jesús del Gran Poder, que tendrá lugar este sábado.

El secretario municipal de Culturas, Rodney Miranda, informó que el trabajo comenzó este miércoles con “el armado de muchas toneladas de equipos en la avenida Camacho, vamos a armar 18 pantallas led a lo largo de toda la Camacho, generando estos arcos de pantallas que van a tener luces inteligentes y van a hacer gala de la alegoría de los bailarines”.

Hace tres años, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación la Ciencia y la Cultura (Unesco) declaró a la festividad del Gran Poder como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad.

Asimismo, la Policía realizó en la plaza San Francisco una demostración del plan preventivo que pondrá en marcha para el resguardo en la fiesta del Gran Poder, donde al menos 1300 uniformados, entre ellos una parte de agentes encubiertos, estará atento para frustrar cualquier intento delictivo o atender accidentes.

“Pildoritas” suelen ofrecer bebidas alcohólicas narcotizadas a los bailarines y asistentes que pretenden “hacer dormir”, para sustraerle sus objetos personales, a ellas se suman los “descuidistas”, “atracadores”, “laceros”, etc., de acuerdo con su modus operandi.

De parte de la Alcaldía de La Paz también se desplegará una cantidad de vigilantes, quienes trabajarán de manera coordinada. 

Sin embargo, las autoridades recuerdan que aunque se despliegue un ejército de policías y vigilantes la gente debe aprender a cuidarse y proteger a su familia, evitando el consumo excesivo de alcohol, restando confianza a los desconocidos y retirándose a su domicilio a una hora prudente y por accesos públicos y seguros, manteniendo el contacto continuo con sus allegados.

El Tata del Gran Poder viste una obra de arte



El ‘Tata’ del Gran Poder luce un manto con un diseño único, una obra de arte, de la mano del artista plástico Roberto Mamani Mamani. El manto fue realizado por encargo de los prestes mayores del Gran Poder 2020-2022, Teodosia Ugarte y Antonio Riveros. 

 “Fue idea mía, el primer año, lo vestimos de azul y blanco, el color de mi fraternidad, en 2021 fue de azul y plomo. Entonces, el tercer año, yo dije que quería algo totalmente diferente y qué mejor que con el señor Mamani Mamani”, aseguró Teodosia Ugarte.  

Otro de los pedidos de los prestes mayores al artista fue que represente todas las fraternidades que son parte de la festividad. “Fue idea de mi esposa el que se incluya a todas las fraternidades”, explicó a su vez Antonio Riveros a EXTRA. 

El lienzo que utilizó el artista es bayeta de la tierra, una tela que se elabora con lana de oveja. Fiel a la característica de Mamani Mamani, el manto es de color rosado, donde el artista plasmó los elementos que desde su visión artística representan a cada una de las danzas, utilizando una técnica de acrílico y óleo, de colores fuertes. 

“El trabajo se realizó en tres meses, mi aporte es mi forma de ver el arte. Otro elemento importante es que el manto lleva escrito Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y, además, en la parte posterior está la familia del preste mayor”, aseguró Mamani Mamani. 

Asimismo, del manto otro elemento importante es la túnica de color azul bordada a mano con hilos de plata por la artesana bordadora Flora Colque.

Ayer, con una solemne misa, como acto previo, se dio inicio al ritual de cambio de manto al Señor Jesús del Gran Poder. Se deben seguir ciertos pasos para retirar el manto y  túnica que lleva puesta la imagen y colocar el nuevo ropaje que fue bendecido previamente en la ceremonia religiosa. 

“Estuvimos acostumbrados  de ver al Tata del Gran Poder con mantos y túnicas en colores más sobrios. Me parece un cambio positivo el que ahora lleve un lienzo realizado por Mamani Mamani que plasma con colores más vivos, la cosmovisión andina que es parte del Gran Poder”, dijo a EXTRA el gestor cultural, Rubén Claros.Ver al Señor Jesús del Gran Poder entronizado en su altar, en el cambio de manto, desbordó de emoción a algunos de los asistentes y más a los prestes mayores por la satisfacción de cumplir una vez más con lo prometido a la sagrada imagen.

“Le debemos mucho a nuestro Señor, por ello, decidimos hacerle un bonito regalo. Es un tributo y una forma de agradecimiento que lleve esa prenda. El Señor me ha dado una nueva vida. He vuelto a nacer, ahora estoy sana gracias a él”, aseguró Teodosia Ugarte al finalizar el cambio de manto.