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miércoles, 15 de febrero de 2017

Trajes de diablos y morenos llevan la mitología del Carnaval de Oruro


El bordado con el hilo Milán, las perlas, piedras y lentejuelas forman las figuras de la víbora, hormigas, sapo y lagarto, que son efigies de la mitología que hacen el Carnaval de Oruro, y se plasman con las manos de los bordadores, en singulares trajes de diablos y morenos que se lucen en esa Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, que se celebra en honor a la virgen del Socavón.
"La esencia es mantener la tradición mitológica del Carnaval de Oruro como son las cuatro plagas, nosotros bordamos en los trajes de diablos figuras como la hormiga, el lagarto, el sapo, la víbora y también con mucha fe la imagen de la Virgen del Socavón", relata el artesano, Edgar Ríos.

Los artesanos orureños tienen como premisa mantener la originalidad de los trajes, con un trabajo íntegramente manual con la aguja en mano, el bastidor y los elementos del bordado. Solo usan la máquina para algunas costuras.

Cada grupo tiene sus propias características, por ejemplo, la Diablada Urus usa el celeste y blanco, y los bordados se realizan con el hilo color plata; mientras que para la fraternidad Ferroviaria se utilizan el dorado y rojo, explicó Ríos.

Los artesanos tienen microempresas familiares donde trabajan padres, hijos y otros parientes; y en la época del Carnaval incrementan su personal, generando fuentes laborales.

"Esto es hereditario, el primer bordador fue mi abuelo, después mi padre y ahora nosotros somos una tercera generación, y quisiera que alguno de mis hijos siga este arte, que es un don que hasta en sueños diseñamos los trajes y lo plasmamos en lo que se ve en el Carnaval de Oruro", remarcó.

Según la leyenda, a orillas de un lago existía el pueblo Uru, al que un semidiós de nombre Wari, pretendía someter enviando del Sur una gigantesca víbora, del Norte un enorme sapo, del Este un lagarto y del Sureste y Norte envió ejércitos de hormigas.

Así, apareció una Ñusta (La Virgen), quien con una espada en mano petrificó a la víbora, al sapo y el lagarto y a las hormigas las convirtió en arenas. Figuras pétreas que existen en la ciudad de Oruro.

Los Urus, sorprendidos por la hazaña de la Ñusta, decidieron rendirle pleitesía disfrazándose de diablos en alusión a Wari, y cada año se someten ante esa mujer misteriosa que hoy es conocida como la Virgen del Socavón.

viernes, 29 de julio de 2011

sábado, 25 de junio de 2011

La morenada Señorial Illimani ganó Gran Poder

A menos de una semana de haberse realizado la entrada folklórica del Gran Poder, se conoció ayer que la morenada Morenos Achachis de la Señorial Illimani fue la ganadora de la categoría danza pesada de la tradicional fiesta folklórica paceña.

“El absoluto ganador es la morenada Illimani con 985 puntos, en danza liviana ganó la fraternidad Thinkus Arco Iris con 821 y en danza autóctona ganó la fraternidad Porvenir Aymara; toda la calificación es sobre un total de 1.000 puntos”, informó Jorge López, secretario de organización de la Asociación de Conjuntos Folklóricos del Gran Poder (ACFGP).

La entrega oficial del trofeo será el próximo 1 de julio en una fiesta en el local El Zar, de la calle Rodríguez, evento al cual se invita a las 63 fraternidades que ingresaron este año.

La morenada Illimani, que ya ganó el premio el 2008, está compuesta por 1.250 integrantes, entre varones y damas, y este año ingresaron con las bandas Illimani y Mejillones. Los temas compuestos para este año fueron El ciclón y Soy papá.

Según el reglamento de la ACFGP, las fraternidades que más faltas comenten en el desarrollo del evento, como el retraso en el recorrido de la promesa y de la entrada, y la inasistencia a las asambleas y romerías, son castigados con la reducción de puntaje y el ingreso al final en la entrada del próximo año.

Esta vez, los sancionados son Doctorcitos Luminosos, Incas Raymis y los caporales Estrellas Nuevas, Hermanos Escalier y Chuquiago Producciones. El jurado calificador estuvo compuesto por seis personas.

domingo, 19 de junio de 2011

Las morenadas se impusieron en la entrada del Gran Poder

A las 7:20 sonó el pututu y cinco amautas que encabezaron la caravana dieron inicio a la entrada del Señor Jesús del Gran Poder y ahuyentaron a los malos espíritus, augurando una jornada tranquila y positiva.

La comitiva que partió acompañada de la banda Eduardo Caba y estuvo compuesta por folkloristas, el presidente de la asociación de Conjuntos Folklóricos, Fernando Valencia; por el oficial mayor de Cultura, Walter Gómez; por el subalcalde, Felipe Flores, y el alcalde Luis Revilla.

Aunque el desorden prevaleció al inicio, pues faltaban varios integrantes de las fraternidades, la primera danza en hacer su paso fueron los sicuris de Italaque de la Comunidad 3 de Mayo, con sus característicos bombos y zampoñas, ganadores de la categoría mejor danza autóctona del año pasado. 

Luego ingresó una ordenada llamerada San Andrés y una incompleta morenada Los Fanáticos, también últimos vencedores en las categorías danza liviana y pesada, respectivamente.

La primera danza, de las 60 que están en competición (además de las tres ganadoras de 2010), fue la Diablada Tradicional Unión de Bordadores, que a pesar de ser 35 integrantes ingresaron junto a dos bandas.

Fraternidades

La Morenada Comercial Eloy Salmón comenzó su paso cerca de las 9:00 y sobresalió en las cholas la matraca en forma de un reproductor de DVD portátil.

“Ocho años que bailo por devoción al tatita del Gran Poder, pidiendo salud para toda mi familia”, dijo René Ramos, integrante de la Comercial Eloy Salmón.

Después ingresó la Juventud Wacas Estrellas del Gran Poder, entre los cuales sobresalía un kusillo que saltaba de un lado a otro. Una de sus integrantes resbaló con una cáscara de plátano y se fracturó la tibia.

También hicieron su ingreso la Kullawada Mallkus Perdidos del Gran Poder de la mano de la banda Grecos Criollos.

Otra reconocida fraternidad que hizo su ingreso fue la Morenada Los Catedráticos, que entre sus filas contaba al senador oficialista Eugenio Rojas. Todos lucían en sus matracas la réplica de una obra del artista plástico Mamani Mamani.

Luego hicieron su paso los Doctorcitos Luminosos, las morenadas Diamantes y los Rebeldes, la Diablada Arte Illimani, Waca Tocoris Aymaras y Caporales Urus, entre otros. 

El evento folklórico concluyó con el paso de las 63 fraternidades pasada la mediancoche, quienes finalizaron su recorrido en el parque Rosvelt.

Punto de vista
“Las fiestas no son las mismas, en el sentido de la fuerza y devoción. La entrada del carnaval (de Oruro) es una peregrinación hacia el Santuario; está referido a la mitología Supay, es el reencuentro con dos iglesias, además representa la dominación colonial, es una representación del enfrentamiento con otras formas coloniales de dominación religiosa. En cambio la entrada del Gran Poder es una expresión social, cultural y de identidad, además está la devoción. También se puede ver otros elementos culturales como la lucha y resistencia de un sector social a través de la danza para ser reconocido dentro del sistema social-cultural de discriminación que había antes”, explicó David Mendoza, sociólogo e investigador, al referirse a las diferencias entre el Carnaval de Oruro y la entrada del Gran Poder.

La danza de la diablada, tradicional en el Carnaval de Oruro, tiene su origen en la época de los urus, mucho antes que las culturas aymara y quechua. Luego de un proceso de simbiosis con lo católico-occidental, se mezcla con el diablo.

El origen de la morenada es incierto, unos dicen que fue en Oruro y otros en La Paz. Sin embargo, en lo que coinciden los historiadores es en la afirmación de que representa las largas y dolorosas caminatas de los negros traídos de África hacia Potosí.

lunes, 13 de junio de 2011

‘Para pintar morenada hay que bailarla’

“La morenada es una profusión de color y Mamani Mamani es también color, imagínese esa combinación... mi nueva serie, que tiene como eje esta hermosa y apasionante danza, será prácticamente una colisión de colores”, anuncia el pintor Roberto Mamani Mamani.

Además, baila en el Gran Poder desde hace tres años y afirma que las cosas hay que hacerlas desde “adentro, una mirada exterior es ajena, no se llega a comprender las cosas. Para pintar morenada primero hay que bailar morenada.

Toda inspiración tiene que ser auténtica, hay que vivirla. En el caso de esta danza es necesario bailarla. Hay que emborracharse como una experiencia de vida, de una manifestación de nuestra rica cultura y así absorverla en carne propia. Es la única manera de encontrar la verdadera autenticidad”.

Toda su nueva serie se basará en la morenada, “en todo lo que compone el baile, estarán achachis morenos, un rey moreno,  una china, una ñaupa chola (chola antigua), todos estarán presentes en la serie porque cada bloque tiene una particularidad. Parece que fuera uniforme, pero no lo es, y precisamente, pretendo representar esas diferencias de baile, de vestimenta, de actitud, distinciones que uno se entera desde ‘adentro’”, asegura Mamani Mamani.

“Antes ya había hecho algunos trabajos sobre la morenada, pero no había bailado todavía, la compenetración que he alcanzado ha sido fundamental, todas las ritualidades, la recepción, la invitación, el primer ensayo, el segundo ensayo, la elección de la paya, etcétera, hasta llegar a la entrada te hacen ver cómo la festividad del Gran Poder no comienza y termina en el día de la entrada principal”, reflexiona.

Mamani dice que en la fiesta todos participan, se borra la frontera entre espectador y bailarín. “Al momento de la creación de los cuadros tomo muy en cuenta esos aspectos”. Su próxima colección constará de aproximadamente 40 cuadros y el artista quiere que se acompañe con la publicación de un libro que tenga un estudio histórico del folklore.

La exposición debía estrenarse durante la fiesta del Señor Jesús del Gran Poder (sábado 18 de junio), “pero con todos los viajes, mis compromisos, mis funciones como presidente de Los Catedráticos, etcétera, me he retrasado, aunque saldrá para este año sí o sí”.

La incursión de Roberto Mamani en el mundo folklórico llegó a través de una invitación de la morenada Juventud San Pedro Residentes de Achacachi.

Hace tres años fue invitado para que diseñe su invitación y también le pidieron que baile. Aceptó ambas propuestas: bailar y hacer el diseño. El año pasado también realizó ambas cosas. La historia se repite tres años después con el aditamento que fue elegido como presidente de la mesa directiva.

Invitación. La invitación de este año (que ilustra esta página) fue hecha por el pintor paceño y evoca al Señor Jesús del Gran Poder con los brazos abiertos en señal de acogida a sus devotos. El sol es sustituido por una cruz andina, está arriba al centro y se apropia de todo lo referente a la vida.

Según cuenta Mamani Mamani, los tres reyes morenos que están en el lienzo representan a los tres pasantes de este año. Cada uno sale de una montaña y sus esposas están al lado de cada preste. La pintura original de la morenada fue adquirida por los pasantes.

Primera experiencia con el baile

‘Mi abuelo, Domingo Mamani, era el bordador en mi pueblo de los trajes. Hacía las k’awas (pechera de tigre con plumas) de la quena quena, ese fue mi primer acercamiento. Después, vi las fiestas con mis padres que participaban en las entradas de San Joaquín en Cochabamba’.

jueves, 9 de junio de 2011

La matraca es utilizada por mujeres desde la década de los 80

Se cree que el origen del uso de la matraca en la morenada data de finales del siglo XIX y comienzos del XX. Esta danza, en sus inicios, era un baile en el cual sólo participaban varones, por lo que la matraca era un accesorio exclusivamente masculino.

“En la década de los 80, en la entrada del Gran Poder apareció el bloque de mujeres que utilizaban las matracas. Sobre todo las morenadas antiguas, como los Residentes de Achacachi, los Catedráticos, los Residentes de Viacha o los de la Eloy Salmón”, comentó David Mendoza, antropólogo e investigador.

Las matracas son utilizadas como símbolo de distinción de clase y de gremio.

“La morenada de la Eloy Salmón utiliza, por ejemplo, matracas en forma de electrodomésticos y computadoras, y la morenada Transporte Pesado utiliza matracas en forma de camiones”, explicó Vida Tedesqui, responsable de investigación de la Unidad de Promoción del Folklore y las Artes, del municipio de La Paz.

Instrumento alusivo

Otra característica de las matracas es que los símbolos y formas diseñados en éstas responden al momento histórico.

Por ejemplo, para el Mundial de Fútbol de 1994 las morenadas utilizaban en sus matracas formas de balones o representaciones del jugador Marco Antonio Etcheverry.

“Las formas de las matracas son alusiones al momento histórico que la sociedad paceña está pasando, por eso son formas alusivas que tienen que ver mucho con la realidad social en la que estamos inmersos en el ámbito cultural y social”, acotó el investigador.

Origen foráneo

Se cree que la matraca es un instrumento de origen foráneo.

“Se dice que llegaron con los españoles para utilizarlas en actividades religiosas, por eso se utiliza este instrumento en algunas iglesias de la Amazonia, por el lado de Moxos, para anunciar el inicio de la Semana Santa”, dijo Mendoza.

No obstante, también se asocia el instrumento a la danza de los calcheños y posteriormente fue adoptada por la morenada. Otra versión es que el instrumento llegó desde la India. Hasta hace poco, se fabricaban matracas de quirquincho, situación que fue prohibida a través de una ley, por tratarse de una especie en extinción.

Gran Poder 2011: Elaboración de matracas es un buen negocio

El año 1986 marca un hito en la vida de doña Dorotea Silvestre, pues ese año ella y su esposo iniciaron el proyecto más importante de sus vidas: conformaron el taller de matracas Cóndor Mallku.

A pocos días de la entrada folklórica del Gran Poder, la pareja se encuentra elaborando 1.200 matracas, con lo que esperan facturar aproximadamente 150 mil bolivianos.

Este año, gracias al prestigio adquirido, el trabajo se le ha intensificado y los pedidos han sido grandes, pues tienen que atender a tres fraternidades numerosas: las morenadas Señor de Mayo, Unión Comercial y Diamante.

Los costos

“Este año estoy haciendo matracas para tres morenadas: para Transporte Pesado son 700, para Unión Comercial son 250 y la Diamante quiere 250”, contó doña Dorotea, mientras pegaba una tela amarilla brillosa en una matraca en forma de estrella.

Según la artesana, el costo de estos accesorios para los bailarines varía de acuerdo al modelo y el material. Por ejemplo, las de hojalata en forma de camión, cuestan 150 bolivianos el par y las que tienen forma de estrellas el par se cotiza en 80.

Doña Dorotea trabaja junto a toda su familia. Fabricar 500 matracas de hojalata le tomó unos tres meses. Otros modelos más simples pueden demorar hasta dos semanas.

Negocio familiar

Doña Dorotea no contrata a ningún obrero, pues por tradición el trabajo lo hace junto sus parientes más cercanos.

Actualmente están trabajando con ella sus tres hijos menores y dos sobrinos, pues los dos mayores ya se han independizado y tienen sus propios talleres, a pocos metros del suyo.

Pero su trabajo no se reduce al departamento de La Paz, ya que comentó que también hace trabajos a pedido para Cochabamba, Santa Cruz y Oruro. “Para Cochabamba tenemos un gran pedido para la entrada de la Virgen de Urkupiña”, dijo.

También indicó que estos trabajos se realizan una vez al año.

No obstante, sólo en el departamento de La Paz hay por año más de 50 fiestas pagano-religiosas, en las que los bailarines de morenada demandan este tipo de instrumentos.

Lo más importante
Costo Cada par de matracas puede llegar a costar hasta 150 bolivianos, dependiendo de la forma y el material con que es elaborada.

Pedidos La artesana tiene pedidos de Cochabamba, Santa Cruz y Oruro.

Fiestas En La Paz hay más de 50 fiestas pagano-religiosas durante todo el año.

domingo, 27 de marzo de 2011

To Tjoelker, la holandesa que baila mornada

Además de ser la consejera y jefa de Cooperación de la Embajada del Reino de los Países Bajos, es una de las más de 500 mujeres que bailan en la fraternidad folklórica Los Fanáticos. Morena holandesa

Con las trenzas largas, maquillaje, pollera y botas, To está irreconocible. Al menos en apariencia, porque así, vestida de chola, To es más To que nunca: ciudadana del mundo nacida en La Haya (Holanda), crecida en Sudán y Túnez, vecina de Ruanda, Burkina Faso, Guatemala, Bolivia y, en breve, de vuelta a África para trabajar en Mali. Tal la vida de quien se formó en Sociología para el Desarrollo y que aplica sus conocimientos desde la Embajada de los Países Bajos.

To Tjoelker llegó a La Paz el 2007. De los cuatro años que ha pasado en esta ciudad, ha bailado dos veces   en el Carnaval de Oruro y una en el Gran Poder. Este año iba a ser su tercero en la capital del folklore boliviano; pero el bloque de mujeres Macha Qhantati al que pertenece, de la fraternidad Los Fanáticos, decidió apoyar a los varones y no asistir a la fiesta en la que se prohibía que los morenos lleven el traje paceño. “Lástima”, dice quien en verdad se llama Catharina. Sin embargo, “todo es por algo” filosofa, pues en enero perdió a su madre y en febrero a su suegro y ella estaba muy triste. Se abrió entonces la posibilidad de bailar en Carnaval, pero la Jisk’a Anata se postergó por los desastres en La Paz. “Así que esos días los pasé en casa, tranquila y pensando en mis muertos”.

Como la fiesta se ha trasladado a abril, To tiene pensado bailar ese día 2 como despedida de Bolivia, pues el 5 partirá rumbo a Mali.

“Bailo por bailar”, dice, “por el ritmo, la vibra, para mí La Paz es una ciudad que vibra en cualquier momento... no puedo decir que me siento boliviana, pero sí paceña. Es raro decirlo cuando represento a Holanda en todo el país; pero así es”.

El Gran Poder, asegura la consejera y jefa de la Cooperación del Reino de los Países Bajos, “permite  encontrar gente de todo ámbito,  crear relaciones muy valiosas y profundas; a veces los diplomáticos se quedan en su mundo de expatriados, yo prefiero bailar en la calle y no en la residencia de un embajador”.

Respecto de la ayuda de Holanda a Bolivia, To enfatiza en el objetivo: que la gente viva con dignidad. Y destaca el tema cultural: “Para nosotros la cultura es un medio de buscar la comunicación. Si Holanda  no tuviera una relación financiera con Bolivia, ¿cuál sería la importancia de la relación? Pues el intercambio entre la gente, entre la riqueza de dos pueblos. Invertir en cultura es invertir en fortalecer estas relaciones”.


   Fotos: Miguel Carrasco y Klass Tjoelker

martes, 8 de marzo de 2011

Morenada, más que una simple danza

Bolivia es un país que goza de una abundante riqueza multicultural, diversa, variada, exquisita. Es por esto que el estudio de sus orígenes y de cómo llegaron a ser lo que hoy en día vemos diariamente en nuestras calles tiene que ser muy tomado en cuenta y ponderado en la cultura general de todos nosotros.

Una de las más emblemáticas danzas es la morenada, denominada “la danza mayor de los Andes”. Admirada por su elegancia, lujo, y diversos factores que convierten a esta expresión cultural un goce para propios y extraños, como también uno de los temas en el que más dudas existen sobre su origen.

Entre las teorías existentes respecto a los inicios de la danza están las de Julia Elena Fortún y Jorge Mancilla, quienes sostienen que este baile es una respuesta a la situación de los esclavos traídos de África para el trabajo en las minas de Potosí, como también una imitación de las danzas de dichos aprisionados. El paso lento y corto significa el arrastre de las cadenas, la matraca, el ruido que realizaban y la máscara y el nombre en sí de la danza quedan claros su motivos. Esta fue hasta hace no mucho tiempo la creencia oficial del origen de la morenada.

Pero, ¿cuál era la situación de los negros en nuestro país en épocas coloniales? Estudios como los de Clara López Beltrán, Alberto Crespo, entre otros, señalan que los esclavos negros eran traídos principalmente del Congo y Senegal. La ruta de ingreso más usada hasta Potosí era la de Buenos Aires. Pero la población africana no pudo aclimatarse ni al clima ni a la altura del altiplano, entonces muchos morían o no podían desempeñar las labores por las que eran traídos. Por este motivo es que fueron relocalizados a las haciendas de los Yungas para que trabajen en los sembradíos de fruta y coca. Así que su tiempo de permanencia en Potosí fue muy corto, y dedicados principalmente a labores de casa (esclavos personales). El principal momento de encuentro entre ambos grupos (negros e indígenas) se daba más entre capataz negro hacia mano de obra indígena.

Esto de cierto modo nos muestra que la hipótesis de que la morenada es un reflejo de los negros esclavos arrastrando sus cadenas no tiene tanta fundamentación, por lo tanto no es tan viable ni fiable, además de que no se realizó un profundo estudio de las fuentes. Una causante de que esta tesis sea esparcida es el trabajo de la prensa, quienes tampoco realizaron una adecuada interpretación de las fuentes. Porque la gente simplemente se dejaba llevar por lo que veía; caras pintadas de negro (antes) y ahora máscaras con rasgos africanos.

Es por eso que ahora surgen nuevas hipótesis sobre el origen de la morenada, mucho más trabajadas y que nos dan una mejor idea sobre esta nuestra hermosa danza. Estudiosos del tema como Simón Cuba, María Luisa Soux, David Mendoza, entre varios más, nos muestran que esa relación morenada-negros es inválida y que su principio se debe a otros factores.

El origen de la morenada está según estos estudiosos en el departamento de La Paz, unos sostienen que es la zona lacustre del lago Titicaca la cuna, mientras Cuba sostiene que es la ciudad de La Paz la que dio origen a nuestra danza.

Es esta última propuesta la que nos dice que la morenada se origina en el siglo XIX en las zonas populares de la ciudad de La Paz, a partir de investigaciones en periódicos de la época y de los libros publicados por viajeros –exploradores franceses de la misma época– que son pruebas interesantes para el sosten de esta idea.

En sus trabajos también nos expone que en la ciudad de La Paz, para esa época, la mayoría de la población era indígena mestiza, por lo tanto, la gente que hacia lujo de la danza era parte de este mayoritario grupo. También nos dice que el gremio más identificado con el baile era el de los sastres, eran estos mismos quienes confeccionaban sus trajes con el mayor lujo posible para poder desfilar su gran habilidad en confección por las calles de la ciudad en carnavales y fiestas patronales. Estos trajes también simbolizaban un intento de sátira de la ropa española, como también una búsqueda de ostentación personal (aspecto que se mantiene fuertemente hasta ahora). Las caras pintadas de negro tenían la intención de mofarse del negro capataz que recibía tratos preferenciales por el hacendado mientras abusaba de los indígenas en la colonia.

Otra propuesta relevante, y que desvirtúa también las hipótesis de morenada- esclavos negros, es la de David Mendoza, quien realiza muy interesantes preguntas ¿Si esta danza es una copia de danza africanas, por qué no las siguieron practicando los mismos negros? ¿Por qué se propone que el aymara sólo imitaba esta danza extraña? ¿Por qué a los habitantes de estas tierras les interesaba tanto representar a los esclavos en la danza y no a sí mismos? Preguntas que no tendrían respuestas si nos aferramos a las viejas propuestas.

Todos estos estudiosos proponen diferentes puntos que enriquecen la historia de esta nuestra hermosa danza. Estudiándola desde aspectos que están bien claros, por lo menos de lo que simboliza la morenada hoy en día. Como se llegó a convertir en una muestra de estatus, mucho más que otras danzas que se bailan en Oruro o el Gran Poder, porque es una fuerte inversión económica la que se requiere para poder bailar en cualquier fraternidad de estas dos principales fiestas nacionales.

Como podemos ver, la morenada no sólo representa un deleite a los ojos y oídos del público que asiste cada año a Oruro y el Gran Poder, sino también que es una muy rica cantera para el análisis de la sociedad paceña, y porque no boliviana, donde en una cosa que puede ser denominada como desperdicio de dinero, tiempo, etc. Tiene un tan fuerte sentido histórico y sociológico, porque es en la danza de la morenada donde se refleja de forma artística la organización social nacional, el imaginario colectivo de todos nosotros bolivianos. Es por este motivo que los estudios de nuestras danzas no puede ni debe parar, ya que el bailar para nosotros nos es simplemente una sacudida de esqueleto, sino más aun, es el demostrar al mundo nuestro arte, como un pintor muestra en su cuadro su estado de ánimo o pensamientos, los bolivianos demostramos a partir de nuestras danzas, y principalmente la morenada, nuestra concepción de la vida, de la sociedad, del diario vivir y sobre todo nuestros orígenes. 

Por Diego Herrera Borja