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martes, 23 de enero de 2024

El origen del Ekeko de la Alasita de Bolivia



El Ekeko, o Iqiqu en lengua Aymara, es un dios andino, representado por una pequeña estatua, resultando de la transformación sincrética del dios precolombino de la abundancia, la fertilidad y la alegría, en la civilización Tiwanaku.

La leyenda cuenta que en 1781, el joven Isidro Choquehuanca ofreció una estatua del pequeño dios a su enamorada Paulita, cuando ella se fue a trabajar donde sus maestros Doña Josefa Úrsula de Rojas Foronda y Don Sebastián de Segurola en la ciudad de La Paz. Don Sebastián era entonces gobernador y comandante de armas de la ciudad de La Paz.

Poco después de su llegada a La Paz, la ciudad fue cercada por un movimiento indígena de 40.000 hombres, reclutados por Tupac Katari, para rebelarse contra la corona española. Durante varios meses, la ciudad no podía aprovisionarse y el agua y los alimentos eran cada vez más escasos. Paulita, sin embargo, no sufría porque su novio había sido reclutado en el ejército de Tupac Katari y pasaba las líneas de defensa en secreto, para llevarle comida a su amada.

Paulita, dolida al ver a sus maestros que no tienen suficiente para comer, decidió llevarles su comida sin poner en peligro a Isidro. Ella eligió mostrarles la estatua del dios de la abundancia de Tiahuanaco a sus maestros, quienes, hundidos en la ansiedad y la angustia, aceptaron esta explicación sin quejarse. Agradecieron humildemente a este pequeño dios andino quien, en esa época, era presentado desnudo, con un pene desproporcionado en erección (ya que era el dios de la abundancia, de la alegría y también de la fertilidad).

Después de varios meses de cerco, el ejército español llegó a La Paz y la ciudad fue liberada. La terrible hambre que había sufrido el resto de la población no había afectado al sargento y a su esposa. El Gobernador Don Sebastián de Segurolaquizo rendir homenaje al pequeño dios precolombino que los había salvado. Así, la feria que hasta entonces se celebraba el 20 de octubre de cada año (fecha de la fundación de la ciudad de La Paz), se trasladó al 24 de enero. Durante esta feria, vendían o intercambiaban Ekekos. El gobernador, sin ninguna explicación, dio su palabra de honor, indicando que estas figuras traerían suerte a sus propietarios.

Sin embargo, los españoles decidieron cambiar la apariencia del Ekeko, vistiéndolo y eliminando su pene exuberante.

A partir de entonces, la liberación de la ciudad permitió una recuperación de las tradiciones indígenas a través de esta superstición optimista, que se extendió entre todos sus habitantes. Sin pretenderlo, Don Sebastián Segurola lanzó un decreto que destacó en la época colonial y republicana. Desde entonces, la tradición se ha mantenido profundamente arraigada en el ámbito popular y la feria aún existe hoy en día, cada año en enero. Actualmente, el Ekeko es un pequeño dios a quien se ofrece cigarrillos y alcohol (un huequito en su boca está previsto para que pueda fumar) y pequeños objetos que representan los deseos que se piden al dios para que los realice. Por ejemplo, si usted quiere irse de viaje, se lo ofrece una miniatura de avión o un pasaporte,durante la feria.


Alasita en Bolivia ¿Las illas son miniaturas?


 Sorpresivamente hace algunos años me enteré de que la festividad de Alasita no siempre se celebró el 24 de enero, que estaba íntimamente ligada a una fiesta católica como es la celebración de la Virgen de Nuestra Señora de La Paz y que incluso los feriantes tienen un preste mayor en honor de la imagen cristiana.

Se comenzó a desdibujar en mis pensamientos la ilusión de una fiesta con tintes andinos, porque los significados de los elementos que componían la Alasita tenían muy poca explicación o ninguna.

En las ferias abundan casitas, autitos, palas, picotas, maletas, dólares, bolivianos, euros, gallos, gallinas, etc. y no lograba entender el vínculo con la religiosidad local andina. Incluso el termino Alasita se traducía como “Cómprame”. Es más, a cada uno de estos elementos los reducían al denominativo de miniaturas, que en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua Española significa “Objeto artístico de pequeñas dimensiones”, enfatizando su pequeñez.

Entonces me apresuré a concluir que era una fiesta de las miniaturas, sin más contenido que alegrar a los niños… aunque me di cuenta de que encantar a los niños con estos objetos era la forma más hábil de introducirlos a “las industrias culturales”, aunque no lograba percibir los significados visibles.

Además, la traducción resemantizada del término aymara de Alasita, es llanamente “Cómprame”. No entendía como este término había sido readecuado a mecanismos económico comerciales.

Siguiendo con mis dudas, el personaje central de la Alasita, el Ekeko, tenía rasgos más bien occidentales, era reconocido como un diosecillo, es decir, no lograba ni siquiera ingresar en la condición de deidad, y más bien era ridiculizado en su descripción.

Con estos indicadores no que quedaba otro camino que continuar con las visiones superficiales de aquello que era designado como Alasita, una fiesta totalmente desarraigada de su entorno cultural. O caso contario, tomar el reto de analizar con mucho más cuidado los referentes arqueológicos, históricos, lingüísticos, antropológicos y culturales.

Alasita no siempre fue el 24 de enero

Mi primer interés era saber cuándo realmente se realizaba la Alasita. Al respecto se tienen algunas referencias sobre la conmemoración de la Alasita, según algunos datos se celebraba el 21 de septiembre, el 20 de octubre o el 21 de diciembre.

Esto me obligó a repensar que las festividades, por su ontología diferente a la europea, se integran más a un calendario agrícola o pecuario. Desde mi perspectiva, la mayoría de las festividades no son puntuales exclusivamente de realizarse en un solo día, como Navidad o Año Nuevo, sino en el pensamiento local abarca periodos largos que puede tener hasta seis meses de actividad.

Este planteamiento está de acuerdo a las fluctuaciones climáticas y cercanía o lejanía de las regiones a la línea del Ecuador, que acelera o retrasa los periodos cíclicos, e inclusive diferencian sustancialmente nuestras estaciones del año, porque propiamente dicho en nuestra región, no existen la primavera, el verano, el otoño, ni el invierno como en las zonas australes o meridionales del planeta. Acá hay dos estaciones: el tiempo húmedo (Jallu Pacha) y el tiempo seco (Auti Pacha).

Esta variación climática permite la existencia de dos Jatun Raymi o Qapac Raymi (las grandes fiestas), cuyas fechas son inamovibles: el 21 de junio y el 21 de diciembre) y los Juchu Raymi (Pequeñas fiestas) (Eyzaguirre & Espejo, 2023), que se realizan cuando alguna condición climática se ausenta y es necesario que retornen las condiciones atmosféricas.

21 de septiembre

La fiesta del Alaui Situa, descrita por Cristóbal de Molina, se celebraba el 21 de agosto o 21 de septiembre y “la razón porque hacían esta fiesta llamada sitúa en este mes es porque comencauan las aguas, y con las primeras aguas suelen auer muchas enfermedades para rogar al Hacedor que en aquel año, así en el Cuzco como en todo lo conquistado del ynca tuviese por bien no las ubiese… (Molina, 1916 (1573), pág. 35). Una actividad provocada por la lluvias, más tempranas por su cercanía al Ecuador.

En esta fiesta se expulsaban los males y se obligaba a la gente con deformaciones físicas, a retirarse a otros lugares. Actualmente las personas con características físicas diferentes, como joroba o corcovados, gemelos o mellizos (ispa), labio leporino, lunares, dos o tres coronas, seis dedos (sojtillos), (en manos o pies), tres pezones, haber nacido de pie, etc., como algunas condiciones físicas visibles son denominadas como chimpu o callulla (señalado y querido por Dios), marcados por Illapa o Tunupa…. tienen la opción de trabajar como especialistas rituales (yatiris, chamankanis, laicas, kolliris, etc.).

En la Alasita el Ekeko es corcovado, tiene características particulares, nexo con las deidades, pero a su vez es un elegido y marcado por las deidades, en el tiempo húmedo por Tunupa. Intuyo al respecto que las personas con deformaciones físicas no eran expulsadas del Cusco, en esta fiesta, porque por sus tipologías físicas eran sagradas.

20 de octubre

El 20 de octubre, según Díaz Villamil, se celebraba la feria en homenaje a la fundación de La Paz y esta se trasladó al 24 de enero “… como piadoso homenaje de gratitud a Nuestra Señora de La Paz, bajo cuya protección y favor la ciudad había sobrevivido a las tremendas calamidades del asedio y que, además, en dicha feria tuviera particular y señalada preferencia la venta o trueque del ekhekho…” (Díaz Villamil, 1944, pág. 20).

Para “… 1734, 1739, 1741, 1745 y 1756… era un festejo público en honor a la Gran Reyna y Patrona Titular de La Paz” (Santos Escobar, 1990, pág. 14?) y agrega que se sacaba el estandarte de la ciudad, la presencia de comediantes y los indígenas participaban con danzas autóctonas, corrida de toros.

21 de diciembre

El 21 de diciembre, conocido como el Illa Pacha (Tiempo de las Illas), es el tiempo del Capac Inti Raymi (Poma de Ayala, 1980 (1616), pág. 258), el solsticio de verano. Se celebra la cercanía del sol, que calienta la tierra a la Pachamama para que se pueda producir las illas y las ispallas, en este tiempo de lluvias, tiempo de fecundidad.. Aunque este tiempo es de mayor incidencia temporal, porque comienza en la fiesta de difuntos en noviembre, donde se colocan las illas en la mesa ritual para difuntos, figuras humanas (t’ant’a wawas), animales, astros, etc. en harina de quinua y de trigo; termina en Carnaval, cuando los bailarines de varias regiones suben a las Capillas en las Apachetas y elaboran sus illas, en barro y piedras para augurar un buen futuro.

Posnansky decía que para el solsticio de verano (Posnansky, 1918) se realizaba esta feria y se ofrecían objetos en miniatura de cerámica, tejidos, barro, estaño plomo y que se intercambiaban con “…piedrecitas que recogían del campo y que se distinguían por alguna extraña particularidad (citando a Paredes) . Esta ceremonia estaba estrechamente relacionada con rituales de fertilidad del suelo” (Santos Escobar, 1990, pág. 9?) como los tapabalazos, mencionados por otros autores en la Alasita del siglo XX.

Para Chukiwanka, la Alasita se celebraba en diciembre y el término deriva del Chhalaqasiña, que significa intercambio de la illa (Chukiwanka, 2005, pág. 29), porque no se conocía el dinero, con la presencia de diferentes illas.

24 de enero

Hasta antes de realizarse el cerco a La Paz por Tupac Katari (1781), la festividad de Alasita se celebraba el 20 de octubre. Posteriormente se tiene datos dispersos, pero fue Sebastián de Segurola, Intendente y Brigadier de La Paz que, agradecido por los favores de la Virgen de Nuestra Señora de La Paz frente al asedio indígena, determinó el cambio al 24 de enero.

Según Santos, varios autores afirman que inmediatamente se instaló la feria, en 1782, pero hay divergencias: otros afirman en 1783, 1784, 1788 o 1789 (Santos Escobar, 1990, pág. 13?). Cabe aclarar que Segurola, en su Diario, escribe que para el 18 de octubre de 1781 todavía se desplazaba a Omasuyos, Larecaja, Rio Abajo, Los Yungas instruyendo su defensa. Es decir que la guerra no había terminado hasta el 27 de mayo de 1782, cuando emite una última Carta desde el Cuartel de Coroico solicitando alimentos para sus tropas (Segurola, 1977 (1872)). Probablemente por esta información recién en 1783 se instituyó la Primera Feria de Alasita.

Illas, ispallas y llallaguas

Los conceptos de illa, ispalla y llallaguas en el contexto andino son abundantes en sus explicaciones, y lejos de ser miniaturas sin significado, contienen las esperanzas de un futuro benigno con abundancia de productos agrícolas.

El término illa trae mucha complejidad en su traducción, ya que no significa simplemente una cosa. En la traducción se pueden destacar las siguientes: “Qualquier cofa que vno guarda para provifion de fu cafa, como chuño maíz, plata y aún las joyas. Ej. Illa mankaprovifion de comida o comida guarda para ello”. (Bertonio, 1612 (1984), pág. 173)

Bertonio describe a la illa como alimentos guardados, factor relacionado íntimamente con las fiestas de Alasita. Pero también en los espacios rurales es símbolo de reproducción y fertilidad del hato alpaquero.

La illa también es el espíritu o ajayu de un territorio específico o los ajayus de los animales que aparecen a media noche en las vertientes y ríos, visibles como gatos, perros, toros, gallos, etc., todos de color rojo. Las illas no siempre son pequeños porque algunos cerros son illas como el Illimani.

De este término se deriva la palabra Yllapa que “…significa trueno o relámpago: y así llaman los yndios a los tiros de artillería yllapa por el estruendo que haze” (Cieza de León, 1553 (1986), pág. 92) y que Albornoz describe como “…el cuerpo de los muertos embalsamados de algunos pasados suyos principales…” (Albornoz, 1967, pág. 18).

Para Chukiwanaka existen variedad de illas. “Jaka Illa, reproducción de la vida, Uywa Illa, para la reproducción de animales, Jaqe Illa para la reproducción de las personas, Wawa Illa para el cuidado de los niños, Munach Illa reproducción del amor, Achal Illa reproducción de la fertilidad, Yapu Illa para la reproducción de los sembradíos, Uta Illa reproducción de la casa, Lura Illa reproducción del trabajo, y así en el día se puede encontrar auto illa, taller illa, diploma illa, dólar illa… cada illa era hecha en piedras duras … Jayintilla y de piedra grande llamada Llanllankasu, ambas extraidas del estómago de los Wari o Vicuñas…” (Chukiwanka, 2005, pág. 12)

Llallaguas e ispallas

Las llallaguas pueden ser objetos con formas “monstruosas”, como las papas o papas gemelas o mellizas unidas y de dimensiones mayores que traen beneficios a toda la producción agrícola, conocidas como mama ispallas. Aparecen en la primera cosecha, el 2 de febrero, fiesta de agradecimiento a la Pachamama, lugar ocupado por la Virgen de la Candelaria (Virgen del Socavón o la Virgen de Copacabana).

En el norte de Potosí hay un poblado llamado Llallagua (prov. Rafael Bustillo, Potosí), centro minero por excelencia. Las llallaguas son piedras grandes con gran contenido de mineral en bruto o concentrados con deformaciones, ritualizadas en los recintos mineros como illas.

El tiempo del Illapa, Tunupa o Ecaco (Eqaqo, Eqeqo)

El tiempo del Illapa comienza con las lluvias con rayos y relámpagos desde finales de octubre y hasta después del Carnaval. También es el tiempo de los muertos, en noviembre traen la lluvia con su llegada, y se deben ir con las lluvias; su presencia es durante la siembra, y en el Norte Potosí, Tarabuco y las regiones guaraní (Arete Guasu) se los despide para carnavales.

El habitante andino aprendió que las siembras no se deben realizar en una sola ocasión y en un solo lugar, por eso existen sayañas en diferentes lugares, con diferentes condiciones micro climáticas, tamaños disímiles, y se puede sembrar desde septiembre e inclusive hasta el 24 de enero, esto también depende de las variedades de la papa, de tiempos largos o cortos, denominadas como illas.

El Illapa es el rayo, fuerza natural que escoge entre los pobladores a sus especialistas rituales. Era denominado como Tunupa, en el periodo Tiwanakota (400 al 1100 d.c.), como la deidad panandina relacionada con el agua y el fuego. Reemplazado en la colonia por el Tata Santiago, San Bartolomé o Santo Tomás.

Cobo afirmaba que estos especialistas nacían en tiempo de tempestad y truenos. El cuidador de la waka era “… su propio espíritu su memoria) (Fernández, 1997, pág. 184)

Los niños que tienen chimpu no deben llorar porque pueden llegar castigos a las personas que provocan su dolor o pena. En varias iconografías en tejidos, cerámica y restos líticos, el rayo es asimilado o comparado con la serpiente, esa serpiente resplandorosa como fue Tupac Katari (Thomson, 2007).

Pero el carácter andrógino del Ekeko se puede rebuscar en Tunupa, deidad panandina del periodo Tiwanakota (400 al 1100 d.c) y vigente hasta la llegada de los españoles, que fue representado en la colonia como Jesucristo y asimilado en el mundo local en la Fiesta Cruz (3 de mayo). ¿Pero qué tiene que ver el Ekeko con Tunupa?

Según Bertonio el “Ecaco, I. Thunnupa: Nombre de vno de quien los indios antiguos cuentan muchas fabulas…” (Bertonio, 1612 (1984), pág. 99), es el dios de las aguas y cuya presencia es vigente en este periodo húmedo para reproducir las illas.

Tunupa, la deidad de la lluvia y el fuego, se explica en dos mitos vigentes en la zona andina: en el lago Titicaca, Carabuco, es descrito como un hombre barbado y en la región del Salar de Uyuni es femenino, en ambos casos tienen uniones sexuales; en el primer mito con dos mujeres peces y en el segundo con dos curacas varones, es decir matrimonios poligámicos, por esta razón el Ekeko Tunu es andrógino.

La imagen del Ekeko Tunu o Tunupa retornó de Suiza en noviembre de 2014, de origen Pucara (cercana contemporánea a Tiwanaku), devuelto por el Museo de Historia de Berna-Suiza. Despojado de una comunidad de Tiwanaku, el 18 de octubre de 1858, por el naturista, zoólogo, lingüista y etnólogo Johann Jakob von Tschudi y descrito en su libro Reisen durch Südamerika (Viajes por Sudamérica):

“En tono de burla le pregunté al propietario si quería vender ese santo, oferta que rechazó indignado. Pero una botella de coñac lo ablandó”.

Tschudi escapó de la comunidad y se llevó la deidad a Suiza, donde estuvo 155 años. 71 años después, en 1929, su familia la donó al museo. 85 años más tuvo que esperar la illa para ser repatriada.

Despojado de su entorno ritual, retornó a su espacio sagrado, andrógino por su relación con el agua y fuego, femenino y masculino, factores que se ritualiza en este tiempo de fertilidad, donde la presencia de ambos géneros es fundamental para la consecución de la vida.

Entonces, la fiesta de Alasita está enmarcada en un periodo más amplio, relacionado con la fertilidad de seres humanos, animales, plantas y las betas mineras, es el gran periodo de las illas.

La presencia de objetos de diferente índole forma parte de un proceso donde la Alasita se apropia sutilmente de la modernidad, para reintegrar a los pobladores a su verdadero significado, de fertilidad y abundancia, para un porvenir cercano.

Texto: Milton Eyzaguirre Morales, Jefe de Unidad de Extensión del Museo Nacional de Etnografia y Folklore.

Reclusos hacen sus miniaturas para Alasita 2024

Recluidos hacen miniaturas de Alasita

Trabajando durante horas en los techos de la cárcel de San Pedro debido al poco espacio y el hacinamiento, más de 1.800 privados de libertad produjeron durante meses miniaturas y artesanías que desde hoy se venderán en la feria de Alasita.

Y no ofertan su trabajo solo en la Alasita, sino que trabajan para diferentes ferias del país, como Urcupiña, y también venden sus productos a comerciantes que llegan desde Perú y Argentina.

El director nacional de Régimen Penitenciario, Juan Carlos Limpias, explicó a La Razón que la venta de miniaturas y artesanías elaboradas por los reclusos es una de las características del penal de San Pedro.

Remarcó que los privados trabajan prácticamente durante todo el año y de esa forma consiguen un pequeño sustento para ayudar a sus familias.

“Siempre hemos resaltado el trabajo que realizan los privados de libertad. La hojalatería es una de las características de este penal, al igual que la carpintería. Estos productos se van también a gran parte de Sudamérica, pues vienen comerciantes desde varios países para firmar contratos y llevarse al por mayor. La venta de estos trabajos está garantizada”, explicó la autoridad.

Miniaturas de Alasita

Limpias contó que los reos usan el techo del penal para pintar y colocar su trabajo debido a la falta de espacio y la sobrepoblación que hay en el recinto carcelario. Pero nada es un impedimento cuando quieren trabajar y ayudar a sus seres queridos.

Los productos que elaboran, sobre todo los carritos en miniatura de hojalata y madera, se comercializarán hoy en la plaza de San Pedro, justo frente al penal, y también estarán en la feria de Alasita, en el Parque Urbano Central.

“Ellos se dan modos. Ganan sus buenos pesos por el trabajo sacrificado que tienen, más que seguro para sus familias e hijos. No solo trabaja el privado, también la familia que está comercializando al frente de la plaza; aquí vienen las mayoristas a comprar, los carritos de hojalata generalmente salen de aquí”.

Al respecto, Celia Choque, trabajadora social del recinto penitenciario, explicó que se trata de una actividad ocupacional que ayuda a sobrellevar el encierro. Informó que los privados trabajan en carpintería, venestería, porcelana fría, hojalatería, artesanía e incluso zapatería.

“Es una actividad ocupacional que día tras día van desarrollando y les sirve no solo como un pasatiempo sino para generar ingresos. Detrás de cada privado de libertad hay familias y para eso generan recursos. El 90% de la población penitenciaria es padre de familia. En cada visita van mandando dinero para sus familias, muchas personas que ingresaron no sabían hacer nada de esto y salen de acá con muchos oficios”.

La cárcel de San Pedro en La Paz tiene una población carcelaria que supera los 3.000 privados de libertad, de los cuales el 70% es detenido preventivo, según informó La Razón en 2023.

‘Hacemos unos 120 autitos en un mes’

Julio, privado de libertad en la cárcel de San Pedro, dijo que trabaja prácticamente todo el año para elaborar los carritos de hojalata que se venderán en la feria de Alasita. Contó que generalmente le piden 10 docenas por modelos y se tarda, aproximadamente, un mes para terminar unos 120 autitos.

“Son muchos años, desde que llegamos empecé a trabajar en hojalatería para diferentes ferias, ahora para Alasita. Estamos alistando para que nuestras esposas vendan en la plaza de San Pedro. En lo poco que se puede ganar para mantener a la familia desde aquí, ayuda en algo. Yo hago desde el armado hasta el pintado, y cuando no se puede terminar de pintar, mi esposa lo hace afuera”.

Explicó que trabajan más o menos unas 130 personas durante turnos desde las 07.00 hasta las 20.00. Julio aseguró que no gana mucho en la venta de las miniaturas, pues debe invertir en la compra del material.

Otro privado del sector de carpintería contó que existen al menos 150 privados de libertad que trabajan en ese sector. Por falta de espacio deben turnarse para elaborar las miniaturas. Ellos hacen alcancías, motos, autos y taxis.

Este año están innovando con la presentación de juegos completos de dormitorio, con catres, sillas, mesas, cómodas y roperos.

El hombre explicó que necesitan nuevas máquinas para desarrollar su trabajo. Sin embargo, con lo que tienen, realizan llamativas miniaturas que también venden al por mayor en la feria de Alasita y otras muestras, principalmente, en Cochabamba y Santa Cruz.

miércoles, 18 de enero de 2023

Más de 2.000 artesanos ofertarán productos en la Alasita de El Alto



 Más de 2.000 artesanos ofertarán productos con el sello Hecho en Bolivia en la feria de la Alasita de El Alto, que se instalará en cuatro distritos desde el 24 de enero, informó este miércoles el viceministro de la Micro, Pequeña Empresa y Artesanía, Nelson Aruquipa.

“Estamos promocionando y apoyando la producción artesanal en la feria de Alasita, que se va a realizar de manera descentralizada en los Distritos 3, 4, 6 y 7 de la ciudad de El Alto. Estarán más de 2.000 artesanos exponiendo y comercializando productos nacionales hechos con manos alteñas, manos bolivianas”, destacó, citado en un boletín.

Participarán artesanos de los sectores yeso, miniatura, hojalata, madera y gráfico con productos creativos y de alta calidad en la tradicional feria de Alasitas, que en aymara significa “cómprame”. Su característica principal es la venta de miniaturas con la esperanza de que se haga realidad.

El Gobierno del presidente Luis Arce y del vicepresidente David Choquehuanca apoya la producción artesanal de El Alto, en el marco de la reactivación y reconstrucción económica del país.

“Invitamos a la población para que pasen a la feria y puedan apreciar la calidad, la innovación, el toque artístico que tiene la artesanía alteña y boliviana con el sello Hecho en Bolivia”, convocó Aruquipa.

El secretario ejecutivo de la Federación de Artesanos de Expositores en Ferias de Navidad y Alasitas de El Alto, Simón Quispe, detalló que desde el 24 de enero la feria de Alasita se instalará en la avenida Julio César Valdez, urbanización Cosmos 79, Distrito 3; en la urbanización 16 de Febrero Fabriles, Distrito 4; en la avenida La Paz, Distrito 6; y en la avenida Coronel Gualberto Villarroel, frontis de la Iglesia Santuario de Lagunas, Distrito 7.

“Es una feria tradicional, de prosperidad y de fertilidad que mantenemos por años (…) Vamos a tener artesanía y gastronomía”, explicó e informó que esta actividad se cerrará el 12 de febrero.

Docena de alcancías desde Bs 20 y ‘cholets’ minimalistas ofrecen en la ‘Jach’a Alasita’



Documentos de trabajo y propiedad, ‘cholets’ estilo minimalista y alcancías de dibujos animados de temporada son algunas de las novedades que exponen artesanos mayoristas en la feria de la Jach’a Alasita, que comenzó la mañana de este martes en el Campo Ferial, con una ofrenda a la Madre Tierra, donde participaron autoridades municipales y dirigentes. 

“Estamos haciendo la inauguración hasta el 23 de enero, queremos invitar a toda la población porque nuestros hermanos artesanos, más de 100, están exhibiendo lo que es artesanía en miniatura, billetes, casitas, autos, alcancías y diferentes miniaturas para que se hagan realidad”, afirmó el secretario Municipal de Desarrollo Económico, Bernaldo Huanca.

El comercio comenzó por la mañana y una de las novedades es el ‘cholet’ al estilo minimalista con colores vivos (azul, rojo, naranjado) y fachada de cielo falso. Según Mónica Colque, artesana, los edificios ahora vienen con centros comerciales, piscinas, gimnasios, saunas y ambientes deportivos, agregó que “atrás” quedaron los alojamientos y locales.

“Como es el sueño de todo alteño y es más conocido en otros países, donde está siendo moda, como en Argentina y Brasil, el ‘cholet’ tiene de todo: centro comercial, farmacia, ferretería, piscina, gimnasio, para recuperar todo el capital invertido. Como todo dueño de casa, abajo está el negocio y en la planta alta está la casa donde viven”, explicó Colque.

El estilo del ‘cholet’ en miniatura evolucionó y se comercializa con todos sus documentos y está con “papeles al día”. La artesana precisó que el costo por docena es de Bs 1.100. “Les vamos a entregar con sus documentos, con los papeles, porque el problema a veces son los papeles”, sostuvo con una mueca de alegría la entrevistada.

En el campo ferial también hay stands con alcancías de diferentes tamaños y en todo tipo de imágenes de dibujos animados, desde Bs 20 la docena.

“El producto que estoy ofreciendo es la alcancía, tenemos novedades como el ‘chimuelo’, ‘covid’, gatos, chanchitos, el toro de la fortuna y para los niños, hay el ‘papa trop’ y los precios son muy económicos, la docena de los chanchitos, a 20 bolivianos”, dijo Diego Huanca.

Certificados de trabajo, documentos de propiedad, título de bachiller, la maleta de la fortuna y la canasta de alimentos ahora vienen completos, como el caso de folders para bienes inmuebles, que incluye facturas de agua, luz y gas a domicilio; además de la planimetría y el documento de compra y venta, e impuestos.

También hay documentos de trabajo que incluyen el título profesional, título de bachiller, doctorado, maestría, diplomado; certificado de trabajo, contrato de trabajo, hoja de vida, ítem permanente y memorándum.

Lanzan Alasita 2023 con ferias, exposicion y la elección del Ekeko



La Alcaldía de El Alto lanzó este lunes en la Casa Municipal, Jach’a Uta, la agenda de actividades para la Alasita 2023 que considera la elección del Ekeko, exposición de obras de arte en miniatura, muestra de ‘periodiquitos antiguos’ y las distintas ferias de artesanos.

“La elección del Ekeko es una de las actividades que están acompañando el lanzamiento de la feria de la Alasita 2023, nuestra alcaldesa (Eva Copa) nos ha pedido que rescatemos la cultura de esta festividad. También tenemos el concurso del Jisk’a Arte y de los ekekos en miniatura”, dijo el director de Culturas, Boris Chuquimia.

En el atrio de la Casa Municipal se instaló una ‘miniferia’, donde los artesanos mostraron sus trabajos en diferentes técnicas, figuras en yeso, tejidos, ‘billetitos’, vehículos, ‘casitas’. Además, no faltaron los tradicionales juegos y la comida típica.   

Con relación al concurso de figuras del Ekeko, Chuquimia dijo que hasta el momento recibieron 100 propuestas en miniatura, elaborados en diferentes materiales y técnicas. Dijo que participan artistas de la urbe alteña y de otras regiones del país. A la vez, afirmó que recibieron la misma cantidad de obras para el Jisk’a Arte.

Otra de las actividades previstas es la exposición de una colección de ‘periodiquitos más antiguos’, con el fin de rescatar el carácter patrimonial de la festividad. Todos estos trabajos se exhibirán en la Terminal Metropolitana El Alto desde el 24 de enero.

Al finalizar el acto de lanzamiento, se desarrolló la elección del ‘dios de la abundancia’ y el ganador fue el representante de la Federación de Artesanos en Navidad y Alasita (Faefna) Norte, Eulogio Churqui. Mientras que el personaje del Sur, Víctor Flores obtuvo el título de ‘Mejor Ekeko Tradición’.

La secretaria ejecutiva de Faefna Sur, Elizabeth Colque y el de Faefna Norte, Simón Quispe agradecieron a la alcaldesa Eva Copa por el espacio y apoyo a los artesanos para que exhiban sus productos. Resaltaron el carácter patrimonial de la fiesta de la miniatura, que en 2021 obtuvo el título de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.

Por otro lado, el secretario municipal de Desarrollo Económico, Bernaldo Huanca informó que más de 600 artesanos expondrán sus artesanías en las distintas ferias, como de la avenida La Paz y Villa Dolores, donde se prevé que estén instalados hasta el 12 de febrero.

“La feria de la Alasita se desarrollará desde el 24 de enero hasta el 12 de febrero, nosotros tenemos datos que en las dos ferias sobrepasan los 600 artesanos. En las ferias que se instalarán en los diferentes distritos existen alrededor de 200 artesanos, entonces habrá una gran variedad de miniaturas”, sostuvo.

lunes, 20 de febrero de 2017

Alasita no tuvo remate y deja en la incertidumbre a la población

Los artesanos de la Feria de la Alasita no remataron ayer sus productos, como estaba previsto, porque afirman tener un documento que los autoriza a quedarse hasta el 19 de marzo, aunque  sólo pretenden hacerlo hasta el 5 de ese mes. La gente que acudió a esta feria se quedó con la incertidumbre, porque, según la Alcaldía, el remate debió realizarse ayer.

  "Hoy (ayer) iba a ser el remate, pero todo está cerrado, no hay de dónde escoger y los precios están caros; nos confunden la Alcaldía y los artesanos, que se pongan de acuerdo”, dijo Alberto Aruquipa, que quería comprar figuras de yeso, pero no lo hizo porque no le alcanzó el dinero.

Muchas personas se quedaron con la incertidumbre, al igual que don Alberto, porque fueron a la feria a comprar cosas a la mitad de sus precios reales, empero los feriantes no rebajaron nada.

"Estoy comprando  barato pensando que es el remate. Ahora me dicen que no, me confunden, igual todo está caro”, aseguró doña Cristina Rojas.

Según la Alcaldía, la Feria de la Alasita logró el permiso para  utilizar el Parque Urbano Central (PUC) desde el 24 de enero hasta el 19 de febrero, día en que se debió realizar  el  remate. Sin embargo, la Federación Nacional de Artesanos y Expositores de la Feria de Navidad y Alasita (Fenaena)  aseguró que este permiso se extiende hasta el 19 de marzo, por eso no realizaron el remate.

 El secretario ejecutivo  de Fenaena, Freddy Butrón Aguilar, declaró en estado de emergencia a todos sus afiliados porque probablemente la Alcaldía querrá desalojarlos hoy y mostró un documento firmado por la administradora del PUC, Marisabel Sossa, en el que señala: "Se autoriza el uso del Espacio Campo Ferial convenido para los días 24 de enero al 19 de marzo 2017, durante el que se llevará a cabo Alasita  en 10 plataformas”.

   El secretario municipal de Culturas, Andrés Zaratti, informó que la Fenaena no hizo llegar alguna solicitud de ampliación de la feria. "No nos ha llegado nada hasta el momento, la fecha que ellos fijaron para retirarse es el 19 de febrero y ya se cumplió”, indicó a Página Siete.

Butrón aseguró que para evitar confrontaciones con la Alcaldía enviará una carta, en la que pedirá una "reducción” de fecha para quedarse. "Le pedimos rebaja de fecha hasta el 5 de marzo, porque no hemos vendido por las lluvias, el inicio de clases, la compra de útiles y el Carnaval”, aclaró el dirigente.

Los feriantes de cada sector sostuvieron ayer una reunión en la mañana con  sus dirigentes. Ahí  decidieron no hacer el remate porque no lograron vender sus productos, además que defenderán sus puestos frente a cualquier amenaza o provocación de la comuna. "Vamos a defender nuestros puestos con todo y desde temprano, tenemos papeles”, reclamaban los artesanos.

Zaratti manifestó la predisposición para reunirse con los artesanos con el objeto de solucionar este "malentendido” a la brevedad posible.

Por su parte, Butrón reconoció que no enviaron la carta de "reducción de fecha” antes a la Alcaldía porque no  encontraron a las autoridades ediles en sus oficinas, debido a la emergencia del deslizamiento en Auquisamaña la semana pasada.

"Sólo queremos recuperar nuestra inversión”, dijo el dirigente del sector Decanos, Saúl Vargas.

Los  sucesos

24 de enero  El día de la inauguración de la Feria de la Alasita se registró una constante lluvia en el centro de  la ciudad de La Paz, que  redujo de alguna manera la presencia masiva de la gente.

19 de febrero  Según la Alcaldía paceña, en esta fecha debió desarrollarse el tradicional remate, debido a que no hubo pedido de ampliación de la Feria de la Alasita.

jueves, 26 de enero de 2017

El origen de la Alasita: historia



"Alasita” palabra aymara que significa “cómprame”, es una tradición cuya característica es la masiva compra de productos en miniatura al mediodía del 24 de enero, para luego proceder a su “ch’alla” en las iglesias o con los Yatiris.

martes, 24 de enero de 2017

Hoy arranca Alasitas con 5 mil expositores

Con alrededor de 5.000 feriantes se inaugura la  tradicional feria de Alasitas hoy al mediodía en el campo ferial del Bicentenario de la ciudad de La Paz.
  La Alcaldía paceña desplegará 1.000 funcionarios para el control y seguridad de este lugar y también en plazas y barrios donde habrá actividades zonales.

El secretario municipal de Culturas, Andrés Zaratti, afirmó que los funcionarios ultimaron detalles este lunes.  “Estamos ultimando detalles, estamos finalizando el ingreso de los propios feriantes en sus diferentes puestos y, por otro lado, estamos ultimando detalles en la ubicación de los servicios higiénicos, de seguridad, de atención de emergencias que hemos previsto no solo para el 24, sino a lo largo de la feria y todos los aspectos ligados  a la programación artística”, manifestó la autoridad municipal, además se sumará todo el tema de salud, servicios higiénicos, la Secretaría Municipal de Culturas, todo lo que es transporte para colaborar en los cierres de vía y en otros aspectos de seguridad.

Sobre la feria.  "Alasita es la festividad tradicional que más convoca a la gente de La Paz, esta actividad está por encima de la Semana Santa, el Carnaval, Gran Poder, el mes de la Pachamama y otras. Alasita es el evento cultural tradicional que convoca a todos los miembros de la familia", explicó la jefa de la Unidad de Patrimonio Inmaterial e Investigación Cultural de la Alcaldía, Luz Castillo.

El 80 por ciento de la población de la ciudad de La Paz visita la feria de Alasitas, refleja la Encuesta de percepción sobre culturas y patrimonio cultural en el municipio de La Paz elaborada en 2015, informó Luz Castillo.

El estudio fue realizado con una muestra de 3.360 personas de un universo de 925.376 habitantes municipio (excepto de los macrodistritos rurales de Zongo y Hampaturi). La investigación será presentada próximamente y será parte de la actividad del akulli (conversatorio) Alasita en cifras que se realizará el 7 de febrero en el playón X del Campo Ferial.

80% de población visita las Alasitas

La feria de Alasitas es visitada por el 80% de la población paceña, refleja la encuesta de percepción sobre culturas y patrimonio cultural en el municipio de La Paz elaborada en 2015, informó la jefa de la Unidad de Patrimonio Inmaterial e Investigación Cultural de la Alcaldía, Luz Castillo.

El estudio fue realizado con una muestra de 3.360 personas de un universo de 925.376 habitantes (excepto de los macrodistritos rurales de Zongo y Hampaturi). La investigación será presentada próximamente y será parte de la actividad del akulli (conversatorio) Alasita en cifras que se realizará el 7 de febrero en el playón X del Campo Ferial.

"Alasita es la festividad tradicional que más convoca a la gente de La Paz, esta actividad está por encima de Semana Santa, el Carnaval, Gran Poder, el mes de la Pachamama y otras. Alasita es el evento cultural tradicional que convoca a la familia", explicó Castillo.

Cierre de vías por la inauguración de Alasita 2017

La inauguración de la Feria de  la Alasita se realizará hoy en la avenida del Ejército, por lo cual esta vía y la calle Wenceslao Argandoña estarán cerradas al tráfico vehicular a partir de las 7:00 hasta, aproximadamente, las 15:00 de este martes 24, informó el Gobierno Autónomo Municipal de La Paz (GAMLP).

"El cierre de esta avenida se efectuará con la idea de poder desarrollar el acto oficial, pero también  permitir mayor cantidad de asentamientos,  evitando que la Simón Bolívar se cierre y más bien sea una vía de circulación para que la población pueda llegar al campo ferial y realizar sus actividades cotidianas”, explicó el secretario municipal de Culturas, Andrés Zaratti.

 Higiene

La Feria de la Alasita contará con dos baños fijos, que tienen 21 baterías individuales para varones y mujeres, y tres móviles cada uno con cinco cubículos.

Los dos baños tienen la posibilidad de atender a 22.000 personas por día y este servicio es complementado con  baños móviles, "recomendamos a la población cuidar estos servicios y no desperdiciar el agua”, dijo el gerente de parques de la Empresa Municipal de Áreas Verdes y Forestación, Rodrigo Layme.

Los baños fijos se encuentran en las plataformas B y C, uno de ellos tiene 10 cubículos y el otro 11.

Ambos servicios cuentan con urinarios, lavamanos y secadores. El costo es de un boliviano.

Habrá 13 ferias de Alasita en los macrodistritos

Al menos 13 ferias de Alasita  se realizarán hoy en varios macrodistritos paceños. Los feriantes ocuparán plazas, mercados y atrios de iglesias de la urbe  para la venta de sus miniaturas y comida tradicional. Habrá misas y se celebrarán rituales andinos.

El director municipal de Mercados, Kevin Martínez, aclaró que estas ferias son eventuales, sólo se realizarán por el día de  hoy y por algunas horas, desde las 10:00 hasta las 17:00.

  En la zona Sur se otorgó   permiso a una feria  en la calle Julio César Patiño de 10:00 a 15:00.

    En el macrodistrito Max Paredes la feria  se realizará en el carril de bajada de la avenida Abaroa, desde la calle Fortunato Pinto hasta el mercado Sagrado Corazón de Jesús.

También se organizarán ferias en la plaza Garita de Lima, en el mercado Rodríguez, en inmediaciones del Cementerio General y en la iglesia de Villa Victoria.

    En Mallasa, la feria alasitera se desarrollará en el campo ferial de la subalcaldía.
    En Cotahuma habrá ferias en las plazas Abaroa, España, Sucre (San Pedro), El Carmen, atrio de la Subalcaldía Cotahuma y en otros templos barriales.

   En el macrodistrito Periférica la actividad se efectuará alrededor del mercado Villa Fátima y se cerrará  un tramo de la avenida Tejada Sorzano.

En San Antonio  la feria de la miniatura se realizará en el atrio de la iglesia de Villa Copacabana y vías cercanas como la avenida Vicente Burgaleta hasta el cruce con Villa San Antonio.

       En el centro paceño, las ferias se concentrarán en el campo ferial Bicentenario y atrios de las iglesias La Merced, San Francisco, San Agustín, San Sebastián, El Rosario, la Catedral, San Juan de Dios y María Auxiliadora

Alasita 2017: Todo listo para la mayor festividad paceña

Cinco mil feriantes ya están instalados en el campo ferial del Bicentenario listos para la inauguración de la Feria de la Alasita al mediodía de hoy  martes 24. Esta es la festividad con mayor afluencia y participación de la población, ya que ocho de cada 10 paceños visitan esa feria, según revela un estudio realizado  en 2015.
   
Al  cierre de la presente edición, el secretario municipal de Culturas, Andrés Zaratti, señaló que la Alcaldía concluía   "detalles” de la  agenda de la Alasita, cuya atracción principal es la exposición de artesanías y miniaturas en el Campo Ferial del Bicentenario, entre la avenida Simón Bolívar y la avenida del Ejército.  Se extenderá hasta el 19 febrero.

1.000 funcionarios de diferentes reparticiones municipales harán tareas de control y seguridad, se trata de personal de la Dirección de Mercados, Intendencia, de varias  subalcaldías macrodistritales,  secretarías municipales, Gestión Integral de Riesgos, Salud, Movilidad y de Culturas.


Ocho de cada 10

"Alasita es el evento cultural tradicional que más convoca a la gente de La Paz, esta actividad está por encima de Semana Santa, el Carnaval, Gran Poder, el mes de la Pachamama y otras”, explicó  la jefa de la Unidad de Patrimonio Inmaterial e Investigación Cultural de la Alcaldía, Luz Castillo.
  Esa conclusión se desprende de la "Encuesta de percepción sobre culturas y patrimonio cultural en el municipio de La Paz” elaborada en 2015. Dicho estudio señala que ocho de cada 10 habitantes de La Paz visitan la feria de las miniaturas y la  artesanía.

La muestra de la encuesta fue de 3.360 personas de un universo de 925.376 habitantes municipio (excepto de los macrodistritos rurales de Zongo y Hampaturi).

Esta investigación se presentará próximamente y será parte de la actividad del akulli (conversatorio) Alasita en cifras que se realizará el 7 de febrero en el playón X del Campo Ferial.

     
De un total de 12 fiestas tradicionales, la segunda festividad con mayor asistencia en el municipio paceño es Semana Santa;  la tercera, carnavales, y la cuarta, Todos Santos. Alasita convoca a multitudes debido a que no hay bebidas alcohólicas, integra a las familias, parejas y compañeros de trabajo que juegan canchitas.

lunes, 23 de enero de 2017

80% de población visita las Alasitas

La feria de Alasitas es visitada por el 80% de la población paceña, refleja la encuesta de percepción sobre culturas y patrimonio cultural en el municipio de La Paz elaborada en 2015, informó la jefa de la Unidad de Patrimonio Inmaterial e Investigación Cultural de la Alcaldía, Luz Castillo.

El estudio fue realizado con una muestra de 3.360 personas de un universo de 925.376 habitantes (excepto de los macrodistritos rurales de Zongo y Hampaturi). La investigación será presentada próximamente y será parte de la actividad del akulli (conversatorio) Alasita en cifras que se realizará el 7 de febrero en el playón X del Campo Ferial.

"Alasita es la festividad tradicional que más convoca a la gente de La Paz, esta actividad está por encima de Semana Santa, el Carnaval, Gran Poder, el mes de la Pachamama y otras. Alasita es el evento cultural tradicional que convoca a la familia", explicó Castillo.

domingo, 22 de enero de 2017

El Ekeko, ese celoso que rompe amores

Ekeko
El martes 24 de enero, a las 12:00, los  que tienen un Ekeko en su casa se apresurarán a llegar puntuales a la Feria de la Alasita para hacer saumar y ch’allar  a su diosecillo. Se asegurarán de haber comprado las últimas novedades en cuanto a miniaturas, para que su deidad las tenga colgadas en su cuerpo de yeso, abultando más así su preciada carga de alimentos, artefactos electrónicos, casas, vehículos y todo lo que sus creyentes sueñan poseer.

"Es que el Ekeko es bien exigente y hay que tenerlo contento. Cada año hay que buscar lo último en miniaturas que salió en feria para cargárselo, mientras más cargado esté, se pone más feliz”, asegura Margarita Machicado, una de las artesanas que  carga ekekos  para la Feria de la Alasita.

Pero eso no es todo,  el Ekeko exige mucho más que regalos, quiere atención, el tiempo de sus devotos, por eso  el primer  martes y viernes de cada mes  hay que sentarse junto a él, encenderle un cigarrillo Astoria y ponérselo en su boca de yeso, junto a unas hojas de coca.

"Hay que sentarse a su lado,  p’ijchar coca y fumar cigarrito, contarle tus preocupaciones y pedirle tus deseos... ¡Él te cumple todo”, asegura Margarita.

 ¡Ay, es un celoso!

Pero el Ekeko no es solamente exigente y caprichoso, es también muy celoso y quiere tener toda la atención. ¿Qué pasa si no se le da toda esa atención? "Es grave, puede hasta causar divorcios”, responde Víctor Sandóval, otro artesano de feria de la miniatura. "En Santa Cruz una pareja se divorció y al pobre Ekeko nomás  lo hicieron desparecer,  pero él no tuvo la culpa, ellos lo han descuidado. Dice que ella se volvió muy roñosa”, añade.

Pero no todas las historias de celos del Ekeko terminaron mal. La de Justina Tucupa tuvo un final feliz porque ella y su esposo "hablaron” con  el idolillo y le dejaron claro que él era el dios de la abundancia en su hogar.

"Cuando era soltera, mi hermana me regaló un Ekeko y  yo le daba toda mi atención. Cuando me casé lo llevé a mi  casa, pero de pronto comencé a tener muchos problemas con mi esposo, él se enojaba de nada. Le conté a mi hermana y ella me dijo: ‘Es el Ekeko, hazle fumar y explicale que no va dejar de ser el único’. Le hice caso y un martes, el primero del mes, mi esposo y yo nos sentamos a su lado, le prendimos cigarrito y le explicamos que él será siempre el dios de la abundancia  y que nosotros somos aparte, una pareja. Nos ha entendido porque nunca más tuvimos problemas”, cuenta Justina.

 Vida Tedeski, de la Secretaría de Culturas de la Alcaldía de La Paz, señala que esta creencia sobre el Ekeko se desarrolló en la época de la República. El Ekeko, como se lo conoce hoy,  comenzó a ser venerado desde la época de la Colonia, tras el cerco de Túpac Katari  a la ciudad de La Paz, en 1781.

"Entonces se acostumbraba a regalar al  Ekeko sin nada, para que la persona que lo recibiera lo vistiera y lo cargara con todo lo que deseaba tener. Al mismo tiempo, el primer  martes y viernes de cada mes había que hacerle fumar. Pero con el tiempo se fue perdiendo la costumbre de regalar el diosecillo  porque la gente le atribuía   mala suerte, que provocaba divorcios y que las mujeres solteras no se casaban”, señala Tedesqui.

La investigadora añade que a partir de esa mala fama que se le atribuyó al dios de la abundancia se desarrolló la costumbre de regalar gallitos a las mujeres solteras.

Pero las versiones de  que el Ekeko era celoso y provocaba divorcios no afectaron ni un poco  la fe de sus fieles creyentes, que año tras año, cada 24 de enero, depositan en él todos sus sueños para que los hagan realidad. Es cierto que las solteras ya no lo quieren, pero dicen  muchas viudas aún se desesperan por él... pero esa es otra historia.

Alasita, celebración que trasciende el tiempo

Ekeko de Alasita
" Como pocas, la Fiesta de la  Alasita ha perdurado desde la época prehispánica hasta nuestros tiempos. De hecho, es probable que esta  celebración nunca desaparezca porque es la que mejor se ha  adaptado a las coyunturas de diversos tiempos”, explica Vida Tedesqui, investigadora de la Unidad de Patrimonio de la Alcaldía de La Paz.

 La tradicional fiesta de la miniatura, que en la actualidad se desarrolla cada 24 de enero en Bolivia e incluso en el exterior, tiene sus raíces en la época  prehispánica. Entonces, era una ritualidad vinculada a lo agrícola y  se celebraba cada  21 de diciembre, en coincidencia con el solsticio de verano. Testimonio de la  trascendencia de esta celebración  es el Ekeko, conocido en la actualidad como el dios de la abundancia, que se constituye en la figura clave para comprender el paso del tiempo y las transformaciones de este ritual.

"El testimonio arqueológico señala que las estatuillas del Iqiqu (Ekeko), encontradas en territorio boliviano en la Isla del Sol, estaban vinculadas a esferas rituales y religiosas de las culturas Tiwanaku e Inca”, se lee en un cartel de la exposición El Ekeko y el mundo de las illas, en el museo Costumbrista de La Paz, que abrirá sus puertas este enero y en la que por tres meses se expondrán  más de un centenar de Ekekos de diversas épocas.

Tedesqui explica que la historia de la Alasita se divide en cuatro momentos. La época prehispánica, la Colonia, la República, además de este momento contemporáneo. En todas ellas hay un común denominador  que tiene que ver con el deseo de prosperidad.

 En su inicio se practicó   el intercambio

"El origen de esta celebración como tal se encuentra en la época prehispánica”, explica Tedesqui. Era una fiesta ritual y se desarrollaba en otra fecha y en otra época.  Era conocida como la fiesta  de Chhalasita (la fiesta del intercambio). En esta fecha los  tiwanakotas o antiguos aymaras  hacían un ritual de consagración de las illas e ispallas, éstas son  representaciones simbólicas de los objetos  como los alimentos o los animales”.

 Se dice que los aymaras  exponían estas illas e ispallas cada 21 de diciembre a mediodía para que el Sol,  con sus rayos,  haga realidad esas representaciones y   de esta forma se multiplique  la cosecha. "Es importante mencionar que, entonces, la Chhalasita tenía otro sentido, que era el de intercambio”, pues  no se tenía una lógica mercantil como la que se tiene después de la Colonia,  explica la investigadora.  En este primer momento juega un papel importante la figura del dios Tunupa, representado por una estatuilla de una figura jorobada. Según el  arqueólogo boliviano Carlos Ponce Sanginés  "las antiquísimas figuras antropomorfas (con joroba prominente y apéndice fálico) serían de la época del Imperio inca, y antecesoras del Ekeko de la época de la Colonia”, se lee en su  estudio  Tunupa y Ekako. Asimismo, Manuel Rigoberto Paredes de Iturri escribió que "estas diminutas estatuillas fálicas serían remanentes de remotas fiestas sagradas del solsticio de verano”.

De Chhalasita a Alasita

 Tedesqui señala que un segundo momento de la fiesta de la Alasita se halla en  la época de la Colonia. Entonces, esta celebración era considerada por la Iglesia como algo  profano, por lo que se realizaba de forma clandestina.  Sin embargo, "es después del cerco de Túpac Katari cuando se da la escasez  de provisión de alimentos cuando la fiesta es aceptada y oficializada en la ciudad”.

Es entonces cuando nace la leyenda de la Alasita.  "Durante el cerco de Túpac Katari, en 1781,  La Paz estaba desabastecida, pues  los alimentos no podían ingresar. La familia  de Sebastián Segurola, el entonces gobernador, se había quedado sin provisiones. Sin embargo, la servidumbre tenía comida. Él les preguntó de dónde sacaban los alimentos y la joven que trabajaba allí les dijo que se los había traído el Iqiqu, una estatuilla que había recibido de su novio Isidro Choquehuanca. De esa forma es que la figura del Ekeko está relacionada a  la Alasita”, explica la investigadora.

Es así que después del cerco de Túpac Katari, en 1789, vuelve a surgir Chhalasita. Sin embargo, la celebración  reconfigura su lógica de intercambio. "Por un lado, el Ekeko de piedra cambia de fisonomía. Toma el aspecto del suegro de Sebastián Segurola. Un hombre regordete, blanco, mestizo, con las mejillas rojas. Pero, además, surge el rito de la Alasita, cambiando de alguna forma el ritual  en sí mismo. Se pasa del intercambio  a la compra venta y se cambia  la fecha del 21  de diciembre, primero, al 20 de octubre y luego  al 24 de enero”.

 Deseos  en miniatura

Un tercer momento identificado por Tedesqui se halla  durante la República, situada a  principios del siglo XIX. "Surgen los artesanos, quienes comenzaron  a hacer  réplicas de la imagen del Ekeko. En este momento también surgen  las ferias”.

De esta forma, la   Alasita tiene diferentes escenarios, entre ellos,   la plaza Murillo, la ex-Terminal de Buses, la plaza de San Pedro,  El Prado,  la Tejada Sorzano y  la exfábrica Said, entre otros. "Durante  la República podemos rescatar también  los concursos de miniaturas. Éstos  surgen de acuerdo al contexto que se vive. En este momento, por ejemplo, se vivió  la irrupción de la   industrialización y las miniaturas estaban relacionadas con ello”.

  "Algo que  llama la atención es que, anteriormente,  en la República, era común  regalar el Ekeko k’ala. Se regalaba a la estauilla  sin carga   y la gente iba   a la feria y compraba las miniaturas y le cargaba a su Ekeko lo que  quería”.

 Deseos de acuerdo con  la época

Tedesqui encuentra un cuarto momento en estos tiempos. "Es más adelante cuando se  da una hibridación cultural, considerando que se fusionan dos visiones: la andina y la católica. De ahí que uno compra las miniaturas y bien puede irlas a milluchar con el   yatiri o bien se las lleva a la  iglesia para hacerlas bendecir”.

  Esta hibridación poco ha transformado el sentido de la Alasita.  "Éste radica en creer en que estas miniaturas se convertirían en cosas reales.  En la época prehispánica dejaban que los rayos de Sol llegaran a las miniaturas de  las illas y las ispallas  con la esperanza de tener  una buena cosecha”.

Ekeko, a tono con la época

La muestra El Ekeko y el mundo de las illas, que este mes tomará las salas del museo Costumbrista, no sólo ofrece la posibilidad de ver las diversas representaciones del Ekeko a lo largo del  tiempo. Permite, además, realizar una lectura de aquellas cosas que estaban de moda en diversos momentos.  De esta forma se puede  ver a un Ekeko cargando costales de papa, chuño y animales o ekekos, como los de este tiempo, que cargan computadoras, cámaras fotográficas y hasta réplicas de las cabinas del teleférico.

 "La Alasita en la actualidad es un patrimonio por las costumbres que la gente ha ido  adoptando con el pasar de los años”. De ahí que se espera que este año la Unesco proclame   a esta fiesta como patrimonio de la  humanidad.

Alasita 2017: El gallo, protagonista para los solteros

Muchas personas compran gallos de alasita para obsequiar
Este año, el protagonista de la tradicional feria de Alasitas es el gallo, un ícono del horóscopo chino que, según los artesanos, ahora es parte de la tradición andina como el símbolo del buen augurio para aquellos solteros que buscan pareja.

En Cochabamba la feria de las Alasitas se realizará el 24 de enero en inmediaciones del templo San Antonio, en la zona sur de la ciudad. Los vendedores estarán desde las 4 de la madrugada hasta las 3 de la tarde, pero según la tradición, el mediodía es la hora clave para realizar las compras de todo lo que se desea.

"Este es el año del gallo. Nos trae suerte para conseguir pareja", explica la presidenta de la Asociación de Artesanos "24 de Enero", Celia Vargas.

Los artesanos han realizado preparados especiales en torno al gallo. La artesana Zelma Castellón sostuvo en sus manos una copa larga de cristal decorada con diferentes granos y cereales que llevaba en la parte superior un gallo de yeso rodeado de varios amuletos.

Empezando desde abajo, Zelma explicó el significado de cada elemento. "Primero está el azúcar, para que la relación empiece con dulzura. Luego están el arroz, la lenteja y la quinua, para que haya abundancia y nada les falte. Están también el maíz rojo y blanco. Nuestra abundancia será igual a esos granos que revientan y aumentan en volumen. Así será nuestra economía”.

Continuando, en la parte superior se posa un gallo colorido, elaborado en yeso, que está rodeado de un herraje que protege o contrarresta las maldiciones, varias piedras de colores de acuerdo al signo de cada persona, y el sapo, que representa a la Pachamama (Madre Tierra).

"Para que su deseo se cumpla, tiene que ch´allarle al gallo el primer viernes y pedirle con mucha fe todo lo que desea", detalla Celia.

lunes, 23 de enero de 2012

Libertinaje de expresión, de la Alasita su lado amable


Normalmente, cierta especie política se queja constantemente de las alusiones irónicas que suelen hacerle algunos diarios, periodistas o caricaturistas. A tanto carisma reprimido, teniendo una “anatomía normal”, es bueno sacudirse los 38 músculos de la región ocular, de la región nasal y de la región oral de la cara para siquiera relucir un concreto humor (para mi hija, uno de los cinco sentidos).

Estos días de Ekeko (el Chato Prada es especie de otra festividad) y Alasitas hay amnistía para esas expresiones de libertinaje verbal, especialmente contra aquellos hombres y mujeres del poder que suelen marcar diferencia respecto de sus congéneres.

Así, fue una gilada que la diputada Adriana Gil se haya propuesto hace algunos meses hacer un control antidoping a sus colegas. Si bien la idea pescó en curva al oficialismo, ésta (la idea) fue parada en seco, como le ocurrió a Félix Patzi, que no pudo ser gobernador porque los frenos de su 4x4 le fallaron más que por desperfectos mecánicos, por ausencia de coordinación motriz y mental a causa del grado alcohólico que llevaba en las venas, como la misma raza de bronce de su biotipo.

A quien le falló algo parecido     —dicen las malas lenguas, por el frenillo de la boca que se le suelta cada vez que se enfurece— fue al alcalde Percy Fernández, que rebuznó más de una burrada ante un colega. Sufrió lo mismo su paisano gobernador, Rubén Costas, quien a costa también de su boca se ganó un juicio (sindicó de narcotráfico a Álvaro García Linera) por el que pierde el juicio —como la muela del juicio en su última visita al dentista— cada vez que le recuerdan el asunto.

Quien no recuerda el asunto es Fidel Surco, y que sí chocó o no su carro —de acuerdo con las pericias policiales que nunca se hicieron— fue también a la pérdida de juicio durante sus largos fines de semana de preste. Pero quien se pasa largos fines de semana en expedientes X es la diputada Norma Piérola; sólo que no le achunta con sus fuentes, que, al parecer, le dan pistas equivocadas adrede para hacerla ver como la hija de palo de Gepetto.

Pero a quien las mujeres quieren darle palo y huasca es a Evo Morales, cuyas evadas clásicas son sus alusiones a las mujeres. Que se compre una gallinita, quizás le  cambie el verbo después de Alasita.

Por Rubén Darío Atahuichi

Alasitas: creadores de miniaturas


“Había una vez 25 soldados de plomo con un bonito uniforme azul y rojo y un fusil al hombro...” casi inspirada por el cuento de “Soldadito de Plomo” del escritor y poeta danés Hans Christian Andersen, Ana Monasterios Ramos, de 80 años, recrea y da vida a cientos de soldaditos de plomo, los que puestos en su mesa parecen recrear alguna batalla histórica de nuestro acervo nacional. Ana pertenece a uno de los grupos más antiguos de artesanos en la ciudad de La Paz, los “Denarios”.

Al igual que el cuento infantil los soldados empiezan a cobrar vida en las manos de un hábil artesano, quien funde el plomo para luego vaciar este contenido en los recipientes adecuados, dejar pasar uno o dos minutos antes de desmoldar y luego esperar a que la materia prima enfríe y pueda proseguir con la pintura. “Tengo más de 70 moldes y todos ellos fueron creados personalmente tallando sobre la madera. 

Así hasta lograr un acabado casi perfecto y con él crear una hermosa colección de soldados de plomo”, asegura Ana, mientras trata de esconder una sonrisa que tímidamente se avecina a sus labios. 

Al parecer el rostro de esta artesana siempre esboza una sonrisa y reconoce que tiene muchas historias y conocimientos que compartir, aunque ahora, luego de cinco décadas de actividad, con el pelo totalmente cano y sus manos que aunque parecen no haber perdido la habilidad, sus ojos ya no tienen la misma reacción y brillo de antaño.

“Cuando era joven trabajaba sin parar, pero al paso del tiempo las cosas cambian y por ello la actividad ya es más lenta y también disminuye mi capacidad de producción”, reflexiona Monasterios. 

En una básica y elemental explicación Ana cuenta el proceso de producción que debe realizar para tener un “surtido” de tropas de soldados de plomo, con mucho tiempo de anticipación, más si no tiene a quién trasmitir sus conocimientos.

Pero, aunque apenas consigue movilizarse con rapidez, Ana Monasterios se da modos para bajar y subir los dos pisos que separan su casa de su taller, ubicado en la zona de Alto Mirador, para mostrar todo lo que sus hábiles manos crean para la Feria de Alasitas. Una actividad que inició como medio de sustento en 1946, cuando ésta aún se realizaba en la zona de San Pedro; uno de los barrios más antiguos de la ciudad, que se ubica a la orilla derecha del río Choqueyapu. 

“Comencé a trabajar con el fundido de plomo gracias a unos amigos que me explicaron como debía realizar el trabajo y desde entonces no he dejado de participar ningún año en esta feria”.

Luego de desmoldar las figuras, Ana se dedica jornadas íntegras para darle color y detalles a sus figuras. Un proceso que actualmente demora mucho más de lo esperado debido a múltiples factores, entre ellos la falta de materia prima y la calidad de los productos de pintura.

Su actividad se inicia con el acopio de material de producción, es decir, el plomo “antiguamente no sufría puesto que los plomeros eran los que me vendían, pero actualmente ya no vienen puesto que disminuyó su trabajo, casi están extintos, gracias a la aparición del plástico y por lo tanto ya no hay plomo para trabajar”, analiza Monasterios. 

Alasitas: de ekekos, ekekas y tiempos de suplantación


Si una mujer quiere conseguir marido compra un Ekeko y lo viste con los atributos del hombre que busca (incluso, hace años, el tamaño del pene era un asunto a negociar). Si un hombre quiere buscar a una esposa, simplemente la elige. El Ekeko ya no es lo que era y sus poderes están en cuestión. Especialmente, porque ahora es más una representación de los desesos de prosperidad económica que otra cosa. Este tiempo de Ekekos es el de las miniaturas. Es más, se podria cambiar el nombre de Fiesta del Ekeko por la Fiesta de las Miniaturas.

Ahora, en las ferias se puede comprar casi todo en miniatura y con ello va la creencia de que aquello que se adquiere se tendrá en abundancia en el nuevo tiempo (carros, comida, títulos universitarios, casas, dinero, electrodomésticos…). Bolivia se hace chiquitita en las dos semanas siguientes al 24 de enero, tanto que hasta los diarios sacan “periodiquitos” en línea con las Alasitas que se abren en todo el país.
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EKEKO INC.

Huáscar I. Vega asegura que, aún hoy y a pesar de la deformación de la fiesta, “todos creen en el Ekeko, van a las Alasitas y compran y se hacen ‘sahumear’ y además pasan por la iglesia más cercana y hacen bendecir sus objetos y el cura de turno bendice sin ningún reparo, hasta muy contento de ver tantos feligreses y tanto contento desbordando por los ojos”.

Pero no todo el mundo está tan contento. En diciembre, los comerciantes de La Paz, donde la feria de Alasitas tiene su raíz, protestaron por el intento de Perú de hacerse con el marchamo de la fiesta y Perú se queja del intento de Bolivia de quedarse con la “patente” de todas las tradiciones andinas. Los Ekekos pierden espacio, como se pudo ver en los puestos de preventa, donde los dragones chinos tenían más éxito que las miniaturas bolivianas. “Ya no están llegando Ekekos, ya no los hacen. Ahora del Perú nos han llegado Dragones porque es su año”, comentaba Julia Mamani, una de las vendedoras. “Lamentablemente, lo que hacen nuestros comerciantes es comprar este tipo de productos, dándoles connotaciones simbólicas que no vienen al caso”, se quejaba Milton Eyzaguirre, del Museo de Etnografía y Folklore.

Según el diario Opinión, este antropólogo cree que imagen del Ekeko está desapareciendo debido a una “visión negativa que tienen los artesanos de éste. Creencias como que no trae buena suerte o que no podrás casarte si lo elaboras”. Explica Eyzaguirre que esta fiesta tiene ahora más presencia de las “illas e ispallas” (en el contexto aymara), que se refiere a las representación de espíritus de las cosas que se quiere o desea. “Por ejemplo, cuando la gente adquiere un fajo de dólares, lo que en realidad se está comprando es el espíritu de éste”. Las illas son la representación fundamentalmente de productos ganaderos y las ispallas de agrícolas.

EKEKO GORDO Y MACHISTA

El Ekeko, aunque hay diferentes versiones, tendría su origen en el imperio tahuanacota, pero fue transformándose hasta su aspecto actual, que es más criollo que indígena. En su versión original se le relaciona con Tunupa, una deidad de las aguas, y por eso el Ekeko se relaciona con la fertilidad en Bolivia. En Perú tiene más que ver con la fortuna y en Argentina, en la época del corralito, se convirtió en un amuleto para sortear la crisis.

De todas formas, la fiesta anual es una versión criolla, muy impulsada por la Iglesia católica y de claro perfil urbano. De hecho, los Ekekos visten saco al estilo europeo, aunque se haga andino gracias al poncho o a las abarcas.

Aunque las ferias de Alasita y la festividad del Ekeko genera muchas interpretaciones, lo que sí es evidente es que los Ekekos contemporáneos son hombres y cargan plata.

Quizá por eso, las atrevidas feministas de Mujeres Creando gustan de subvertir esta mirada colonial, capitalista y patriarcal. Por eso, la organización acudirá a la Feria de la Alasita de La Paz con su particular Ekeka, diseñada por Danitza Luna, estudiante de Artes. No es la primera vez que se presenta esta Ekeka alterna. Mujeres Creando ya hizo una en 2009 que cargaba al hombre en una bicicleta; en 2012, según Página Siete, “lo deja botado en el suelo durmiendo su borrachera”. Este medio detalla que la pieza muestra a una mujer -la Ekeka- cargando una gran bolsa, mientras atrás se encuentra un hombre gordo, sedado por el alcohol y sentado en el suelo con una botella en la mano. Según Luna es el personaje tradicional de la Alasita. “El Ekeko es un personaje machista y gordo que se muestra como un hombre que lleva abundante alimento a la familia paceña. Esto es falso, porque la que hace esa labor es la mujer. La Ekeka es la que hace el mercado, cocina los alimentos y da de comer a su familia; eso es abundancia”, defiende Luna.

“La Ekeka hacia la libertad”, así se llama la pieza de Luna. En ella se aprecia a una mujer erguida ante una gran bolsa que, según Luna, “no le pesa, la mujer mira al frente y tranquila; le espera un mejor futuro sin el hombre”. Con una nota pegada en el pecho con la inscripción “La Ekeka siempre fui yo”, el Ekeko es abandonado por su mujer.

La figura tiene la mano derecha sobre el pecho, en tanto que la izquierda sostiene una maleta sobre la cual se lee: “sueños, esperanza, rebeldía, alegría”.

La obra, hecha de yeso, presenta varios elementos que sobresalen de la bolsa de la mujer. Entre ellos destacan una casa, una guitarra, una canasta de alimentos, una radio con la inscripción de Radio Deseo (la sintonía de Mujeres Creando) y otros.