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lunes, 20 de febrero de 2017

28 mil danzarines participaron en último convite del Carnaval de Oruro

Miles de danzarines de 52 comparsas afiliadas a la Asociación de Conjuntos del Folclore de Oruro (ACFO) participaron ayer en el último convite del Carnaval de Oruro, programado para el 25 y 26 de febrero, que recibirá a miles de turistas nacionales y extranjeros.

"Son 52 conjuntos afiliados en el seno de la institución, que desde temprano hoy participaron del último convite y unos 8 nuevos conjuntos que están solicitando su afiliación y entrarán al último según rol establecido", dijo el presidente de la ACFO, Jacinto Quispaya.

El último convite se inició en la avenida 6 de agosto y Aroma a la cabeza de la imagen de la Virgen del Socavón, presidido por el Obispo y autoridades locales.

El primer conjunto en ingresar fue la Gran Tradicional Auténtica Diablada Oruro, luego desfilaron otras fraternidades, que culminaron su recorrido de más de 4 kilómetros en el Santuario del Socavón.
El obispo Cristóbal Bialasic pidió bailar con mucha devoción y cumplir la promesa a la Virgen María con mucha fe.

El presidente de la fraternidad Morenada Central Oruro, Gary Condori, dijo que en el último convite los nuevos fraternos hacen la promesa de bailar al menos tres años, en devoción a la Virgen del Socavón.

La Morenada Central Oruro es una de la más numerosa con más de 1.000 danzarines que ingresan acompañados de las mejores bandas: la Real Imperial, Intercontinental Poopó, Espectacular Bolivia y la Espectacular Pagador.

El carnaval de Oruro fue nombrado por la Unesco "Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad" en 2001.

domingo, 19 de febrero de 2017

La historia del Carnaval de Oruro en afiches

El primer afiche que tuvo el Carnaval de  Oruro  fue diseñado por Félix Ayaviri Zabala, en 1954.

En dicho trabajo plasmó a un diablo que parece suspenderse en el aire mientras sostiene en una mano  una serpiente y es acompañado por un dragón negro.

La imagen marcó una nueva etapa en la difusión y promoción de esta festividad. El Carnaval de  Oruro  es, sin duda, una de las expresiones más representativas de la identidad cultural boliviana ante el mundo. Sin embargo, fue  el año 1954 que la lucha por su difusión por diferentes medios de comunicación tomaba finalmente un carácter más organizado.

De esa forma fue que  en 2001, junto a muchos otros esfuerzos que fortalecieron el Carnaval de  Oruro,  48 años después de su primer afiche, la fiesta sea declarada como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad.

Un impulso necesario

Con una contundencia única plasmada por el artista Félix Ayaviri, el esbelto diablo del primer afiche, acompañado de la serpiente y el dragón, tiene a sus pies un antifaz que hace alusión a las carnestolendas.

Según explica el periodista e investigador Fabrizio Cazorla, antes de 1954 el Carnaval de  Oruro  ya formaba parte de diferentes estratos sociales, hecho que se veía en los miembros de la clase media que formaban parte de las fraternidades como la Diablada.

Desde 1944 a 1945 el Carnaval se asume como una nueva expresión dentro de la cultura misma de  Oruro . Una muestra de ello era la organización de veladas vernaculares, donde se proclamaba a las predilectas -sin necesidad de concursos- que tenían características poéticas, culturales y literarias. Es gracias a estas actividades que el Carnaval empieza a relacionar a las diferentes clases sociales.

"Se da un nuevo relacionamiento entre los grupos de la sociedad orureña. Esto motiva para que algunas autoridades e investigadores den el impulso necesario al Carnaval a través del Concejo Municipal de Cultura y Estética Edilicia, integrado por varias personalidades”, indica Cazorla.

Esta instancia desarrolló un plan de organización del Carnaval con varias propuestas que incluyeron el concurso de afiches, denominado "Visite  Oruro  en carvanales 1954”, y la primera guía turística con los atractivos de la festividad.

El rescate del primer afiche

Poco después de que el jurado calificador determinara que Ayaviri, bajo el seudónimo de "Ayax”, ganara el primer premio, el matutino La Patria publicó que el afiche estaba circulando en forma masiva y que se había distribuido en los principales municipios del país, así como en las embajadas bolivianas en los países vecinos.

Fue también en ese periódico, en 1999, al hacer una reminiscencia de los afiches del Carnaval, que Cazorla escribió: "Ayaviri pudo sintetizar el concepto emblemático del Carnaval de  Oruro  como es el diablo, ubicándolo en una atmósfera de colores correctamente combinados”.

Muy pocos son los afiches antiguos que promocionaban el Carnaval de  Oruro  que se han guardado como documentos históricos. Una de las pruebas es que en 2001 dos ejemplares del primer afiche fueron rescatados por Cazorla de un montón de papeles antiguos que estaban destinados a ser reciclados y así convertirse en papel higiénico. Junto a ambos ejemplares se hallaron documentos históricos de la década de 1950, como periódicos y revistas.

Un medio infaltable

En años posteriores, la difusión del Carnaval a través de los afiches no se hizo anualmente. Hubo afiches que corresponden a 1961 y 1965, además de otros de los que no tienen datos precisos de los años.

En 1961, la empresa Silk Express produjo uno con una máscara de moreno con serpentinas. En 1965, el artista Heriberto Portillo se luce con un diseño que muestra en forma estilizada a varios personajes del Carnaval de  Oruro. Años después, aunque no se tiene la fecha exacta, Portillo volvería a sorprender con un diablo en relieve.

Para 1974 ya circulaba otro afiche que también caracterizó las rosetas de automóviles, realizado en serigrafía y compuesto de colores llamativos.  En la década de 1980 se produjeron otros diseños que siguieron mostrando las principales danzas del Carnaval. Para 1993 y 1994 se empezaron a difundir afiches de la Asociación de Conjuntos Folklóricos con el apoyo de la CBN y la cerveza Huari.

"El municipio también participó con la difusión de varios afiches que tenían conceptos más elaborados y profesionales, utilizando montajes, planos panorámicos, entre otros. Para 2009, el moreno y el diablo se mantuvieron como figuras emblemáticas del Carnaval de Oruro”, explica Cazorla.

Actualmente el uso de afiches para promocionar el Carnaval de  Oruro  y sus fraternidades es masivo, pero sólo algunos de los más antiguos son conservados.

El artista del primer afiche 

Félix Ayaviri fue el artista que diseñó el primer afiche del Carnaval de  Oruro   en 1954. Nació en Caripuyo, Potosí, en 1934.

Ingresó a la Escuela de Bellas Artes de  Oruro  el año 1949, de donde egresó con excelentes calificaciones el año 1954.

Posteriormente se trasladó a Vallegrande, en el departamento de Santa Cruz, donde se casó, tuvo dos hijos y se desempeñó como profesor de artes plásticas en varios colegios.

A lo largo de su carrera ganó diversos premios de pintura y realizó exposiciones en diferentes departamentos de Bolivia.

Diseñó también el Escudo de Vallegrande. Sin embargo, se dice que otra persona se llevó el crédito por el trabajo realizado. También decoró el teatro de esa localidad.

Fue vicepresidente de la Casa de Cultura "Hernando Sanabria Fernández” de Vallegrande y nombrado personalidad destacada por su aporte al arte de la región.

Tocaba el charango y era muy admirador de la música. Este ilustre personaje falleció en 1995 y sus restos descansan en Vallegrande.






domingo, 8 de enero de 2012

Aullagas, cuna de la diablada prehispánica

Freddy Arancibia

En la festividad del 28 y 29 de septiembre, en honor al arcángel San Miguel, patrono de Uncía (capital de la provincia Rafael Bustillo, en el norte de Potosí), se destaca, desde hace más de un siglo, la alegre agrupación de la Diablada, que despertó en mi infancia los temores propios de la edad.

Al paso de los años crecían mi interés y curiosidad por saber cómo y desde cuando se practicaba esa representación infernal dirigida por el guardián de la Corte Celestial, Miguel.

Una de las más grandes prácticas de mis antepasados, llevada de su permanencia en el pueblo de Aullagas hasta Uncía, fue la de participar en la antigua fiesta de San Miguel, bailando de diablos, con disfraces de telas bordadas con hilos y alambres de plata originarios de allá.

Esta tradición fue transmitida por sus antepasados, y ellos nos lo transmitieron a nosotros, como una herencia que llegó a estos tiempos desde la época precolonial.

Ya desde 1885 se bailaba esta danza en estas localidades, y en 1920 la danza aparece en Uncía, sin embargo, su verdadero origen data de la época de la Colonia, pues durante las fechas santas los sacerdotes organizaban y ejecutaban misas y procesiones en la población de Aullagas, y una de ellas era la del 29 de septiembre, para hacer frente al culto que se rendía a las deidades nativas, que los conquistadores catalogaron como dioses del mal.

Según connotados autores, los invasores arribaron a estas tierras en el período comprendido entre los años 1535 y 1538, e inmediatamente construyeron templos católicos en las poblaciones nativas, catequizando por la fuerza a los naturales. Entonces, muy pronto llegaron a las alturas de lo que hoy es la provincia Chayanta, donde se alzan picos que llegan hasta los 5.200 metros de altura sobre el nivel del mar.

Anoticiados los conquistadores, por la revelación de los nativos, de que en estas formaciones se hallaban abundantes filones o vetas de plata, que se explotaban únicamente para actividades suntuarias, los españoles descubrieron un centro ceremonial o sitio de realización de ritos en honor a deidades naturales.  Era la gran Waka Aullagas, enclavada en medio de picos majestuosos, desde donde se contemplan las cadenas montañosas que se introducen hasta las regiones de Macha y Pocoata. Además, este lugar está rodeado por siete lagunas, que proveen el líquido elemento a todas las poblaciones circundantes.

Aullagas fue el centro ceremonial donde los hombres de las culturas prehispánicas rendían culto a sus divinidades que componen la Pachamama. Ahí se entregaban ofrendas y sacrificios a la naturaleza, que se manifestaba a través de la buena cosecha, armonía y la salud de los naturales de esos lugares.

Una vez descubierto este sitio, fue exorcizado por los sacerdotes católicos, y sobre el punto exacto donde se celebraban los ritos nativos se construyó el templo de San Miguel, el arcángel bíblico que, según la idiosincrasia europea, les había guiado para llegar al sitio y consumar la expansión del cristianismo.

Leyenda de San Miguel

Estas formas de mestizaje se fueron constituyendo en realidad social y sociológica regional, ya que en las fiestas católicas, principalmente en la de San Miguel en el pueblo de Aullagas, durante toda la Colonia y la República (hasta 1975) los tinkus se desplegaban mostrando toda su portentosidad en la plaza principal de este pueblo, ubicado en las cercanías de las minas, delante del templo de San Miguel.

El panorama social y religioso tuvo que cambiar a interés del más fuerte, y el contrincante también tenía que ser un fuerte guerrero. Una vez construido este templo (1538-1541) los indígenas, guerreros por naturaleza y de carácter religioso indomable, resistieron a los españoles y al nuevo dios entronizado con el uso de armas e inclusive a costa de sus vidas.

Este hecho de resistencia fue “obra del Diablo” para los invasores, entonces tuvieron que recurrir a peculiares estrategias basadas en la creación de cuentos y leyendas, que fueron muy convincentes.

Estas narraciones señalan que en tiempo de los españoles el arcángel San Miguel, en traza de sacerdote cristiano, bajó a Aullagas haciéndose humano para erradicar los males arraigados en su población, donde en plenitud se solazaban los Siete Pecados Capitales y que, después de dos días de lucha con Lucifer, el Rey de los Males finalmente fue vencido un 29 de septiembre.

El Diablo, despavorido, se introdujo en uno de los socavones de la mina de Aullagas, por donde llegó hasta el Palacio Infernal para rumiar su infortunio y planear su retorno a la Tierra: El Arcángel hecho humano, antes de desaparecer, dejó en el templo su imagen en señal de promesa de declararse su protector.

Este relato, contenido en el libro Leyenda e Historia de la Diablada, señala que en algunas noches se iluminaba el interior del tempo de Aullagas y de allí salían rezos ceremoniales, pero cuando un transeúnte cristiano, llevado por el temor y la fe hacia la señal de la cruz, llegaba, se producía una gran explosión para quedar inmediatamente en completa oscuridad y en silencio.

Una vez, un sacerdote viajero pasó cerca del templo y vio a fieles postrados de rodillas, por lo que se apresuró a recoger sus implementos para realizar una misa cristiana.

Cuando ingresó y vio que no había ningún sacerdote en el interior, hizo la señal de la cruz e inmediatamente se escuchó un gran estruendo, que dio paso a una grieta que se abrió en el centro del piso del templo para que las personas que estaban hincadas entren al Infierno.

Fue a ese escenario, a donde llegó San Miguel en porte de sacerdote a Aullagas, pueblo que ya estaba habitado totalmente por españoles procedentes de las guerras de cruzadas, tabernas de Sevilla, mestizos de sangre árabe, mora y española.

Con el paso del tiempo, la leyenda del Arcángel se fue expandiendo por toda la provincia de Chayanta y, entorno de las fechas católicas, los indígenas y mestizos empezaron a rendir pleitesía tanto a San Miguel como al Tanga-Tanga, nuevo nombre de Lucifer, que se encontraban en el templo y las minas que ellos mismos habían construido y perforado en el tronco de la Waka Aullagas.  Ahí nace el ritual de adoración al Arcángel que representa al verdadero Dios de la biblia y al Tío que habitaba el subsuelo.

El Tinku - Diablo

Mientras en el período colonial las principales ciudades bolivianas, arraigadas en la práctica del catolicismo, llevaban su vida a la venia de Dios; en las poblaciones aledañas a Aullagas, (la región se denomina hoy provincia Chayanta) en su proceso de conformación urbana y social dejaron para nuestro tiempo el análisis sobre la forma en que en pleno período inquisitorial se fueron practicando y fomentando los tinkus, aquella práctica ancestral de pelea amistosa, o de igualación, entre ayllus, como adoración y ritualidad hacia la Pachamama.

La práctica del Tinku en las minas de Aullagas, dió como fruto un producto simbiótico, el rito de la Diablada, donde la alianza de Supay y San Miguel se efectivizó para los originarios del ayllu y los mestizos.

Tal como los europeos se asimilaron a la región, también los nativos y mestizos se asimilaron a los productos bíblicos, en este caso aceptaron al “Demonio” y al “Arcangel Miguel” (en su condición de soldados o guerreros para la pelea o Tinku, hacia la igualación o equilibrio) que los mismos españoles habían traido, como una alianza para poder salir de la pobreza humana y económica en que los poderosos los mantenían.

Por tanto se inicia la adoración al Tío de las minas junto a la práctica de representar al diablo ante San Miguel, para lo que disfrazados emplean atuendos bíblicos basados en el “Macho Cabrio”, con cuernos extraidos de los mismos animales. Mientras unos representan a Lucifer, otros personifican al Arcángel Miguel (con vestidos de soldados romanos), con la fe puesta en que así serán oidos por la parte buena de la Divinidad Cristiana.

Entonces con el paso del tiempo, los rituales fueron convirtiéndose en bailes o danzas practicadas en fechas del calendario gregoriano, ya que el Catolicismo continuaba con sus afanes de hacer desaparecer todo lo que recordaba a los dioses indios.

De ahí que la fiesta más grande y más esperada por la región de Chayanta fue la de San Miguel, donde diablos y angeles mineros desplegaban junto a los Tinkus sus deseos de emancipación; fenómeno pagano-religioso de transmisión generacional de sufrimiento y esclavitud que se produjo en esta tierra, ante la pasiva mirada de la Santa Inquisición. Pues, los tinku - diablos habían nacido.

*Extractado del libro “Diablada americana”, de Freddy Arancibia.

miércoles, 4 de enero de 2012

Diablada: Conjuntos deben efectuar jornada de protesta frente a Embajada del Perú

LA PATRIA.- La propuesta surgió ante las declaraciones realizadas por la embajadora del Perú en Bolivia, Silvia Alfaro, quien manifestó que la Diablada y la Morenada son parte de su cultura sin mencionar el origen de las danzas que son orureñas.

Según Cazorla, ante la falta de apoyo de medios de comunicación a nivel nacional que defiendan la declaratoria que tiene el Carnaval de Oruro, como Obra Maestra del Patrimonio Oral e Intangible de la Humanidad, propuso esta alternativa para demostrar que ellos (peruanos) pueden bailar lo que quieran, pero que respeten el origen de las danzas.

 “A nivel local existen muchos medios que hablan al respecto, pero sin restarles importancia, lo necesario es que la defensa se realice a nivel nacional o se efectúe una jornada para llamar la atención de los medios de comunicación.

Sería bueno que representantes de todos los conjuntos un día, en inmediaciones de la embajada peruana, realicen una demostración folklórica de nuestras danzas, esencialmente de diabladas y morenadas”, manifestó.

Explicó que esta protesta, no se ajusta al tema de plagios o de derechos de autor, porque es parte de la cultura popular y tradicional, pero se debe cumplir lo dispuesto en la convención de 2003 referido al patrimonio material que establece que se deben promover los orígenes de este proceso.

Confirmó que este proceso viene de una asimilación cultural que tiene un antecedente fuerte que parte del Carnaval de Oruro, que es la que a través de expresiones culturales logró dar a conocer al mundo la importancia y magnificencia que tiene.

martes, 20 de diciembre de 2011

Mitología de los Urus

Wari, semidiós en la mitología altiplánica, tenía el atributo de la fuerza. Era un monstruo que dormía en las entrañas de la Cordillera que mira hacia el mar.

Un día, supo que los hombres adoraban a Pachacamaj, representado por Inti, luminoso y bienhechor. Despertó de su sueño y decidió acumular con su poder y su fuerza el fuego de las montañas para rivalizar con él, la luz radiante del sol.

En la tierra se sintió conmoción y un estruendo atronador repercutió en las entrañas de los cerros. Wari, quiso apoderarse de Aurora, hija del sol, Wari, que se había enamorado de aquella luminosidad, en su impuro deseo de mancillarla, con fuerte resoplido elevó columnas de humo y fuego por los cielos; pero el sol surgió venciendo a las sombras, hasta que un día ejerció su venganza sobre los hijos de Inti, que cayeron con ingenuidad en la red de las intrigas y el engaño de Wari.

El pueblo apacible de pastores de llamas del Uru-Uru, se había distinguido como el más atento en su culto al sol. Todas las mañanas se le adoraba con las manos en alto, con el cuerpo inclinado y de rodillas, cantando hasta su aparición.

Ese pueblo, de hombres buenos, había sido precisamente el elegido por Wari para el mal y llegó hasta él. Indicó la prosperidad de los pueblos del valle y señaló, en contraposición, la desolación altiplánica y como resultado, sus disminuidas cosechas; calificó de injusto a Pachacamaj y concluyó levantando el espíritu de rebelión.

Los ingenuos Urus escucharon al impostor. La envidia se apoderó de ellos; la pureza de alma iluminada por Pachacamaj, se tornó sombría; se volvieron hoscos y esquivos, tomaron los bríos de la sedición y se convirtieron en laikas y aisiris (brujos) para dañar al prójimo, En toda esta secuela de odios y perversidades, los preparó e instruyó el perverso Wari; así fue cómo fueron apareciendo gentes tullidas, ganados enfermos; se desencadenaron vientos helados, se precipitaron tormentas de granizo y una serie de desdichas, plagas, desastres y contrariedades.

Cuando algún uru pasaba por los rancheríos del Altiplano, era señal segura que algún mal,. Infestaban las poblaciones con, víboras, lagartos y sapos, probables mensajeros de los Urus. Sus habitantes tomaban proporciones monstruosas o enflaquecían miserablemente.

La gente comentaba entonces:
-El curaca se ha hinchado. -Es cierto. Tiene un sapo en el vientre. - ¡Claro! Ha sido embrujado por los Urus.
Otros decían,
-En Sora-Sora las mujeres han arrojado gusanos por la boca.
Un día apareció una bella Ñusta sin explicar su procedencia, tampoco nadie averiguó ni supo quien era ni de dónde venía. Era hermosa, blanca y esbelta. Su vestidura no estaba ceñida por faja alguna. Una aureola luminosa y resplandeciente, iluminaba su imagen.

La aparecida habló a los Urus. Sólo Dios sabe en qué lengua se dirigió a aquellas gentes. Les recordó el pasado de felicidad en que vivieron, en paz, sin odio, ni maldades ni remordimientos. Les pidió la vuelta hacia la bondad y el amor.

Aquella dulce prédica era matizada con ejemplos y bellísimas parábolas que influyó en sus espíritus que los llevo a la promesa de ser buenos, volviendo a su luminoso pasado de bien y amor entre ellos y sus vecinos.

La luz asomó a las mentes de los Urus. Volvió otra vez a reinar la paz y retornó la tranquilidad a la comarca. Wari, bramó de cólera despertando sus deseos de venganza. Para acabar con los Urus con plagas destructoras y es así que, envió desde sus lares una serpiente monstruosa y horrible, venía del Sur a devorar a los Urus. Espantados, la vieron todos; muchos creyeron llegada la hora del castigo para sus pasados males. La angustia se apoderó de las almas; pero alguien se acordó de la mujer blanca y hermosa que un día los exhortó al bien, pero ella, vestida de blanca saya de bayeta, blandiendo resplandeciente espada, se encaminó por la llanura por entre cuyos cerros y barranqueríos la serpiente asomaba su cabeza. Ante la muchedumbre atónita, aquella mujer, dividió en dos al monstruo que, retorciéndose, murió convertido en rocas, confundiendo su cuerpo con el de las penas y colinas por entre cuyas cimas se la vio avanzar.

Vencido así Wari, envió otra plaga para castigar a los Urus, Del lado Norte un gigante y barrigudo sapo, abriendo enorme boca, que habría de engullirse a aquellos laikas que tanto uso habían hecho de él en sus brujeríos, avanzaba lento. Otra vez, la mujer protectora de aquel pueblo, volvió a reaparecer misteriosamente entre los cerros próximos a cuyos pies se extendía el rancherío de los Urus y desde lo alto del cerro más próximo, hoy llamado Pie de Gallo, hizo girar sobre su cabeza, una honda con una piedra que llegó justamente en la boca del monstruo que al instante quedó convertido en piedra.

Wari hizo temblar la tierra de rabia e imaginó un tercer castigo. Del lado este, envió un gran lagarto que arrastrándose desde Japu y Murucucala, venía azotando los cerros con su enorme cola. El monstruo, era esta vez terrorífico. Nadie se opondría a su paso y ningún poder sería capaz de acabar con él, cerca de Cala-Cala, la protectora mujer de ocultas fuerzas, salió al encuentro y con agilidad pudo dividir y separar el cuerpo de la cabeza de aquel gigantesco lagarto, con cuya sangre, se fue formando una laguna; su cuerpo, con las patas extendidas, quedó petrificado en los cerros que descienden hacia Cala-Cala.

Vencido así, una vez más, el poder del terrible Wari, envió su cuarta plaga contra el pueblo de los Urus. Hizo salir millones de hormigas de la boca del lagarto que yacía muerto cerca del charco de sangre que formaba la laguna de Cala-Cala.

Huari envía una nueva plaga, se presento dividido en tres sectores la primera cerca del río Tagarete, la segunda por el sector de San pedro y la tercera en jiquilla. La Ñusta hizo girar su honda y las piedras de ella, al llegar a los millones de hormigas, que se extendieron en toda la planicie como un ejército dispuesto a acabar con el rancherío de los Urus, convirtió en montículos de arena y al mismo tiempo, en la cabeza del lagarto, clavó aquella mujer, un madero cruzado por otro de brazos menores que sirvió para ahuyentar para siempre a Wari, que desde entonces, oculto en las entrañas de los cerros brama de vez en cuando.

La fantasía exaltada de esta leyenda tiene su origen probable en la formación rocosa de las montañas próximas a la ciudad de Oruro y que realmente, por caprichos de la naturaleza en la formación geológica de la tierra, se dan estas figuras pétreas, al Norte, Sur, Este y al Oeste de nuestra ciudad.

Ahora nos falta decir quien fue la heroína que salvó a Oruro de las cuatro plagas enviadas por Wari; pues esa hermosa Ñusta, se dice que fue la Virgen del Socavón y que volvió a aparecer cuando los conquistadores habían llegado. Desde entonces es la Patrona de las armas de la ciudad de Oruro, guardiana v protectora de aquel pueblo, convertido hoy en una de las ciudades más prósperas y activas de la república.

Historia de la diablada Urus

La Diablada Artística “Urus”, se fundó el 30 de marzo de 1960, después del Carnaval de ese año. Esta institución nace de la discusión que surgió por la imagen de la Virgen del Socavón en la Diablada de Artes y Letras Quintanilla.

Historia Diablada urus


De aquel problema surgió una división donde algunos socios se fueron a la casa de Juan Herbas, lugar que dio origen a la Diablada que aún no tenía nombre, los fundadores fueron Antonio Avendaño, Luis Morales, René Avendaño, Eduardo Avendaño, Damian San Martín, Juan Herbas, Julio Céspedes y otros danzarines que se encontraban en aquella casa.

Más tarde Julio Carvajal le dio el nombre que hasta la fecha lleva, Diablada Artística “Urus”, que desde su nacimiento se caracterizó con los colores celeste y blanco, que en ese entonces se decía que eran los colores de la bandera de Oruro.

Los canones de su fundación fueron la propagación y fomento de la religión, la cultura, la moral, el deporte, la defensa de la riqueza folklórica del país, la cooperación recíproca entre sus asociados, realce del arte vernacular y conservación de sus tradiciones.

El 2 de Julio del mismo año se complementa la creación de la Diablada Artística URUS con la creación de la Congregación de la Virgen del Socavón. Con sus 40 años de vida esta institución aporta al crecimiento y difusión del Carnaval de Oruro con diversas actividades.

domingo, 27 de noviembre de 2011

La máscara de la diablada llegó a manos de Calle 13

Poco antes de las 21:00 el presidente Evo Morales y los integrantes de Calle 13 descendieron las escaleras principales del Palacio de Gobierno y minutos después de la bienvenida a la banda se le entregó una máscara de la danza de la diablada. Además, se le regaló un poncho de Tarabuco, un lluchu y la réplica del diario del Che.

Hubo una espera que se prolongó por casi tres horas debido al retraso en la llegada del vuelo de René Pérez, Residente, al aeropuerto de El Alto.

“Estamos muy contentos. Me encanta este país y siempre vamos a seguir manteniendo la lucha por los que tienen menos, de eso se trata Calle 13, y que viva la lucha indígena siempre en todos los sectores de Latinoamérica”, dijo Residente.

Posteriormente se ofreció un apthapi que compartieron junto al vicepresidente Álvaro García Linera y a la ministra de Culturas, Elizabeth Salguero, al ritmo de la música de la agrupación Willka Mayu.

Salguero dijo que se les comentó que la diablada y la careta son originarias de Oruro. Con esta acción, el incidente durante la presentación del grupo en Viña del Mar al parecer se superó.

Al ritmo de un sicu, Moreno Eduardo Cabra, Visitante, se desenmarcó del apthapi para observar de cerca la danza y música de Willka Mayu y poco después pasó lo mismo con Residente.

sábado, 25 de junio de 2011

Declaran a la diablada Patrimonio Cultural

La danza de la diablada fue declarada ayer por la Asamblea Legislativa Plurinacional como Patrimonio Cultural e Inmaterial del Estado Plurinacional de Bolivia.

El 17 de junio, la ministra de Culturas, Elizabeth Salguero Carrillo, propuso a la Asamblea Legislativa la aprobación de una ley que declare a la diablada como patrimonio cultural de los bolivianos.

Realizadas las gestiones, la Cámara de Senadores aprobó el pedido el sábado 19 de junio, mientras que ayer lo hizo la Cámara de Diputados, según un boletín institucional del Ministerio de Culturas. 

Otros bailes

La ministra Salguero, enterada de la aprobación de esta norma, agradeció a los congresistas e informó a la Unesco de este hecho ahora que se encuentra participando en la 35 Sesión del Comité de Patrimonio, agrega la nota.

La ministra de Culturas añadió que esta declaratoria incluye a la diablada, los caporales, la kullawada, la llamerada, la morenada y la saya afro-boliviana, que se hallan dentro de un marco de protección que les brindará de manera oficial el Estado Plurinacional de Bolivia.

La diablada, oriunda del departamento minero de Oruro, es una de las danzas folklóricas más difundidas por Bolivia en el mundo. La representación de la lucha entre las huestes de Satanás y el ejército del arcángel San Miguel, con la intervención de la Virgen del Socavón ha sido escenificada en diversos escenarios mundiales y se ha convertido en una de las principales danzas del patrimonio cultural boliviano.

domingo, 15 de mayo de 2011

100 diablos bailarán en el Bicentenario de Paraguay

Una delegación de la fraternidad folklórica Diablada de Oruro viajó hasta Asunción, Paraguay, para participar de los actos de celebración del Bicentenario de la Fundación de ese país. La fraternidad, conformada por 100 integrantes, participará de una entrada folklórica que congregará además a delegaciones de países vecinos como Argentina, Brasil y Uruguay, que también demostrarán parte de su acervo cultural.

El presidente Evo Morales viajó ayer a Asunción para participar en los festejos por el Bicentenario de la Independencia de la vecina nación de Paraguay.

Al acto de celebración fueron invitados, además de Evo Morales, los mandatarios de Argentina, Cristina Fernández, y de Uruguay, José Mujica.

Entre las actividades previstas para ayer sobresale el desfile por los 200 años de independencia. Evo Morales permanecerá hasta el domingo en Asunción, donde junto a los demás invitados participarán de los actos protocolares.

El ministro de Comunicación, Iván Canelas, informó que en la agenda de Morales no se prevé reuniones bilaterales con mandatarios invitados a la conmemoración.

La visita de Evo Morales al Paraguay se realiza en medio de versiones periodísticas sobre una supuesta carrera armamentista de Bolivia en la frontera con Paraguay.

El ministro Canelas dijo que “Bolivia es una nación de paz, no incentiva el armamentismo, ni las confrontaciones bélicas”. Lamentó que algunos medios de comunicación de Paraguay, como el diario ABC, periódicamente emiten informes sobre un supuesto armamentismo boliviano. 

domingo, 10 de abril de 2011

Las máscaras de la diablada tenían alguna relación con la siembra

Las coloridas y desafiantes máscaras de la diablada –la danza reina del carnaval de Oruro y presente en todas las fiestas folklóricas del país– comenzaron a ser fabricadas hacia los años 30 en el pueblo de Paria (Oruro), aunque al principio sólo representaban a los ancianos (achachis) de la comunidad. Los mineros solicitaron luego máscaras para representar al tío de la mina (deidad del subsuelo) y con el tiempo se incluyeron elementos del mito de Wari en la misma careta.

Según datos recogidos por Ricardo López García en su libro Máscaras y Danzas de los Ayllus de Oruro (CEPA, 2007), las primeras máscaras eran de yeso y se hacían para la gente de Paria. “Tales máscaras, denominadas en aymara y quechua kasku, eran pequeñas y representaban a viejos rubios y calvos (mach’us, achachis). De acuerdo a la tradición oral se representaba a los viejos de la comunidad que pronosticaban el tiempo, ellos a través de la actuación decían a la gente cuándo se debía sembrar”.

Las máscaras fueron tomando forma para simbolizar luego a diferentes personajes de otras danzas, como el oso, el cóndor, etcétera.

Pero más allá de las actividades campesinas, para hablar de la diablada es necesario remitirse a los mitos nacidos y reproducidos en el ámbito del trabajo minero. “Don Mario Molina (hacedor de máscaras) dice que la danza de la diablada se creó en San José. Allí a uno de los mineros se le había ocurrido imitar la cara del demonio. Cuenta además que ‘en el día en el que se hace brindis a la Pachamama (ch’allaku) los mineros se visitaban entre grupos de los diferentes parajes, bailando con quenas y charangos, ahí surgió la danza y su coreografía (…)”, dice el libro de López.

Los mineros imitaban la imagen del tío de la mina a quien incluso ahora entregan ofrendas antes de extraer el mineral.

A medida avanzó el tiempo, las máscaras de la diablada incorporaron el mito de la deidad Wari. Según este mito, “Wari mandó plagas: un lagarto, víbora, hormigas y sapo a los urus (primeros pobladores de la actual Oruro). Luego había aparecido una princesa incaica (ñusta) o la milagrosa Virgen del Socavón, pues Wari que era muy malo, amenazaba con exterminar a todos los habitantes”. La ñusta tuvo tal fortaleza que logró la expulsión de las plagas, y el pueblo comenzó a venerarla.

Las máscaras actuales de la danza de la diablada tienen incrustadas la víbora o el lagarto, el sapo o las hormigas, en afán amenazador. Además del diablo, posteriormente apareció toda una jerarquía de demonios menores como Lucifer, Satanás y la China Supay (diabla mujer). La danza representa la lucha entre el bien y el mal, por eso cada uno de los siete pecados capitales (personificado por un diablo) también tiene su propia característica. El resto de diablos de una comparsa son una especie de soldadesca seguidora del diablo jefe, y sus máscaras son casi similares entre sí.

La religiosidad católica puede verse en este baile, que representa la antigua lectura de los autos sacramentales. Desde la década de los años 30, los mascareros han innovado en sus creaciones a partir inclusive de las películas de terror.

Contacto
Para contactar con el compilador del libro Máscaras y Danzas de los Ayllus de Oruro, Ulpian Ricardo López García, es posible contactarse a ulpianricardo@gmail.com.