miércoles, 18 de enero de 2023

Lanzan Alasita 2023 con ferias, exposicion y la elección del Ekeko



La Alcaldía de El Alto lanzó este lunes en la Casa Municipal, Jach’a Uta, la agenda de actividades para la Alasita 2023 que considera la elección del Ekeko, exposición de obras de arte en miniatura, muestra de ‘periodiquitos antiguos’ y las distintas ferias de artesanos.

“La elección del Ekeko es una de las actividades que están acompañando el lanzamiento de la feria de la Alasita 2023, nuestra alcaldesa (Eva Copa) nos ha pedido que rescatemos la cultura de esta festividad. También tenemos el concurso del Jisk’a Arte y de los ekekos en miniatura”, dijo el director de Culturas, Boris Chuquimia.

En el atrio de la Casa Municipal se instaló una ‘miniferia’, donde los artesanos mostraron sus trabajos en diferentes técnicas, figuras en yeso, tejidos, ‘billetitos’, vehículos, ‘casitas’. Además, no faltaron los tradicionales juegos y la comida típica.   

Con relación al concurso de figuras del Ekeko, Chuquimia dijo que hasta el momento recibieron 100 propuestas en miniatura, elaborados en diferentes materiales y técnicas. Dijo que participan artistas de la urbe alteña y de otras regiones del país. A la vez, afirmó que recibieron la misma cantidad de obras para el Jisk’a Arte.

Otra de las actividades previstas es la exposición de una colección de ‘periodiquitos más antiguos’, con el fin de rescatar el carácter patrimonial de la festividad. Todos estos trabajos se exhibirán en la Terminal Metropolitana El Alto desde el 24 de enero.

Al finalizar el acto de lanzamiento, se desarrolló la elección del ‘dios de la abundancia’ y el ganador fue el representante de la Federación de Artesanos en Navidad y Alasita (Faefna) Norte, Eulogio Churqui. Mientras que el personaje del Sur, Víctor Flores obtuvo el título de ‘Mejor Ekeko Tradición’.

La secretaria ejecutiva de Faefna Sur, Elizabeth Colque y el de Faefna Norte, Simón Quispe agradecieron a la alcaldesa Eva Copa por el espacio y apoyo a los artesanos para que exhiban sus productos. Resaltaron el carácter patrimonial de la fiesta de la miniatura, que en 2021 obtuvo el título de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad de la UNESCO.

Por otro lado, el secretario municipal de Desarrollo Económico, Bernaldo Huanca informó que más de 600 artesanos expondrán sus artesanías en las distintas ferias, como de la avenida La Paz y Villa Dolores, donde se prevé que estén instalados hasta el 12 de febrero.

“La feria de la Alasita se desarrollará desde el 24 de enero hasta el 12 de febrero, nosotros tenemos datos que en las dos ferias sobrepasan los 600 artesanos. En las ferias que se instalarán en los diferentes distritos existen alrededor de 200 artesanos, entonces habrá una gran variedad de miniaturas”, sostuvo.

miércoles, 22 de junio de 2022

Cristina Monasterios, la matriarca del Gran Poder que construyó un emporio

 


“¡Ya está! Ya te conté todo”, dice después de 40 minutos de entrevista Cristina Monasterios viuda de Aduviri con su voz de mando, que sella con una carcajada espontánea y fuerte. Son 40 minutos en los que la lujosa mujer de pollera contó la historia de su vida: más de 60 años resumidos, pero en los que detalló nombres de personas, lugares y sobre todo marcas.

Marcas de saquillos, discos, cocinas, refrigeradores, televisores, bicicletas, máquinas de coser, minicomponentes, todo lo que vendió desde sus nueve años. Primero con sus padres, luego con su difunto esposo Severo, en la calle Eloy Salmón, a sólo cuadras del templo del Señor del Gran Poder, desde donde construyó su emporio.

Dos veces, en 1975 y 1981, fueron los prestes de la fiesta del Tata que este domingo sigue vibrando con la Diana. La primera con más fe que dinero y porque -recuerda Cristina– la fiesta no era numerosa, como lo es hoy, aunque la Eloy Salmón ya tenía su morenada desde 1968. En la segunda oportunidad lo hicieron con más dinero y con la innovación que le puso Cristina: que las mujeres bailaran junto a los varones, con lo que su comparsa se coronó ganadora de la entrada de 1982.

Ella le agradece todo lo que tiene al Tata, pero también a su trabajo, su honradez y la exigencia consigo misma y su familia. Pero a eso hay que sumar su voz de mando y el estar pendiente de que lo que se decida, se cumpla. Lo que la caracteriza como la matriarca del Gran Poder que de la nada construyó su emporio.

Una jubilada de buen vestir

Pasan unos minutos de las 16:00 y Cristina Monasterios recibe a Página Siete en la tienda de una de sus propiedades, en una de las zonas comerciales más importantes de La Paz. Aparece imponente, envuelta en uno de esos trajes de chola paceña sumamente lujoso que acostumbra lucir. El de esta tarde destaca por la delicada manta turquesa tejida en finos hilos y adornada con bordados de florecillas blancas que cae sobre su blusa y su pollera de beige dorado. Es que Cristina es una mujer dada al buen vestir.

El sombrero borsalino que corona su elegancia tiene clavado en el lado izquierdo un gran topo de oro, que brilla igual que los aretes que penden de sus orejas y le dan luz a su rostro ligeramente maquillado y con un suave rouge en los labios.

Se acomoda el sombrero y sus dedos muestran unos anillos también dorados, como las pulseras que adornan sus muñecas. Pero ninguna de las joyas se compara con el enorme topo que sujeta su manta turquesa.

Apenas aparece, comienza a preguntar con voz firme si se cumplió una de las órdenes que seguramente dio más temprano. En seguida se oye la respuesta de su hija Judith. Al parecer satisfecha con la respuesta, se acomoda en uno de los mullidos sofás expuestos en su tienda y pide que comencemos la entrevista. El primer dato que lanza Cristina Monasterios es que se declara jubilada y que sus cinco hijos están a cargo de sus negocios y los diversificaron.

“Estoy jubilada de mi negocio, donde lo último que vendí fue artefactos electrónicos. De todo vendí para salir adelante. Toda la vida trabajé, desde mi niñez”, afirma la mujer que nació en 1953 en la Callampaya, hoy Kollasuyo.

“Mi hijo mayor, Jhonny, es arquitecto. Mi segunda hija, Verónica, cosmetóloga. Edith es abogada, Eduardo administrador de empresas, igual que la última, Cecilia Marisol”, comenta.

“Los varones estudiaron en Don Bosco, las mujeres en María Auxiliadora. En la tienda los sentaba en un banquito y hacíamos sus tareas. Aprendí mucho con ellos porque sólo estudié hasta cuarto básico”, añade.

Desde los nueve años

Cristina Monasterios comenzó a trabajar desde niña ayudando a sus padres, Petrona y Rosendo, a vender saquillos en la calle Santa Cruz. Cuando tenía nueve años murió su papá. Con su mamá continuaron el negocio, pero de vender saquillos pasaron a ofrecer telas y tocuyo que la fábrica Said producía entonces, a mediados de 1960, aproximadamente.

Cuando cumplió 15 años, conoció a Severo Ayaviri, un trompetista que tenía una tienda de discos en la calle Eloy Salmón, a unas cuadras de su puesto de telas. Severo vendía los discos de música de banda que él interpretaba con su grupo Los hermanos Aduviri y que también grababa bajo el nombre de Discos Gran Poder.

A los 16 años Cristina se casó con él, que tenía 30. Estuvieron juntos 50 años, hasta que la muerte los separó hace tres años.

“Nos conocimos un año y medio y el pidió mi mano a mi mamá. Nos casamos un 12 de abril de 1969. Cumplimos 50 años de casados el 12 de abril de 2019 y el 28 de agosto él se fue”, cuenta la matriarca.

De los discos a las cocinas

Recién casados, Cristina y Severo decidieron continuar con la disquera. Grababan los discos y después se embarcaban en viajes, vendiendo los vinilos, sobre todo antes de Año Nuevo y San Juan, cuando los discos de bandas tenían su mayor demanda.

Uno de sus destinos frecuentes era Cochabamba, donde su vida dio un giro. Cristina cuenta que en esa ciudad tenían una comadre a la que, un día que estaban a punto de regresar a La Paz después de su venta de discos, fueron a visitar, y ésta los llevó a ver un “enorme bazar”

“La dueña del bazar nos preguntó qué hacíamos. Nos oyó y no dijo: ‘¿Cómo van a volver con la plata? Llévense estas cocinas. Nos ofreció como 100, pero nosotros sólo teníamos para 50. No le importó, nos pidió un cheque de garantía y nos dio toda la mercadería. Así volvimos a La Paz, cargados de cocinas de gas”, relata.

Entonces en La Paz las cocinas de gas eran una novedad y las vendieron de inmediato. “La mayoría de la gente cocinaba en anafe, como yo, que cocinaba detrás de la puerta de mi cuarto, porque con mi esposo vivíamos en un cuarto pequeñito alquilado en la Lino Morales, en la zona del Gran Poder”, comenta.

Las cocinas que trajeron de Cochabamba eran brasileñas y cuando las terminaron de vender “apareció un señor” en su pequeña tienda de discos ofreciéndoles también cocinas, pero éstas de industria argentina.

“¡Y suerte debe ser, el Tata nos debe bendecir! Así nos debe ir para que nos levantemos. Un señor apareció y nos ofreció 200 cocinas. Estábamos interesados pero no teníamos suficiente dinero y le dijimos a ese hombre. Él nos preguntó si teníamos chequera, le dijimos que sí y nos pidió un cheque con el compromiso de pagarle en 60 días. Firmamos y tuvimos las cocinas”, cuenta.

“Eran las cocinas Escorial y las vendimos como pan caliente. En La Paz, Hansa tenía las cocinas Serena y después estábamos nosotros con las Escorial en la Eloy Salmón, no había la Uyustus. Viendo la cocinas me pedían garrafas de gas, eso también agarramos y vendimos”, añade.

“Poco a poco los discos fueron desapareciendo de la tienda, ya no grabábamos”, añade.

Televisores y bicicletas

Entonces la Eloy Salmón ya se caracterizaba por ser una zona comercial, porque en sus inmediaciones entonces se encontraba el mercado de la coca y la parada de buses a Oruro, pero en el lugar sólo se encontraban puestos de venta de radios a transistores y pilas, además algunas tiendas de máquinas de coser. Cristina y Severo decidieron poner en su tienda máquinas de coser. Un importador les trajo hasta su negocio las de marca Cidelsa.

“Era Hugo Prada, un dirigente de The Strongest, nos trajo las máquinas y las vendimos como pan caliente. El Señor del Gran Poder nos bendecía y nosotros éramos buena paga”, asegura.

La década de los 70 había comenzado y a la tienda de los Aduvuri – Monasterios llegaron los televisores. Eran de los primeros en el comercio paceño. Entonces sus clientes ya no eran sólo los viajeros y productores de coca, sino el paceño en general.

“Eran de marca Sony, una joya que la gente buscaba. Eran en blanco y negro y a lámparas, que encendías y tenías que esperar a que calienten para que el aparato empiece a funcionar”, cuenta sonriendo al recordar esa espera para ver la magia de la tele.

Después llegó otro producto que también revolucionó la vida de los paceños: la plastiloza, que reemplazó la vajilla enlozada que a cualquier caída se desportillaba. “Eso también hemos vendido”, afirma riendo Cristina. “Eran baratas y para el Día de la Madre eran un éxito”, añade.

Como los jóvenes esposos estaban pendientes de cualquier gusto o necesidad que presentaran sus clientes, vieron que los catres eran un regalo muy frecuente en los matrimonios, entonces los incorporaron a sus negocio. “La fábrica estaba en Argentina, pero nos mandaban desde Oruro y era tan grande de la demanda que estábamos decididos a hacer una fábrica de catres, pero no podíamos, mis hijos eran muy pequeños y estábamos solos”, afirma Cristina.

Pero la pareja siguió adelante comprando la mercadería que presentía sería un éxito, como las bicicletas Caloi, los minicomponentes, más conocidos como “tres en uno”, o las lavadoras.

Pero el negocio de Cristina Monasterios y de Severo Aduviri no era el único que crecía en la Eloy Salmón. “Vieron que el negocio de las cocinas, televisores, bicicletas y mincomponentes daba y se instalaron así. Ahora está lleno de cocinas, de refrigeradores y televisores. La Pedro de la Gazca está llena de bicicletas”, señala la mujer de 69 años al referirse a una de las zonas comerciales más importantes de La Paz que hoy baila y demuestra su poder económico a su Señor del Gran Poder.

“Trabajamos duro con mi esposo y mis hijos. No hay recuerdos tristes porque fuimos y somos honestos y respetuosos. Hemos bailado, hemos disfrutado. Yo, personalmente, superé siete operaciones porque el Tata me salva...¡Hay que tenerle fe!”, añade la matriarca del Gran Poder que quiere vivir hasta los 120 años para ver a sus nueve nietos convertidos en hombres y mujeres honestos y trabajadores, pero también estrictos y coherentes a la hora de querer construir fortuna, “porque si vamos a estar con la mano abierta, ¿cómo nos va subir la plata?”.

Tiwanaku, el lugar para recibir el año nuevo andino amazónico

 Cientos de personas, autoridades y el presidente Luis Arce se dieron cita ayer en el centro arqueológico de Tiwanaku para recibir los primeros rayos del sol, en la ceremonia del Año Nuevo Andino Amazónico y del Gran Chaco 5530. Desde la madrugada, amautas prepararon mesas y ofrendas para anticiparse a la salida del astro rey.

Pese al intenso frío, turistas locales y extranjeros llegaron de a poco al municipio arqueológico de Tiwanaku, para luego trasladarse hasta el centro ceremonial, donde se realizaron los rituales.

Desde la promulgación del Decreto Supremo 173 de 17 de junio de 2009, cada 21 de junio se cumple un feriado nacional en el país, con suspensión de actividades por motivo del Año Nuevo Andino.

Esta fiesta también se celebró en otros lugares del país considerados sagrados, como la Isla del Sol, en el lago Titicaca; Samaipata, en Santa Cruz; o en Incallajta, en la región de Cochabamba.

Todo lo que puedes o no hacer en la celebración de la noche de San Juan

 A pocas horas de la fiesta de San Juan, la Alcaldía de La Paz advirtió que no se permitirán quemas ni pirotecnia; además, informó que hará un control estricto a la venta de salchichas y otros alimentos.

Entre las medidas de prevención, la comuna realizará la recolección de material seco de calles y de áreas protegidas, también desarrollará la medición de la calidad del aire paceño, en el marco de la campaña denominada “La Paz Respira”. La iniciativa fue presentada ayer por el alcalde Iván Arias.

Página Siete presenta seis sugerencias sobre lo que un ciudadano puede o no hacer en la fiesta de San Juan, la noche del jueves 23 de este mes. En los últimos años, las fogatas fueron reemplazadas por hot-dogs y las bebidas calientes, como el sucumbé.

1 Está prohibido el encendido de fogatas. Según el municipio de La Paz, la multa será de 500 UFV (Unidades de Fomento a la Vivienda), que equivale a 1,191 bolivianos. Además, la Alcaldía de La Paz realizará controles en los domicilios y las áreas verdes, forestales y protegidas.

“Seamos conscientes, consecuentes, es por eso que este cerillo, que puede dar vida, que nos salvó y nos alimenta, que no se use para matar, generar dolor y desgracias en nuestra ciudad”, dijo el alcalde de La Paz, Iván Arias, ayer en el lanzamiento de la campaña “La Paz Respira”.

Hace unos días, el Ministerio de Medio Ambiente y Agua aprobó una resolución que establece la prohibición de las fogatas, quemas y el uso de pirotecnia en todo el país durante la festividad de San Juan (22, 23 y 24 de junio) para preservar el medioambiente y la salud pública.

2 El secretario municipal de Gestión Ambiental y Energías Renovables, Marcelo Lorberg, dijo que no están permitidos los fuegos pirotécnicos porque son el origen de posibles quemas. “De ninguna manera se puede utilizar fuegos pirotécnicos. Es una de las principales restricciones que estamos llevando adelante”, dijo. “La Intendencia decomisará este material que puede ser nocivo y origen de posibles quemas en la ciudad”, agregó la autoridad.

3 Según Lorberg, funcionarios del Sistema de Regulación Municipal (Siremu) y de la Empresa Municipal de Áreas Verdes, Parques y Forestación (Emaverde) recogerán materiales secos de calles y áreas verdes y protegidas para evitar que sean quemados por gente inescrupulosa.

Entre las principales medidas de prevención están el recojo de material seco, el regado de áreas de mayor incidencia, la presencia institucional en macrodistritos para el control y supervisión; además, se realizarán vuelos con un dron para supervisar áreas protegidas municipales, como el Bosquecillo y Serranías de Auquisamaña o el Bosquecillo de Pura Pura.

4 Para adquirir embutidos y salchichas, el director del Servicio Nacional de Sanidad Agropecuaria e Inocuidad Alimentaria (Senasag), Javier Suárez, recomienda a los ciudadanos verificar el Registro Sanitario y cuatro elementos importantes: la fecha de vencimiento, los ingredientes, el nombre del producto y la procedencia o elaborador del alimento.

Además, la Intendencia de la Alcaldía de La Paz da otras recomendaciones. Por ejemplo: la consistencia de este tipo de alimentos debe ser semi-suave, es decir que al presionar con los dedos, debe volver a su estado original inmediatamente. No debe presentar macro-poros en el interior (una vez partido el producto): Su color debe ser homogéneo. El olor debe ser característico a carne ahumada y no debe presentar flemas.

El intendente municipal de La Paz, Christian Oporto, recomendó tomar en cuenta las características de inocuidad alimentaria en este producto (salchichas) antes de la compra y el consumo.

5 Según el director del Senasag, paralelamente se vienen realizando operativos sorpresa a diferentes fábricas de embutidos y establecimientos de expendio de estos productos para precautelar la salud de la población. Suárez indicó que hasta ayer, el Senasag registró 167 empresas elaboradoras de diferentes tipos de embutidos en todo el país y 21 importadoras de este tipo de alimentos.

6 En el caso del municipio de La Paz, la Alcaldía de La Paz publicó ayer las 34 marcas de salchichas que tienen autorización sanitaria y pueden ser comercializadas para la noche de este 23 de junio, cuando se celebra la fiesta de San Juan. Éstas van desde Stege, que este año vendrá en un pack junto al juego del Camino del Dragón, hasta Armour que viene por kilo o enlatada.

Cómo nació el año nuevo andino amazónico



De acuerdo a las investigaciones realizadas por Inka Waskar Chukiwanka, todas las culturas tienen un año nuevo propio, celebrado en distintas fechas. Todas civilizaciones y culturas importantes que cuentan con sus religiones y/o creencias específicas, tienen sus propias maneras de contar los años, meses y días. Así, los indios del Awiyala y del Tawantinsuyu cuentan los años a partir del pacha.

Ante las prohibiciones de la Iglesia Católica contra las costumbres y tradiciones ancestrales de las naciones indias, se crearon las fiestas que hoy se conocen como San Juan, San Pedro, Espíritu y Corpus Christi.

El restablecimiento del año nuevo del 21 de junio resurgió como Año Nuevo indio, en base a la fiesta de la fogata del Inka, llamada también fogata de San Juan, una práctica real anual y una costumbre clandestina.

A partir de las prohibiciones de las fogatas, Chukiwanka planteó direccionar el 24 de junio para que retorne al epicentro del 21 de junio. 

De esa forma, empezó a recoger datos sobre los nombres aymaras de los días, meses, estaciones, los nombres indios, para contraponerlos al almanaque patriótico. 

Esta inquietud surge en el Colegio Bolívar antes de 1974.

En 1978, Chukiwanka viajó a Cusco, con la idea de que ahí se podría restablecer el año nuevo indio, tarea difícil, porque el 24 de junio era festival folklórico y turístico del Inti Raymi, donde se daba énfasis al Día del Indio.

De ahí que a fines de los 70 y principios de los 80, en Chukiwanka nació la preocupación de retomar y reconstituir el Intiraymi como el Año Nuevo del Tawantinsuyu, teniendo claro que el recibimiento al Inti Tata debía ser en Tiyawanaku. 

Para esto era importante reestructurar el calendario Mara Wata de 13 meses 28 días y un día suelto, iniciado desde 1976. 

Hace 160.500 años salieron los primeros habitantes desde Titiqaqa para poblar por todo el mundo y hace 500 años los españoles invadieron a nuestro continente para usurpar nuestro territorio.

En los años descritos, nadie creía que se podía rescatar el Inti Raymi. 

Sin embargo, en 1980 Chukiwanka hace conocer esta inquietud restauradora, de tal manera que presenta el calendario indio a los miembros de la segunda generación del Movimiento Universitario Julian Apaza (MUJA) que estudiaban en la UMSA.

Ese año, Chukiwanka entregó un folleto borrador al Centro de Investigaciones Históricas para que editaran el calendario, pero ese año fue imposible su edición, teniendo que esperar un año más hasta 1981, cuando salió el texto titulado Marawata. Ensayo del Calendario Histórico Indio. 5to Sol 489: 22 junio 1981-20 junio 1982.

En 1982 salió otra publicación, Marawata 5to. Sol 490. Calendario Indio, de 7000 ejemplares, gracias a la ayuda del arzobispo Zacarías Mamani y Eugenio Poma.

Chukiwanka difundió y vendió varios ejemplares de esa publicación no solo en la ciudad de La Paz, sino en ciudades de Perú como Puno, Arequipa, Cusco y Lima, donde conoció a Carlos Milla Villena, quien años más tarde publicó la famosa obra Génesis de la cultura andina donde cita a Chukiwanka. 

También su difusión alcanzó el llamado Viejo Continente, a través de Pedro Portugal y Jaqueline Michaux.

Posteriormente, en 1984, Chukiwanka difundió otra lámina, con el título de: Marawata 5o - 491. Calendario Indio.1983-1984.

En este contexto de difusión de sus ideas, Chukiwanka recibió rápidamente muchos reconocimientos como el “Pergamino de honor por difundir nuestras culturas del Tawantinsuyo”, en agosto de 1989. 

A partir de ahí fue invitado a exponer el tema en varios eventos importantes auspiciados por la UMSA, organizaciones como la Fejuve de El Alto, además de difundir sus ideas en revistas y periódicos nacionales y publicar nuevas obras sobre el tema.

Por la difusión del discurso y la simbología de la cultura aymara, el 2003, Chukiwanka es nombrado “Hijo Predilecto de Azángaro”, por ser descendiente de los Chuquihuanca y por haber restablecido la wiphala actual, el año nuevo del 21 de junio y por la causa del Tawantinsuyu.

La otra actividad importante para la difusión del calendario Mara Wata era la visita a los lugares sagrados para el recibimiento del Nuevo Año del Tawantinsuyu. Y uno de esos lugares era indudablemente Tiyawanaku.

En 1979 Chukiwanka se dirige a Tiyawanaku con el objetivo de hacer conocer sus intenciones de restaurar el mara t’aqa. 

Al no tener éxito en dicho intento y ser cuestionado al grado de ser llamado saxra (diablo), Chukiwanka comprendió que era mejor volver con los del MUJA y con ellos llegar a las comunidades y al pueblo en general, para retomar esa fiesta del Mara T’aqa.

En 1980 retornaron a Tiyawanaku, junto a Dionisio Laruta, Eloy Chávez, Ramón Calamani, Felipe Chávez, Jaru Javier Peralta, Blas Condori, Oscar Graf, Calixto Quilla, teniente Jaime Laura, Ch’aja Vargas, Pánfilo y otros que están en el anonimato.

Chukiwanka y los del MUJA, fueron a Tiyawanaku con la idea política de reivindicar el derecho de ejercer las prácticas ancestrales, pero también la parte ritual. 

Es así que buscaron un yatiri en el lugar y así conocen a Rufino Paxi para luego realizar la ceremonia del Marat’aqa. 

En 1982, retornaron a Tiyawanaku, desde la Plaza Libertad, al pie del monumento de Tupak Amaru, de El Alto.

En 1985 fue la última vez, en esa época, que Chukiwanka asistió a Tiyawanaku, ya que el Inti Raymi se fue distorsionando por la acción de ciertas personas que sólo buscaban fines comerciales con contenidos esotéricos.

En esos años, algunos investigadores de la cultura andina, por el temor de denominar Inti Raymi, Mara T’aqa, Año Nuevo Indio o Año Nuevo del Tawantinsuyu, preferían hablar del Willka Kuti. 

Algunos llamaron al Inti Tata como Willka, siendo en verdad que Willka es el principal sacerdote aymara encargado de la ceremonia al Inti Tata.

Finalmente, en 1993, Chukiwanka retornó a Tiyawanaku investido como Inka para reencaminar la esencia del Mara T’aqa. 

En los siguientes años (1998, 1999 y 2000), acompañado de los (ajllas) estudiantes de la Universidad Indígena Tawantinsuyu se restablece el Mara T’aqa en lugares sagrados.

Así, desde 1979, se concibe claramente el camino de la reconstitución cultural, simbólica y filosófica del Tawantinsuyu, pues cualquier lucha de este tipo no puede ser reducida solo a una lucha política o económica. 

Entendiendo esto, Chukiwanka no solo quería recuperar un aspecto importante de la “cosmovisión andina”, sino difundirla y posicionarla como tal, lo que permitió reconocer y fundamentar la celebración de lo que hoy se conoce como “año nuevo andino amazónico chaco platense”, que se da a nivel nacional, apoyado por la Constitución.

Iván Coa Apaza / Antropólogo. Miembro de la Escuela de Pensamiento Pacha