La séptima peregrinación de las advocaciones marianas se realizará el 11 de Agosto, esta actividad netamente religiosa organizado por el Sindicato de la Prensa de Quillacollo dará inicio a las actividades festivas folkloricas y religiosas de la festividad Urkupiña 2012 en Quillacollo.
Según el programa oficial presentado por la alcaldía al Concejo Municipal el 12 de agosto, se desarrollará la Entrada Autóctona y será el momento para que Urcupiña retorne imaginariamente a sus orígenes; cuando la imagen era venerada por los campesinos lugareños ataviados con vestimenta tradicional y acompañados de música autócto
Dicha actividad que se remonta a las raíces de Urkupiña comenzará con el ritual de la k’oa y el convite de una comida comunitaria entre los participantes y protagonistas y asistentes al ritual. La ruta para este año fue ratificada, será la misma que la pasada gestión.
14 DE AGOSTO
Para el 14 de Agosto, el programa Urcupiña 2012, prevé la tradicional Entrada Folklórica; donde miles de danzarines bailarán con devoción y fe a la Patrona de la Integración. El derroche de alegría, lujo y mucho baile, para el público que se de cita en Quillacollo será desbordante. “Esperamos a por lo menos un millón de feligreses entre nacionales y extranjeros que seguirán a los 25 mil bailarines participantes en un recorrido que concluye en las puertas del templo de San Ildefonso, donde se venera a nuestra virgencita”, enfatizó el alcalde Charles Becerra.
15 DE AGOSTO
El 15 de Agosto se celebrará la misa de Eucaristía en el Santuario de San Ildefonso donde confluyen miles de feligreses y entre ellos las autoridades políticas, cívicas, sociales y religiosas del país “para darse el abrazo de hermandad”, tras ello los danzarines ratificaran su devoción a la Virgen de Urkupiña.
Becerra destacó que Urcupiña como fiesta de la integración nacional promete reconciliación, paz y consuelo y “ todos los bolivianos nos vamos a someter al mandato de nuestra madre que sólo clama amor”.
16 DE AGOSTO
La programación oficial de la festividad católica destaca para el 16, la peregrinación desde la Plaza 14 de Septiembre de Cochabamba hasta el Santuario de Urcupiña en Quillacollo. Cientos de miles de feligreses caminarán casi 16 kilómetros hasta llegar al templo de San Ildefonso a los pies de la Virgen de Urcupiña para la primera misa y cuatro horas después se reanudará la caminata con la imagen en andas hacia el cerro de Cota donde está el cerro del Calvario, donde habrá celebración eucarística en el lugar donde apareció la imagen de la mamita de Urkupiña.
“Es un momento muy especial para cada devoto porque ponen el mayor de su esfuerzo para extraer piedras del cerro y pedir favores de prosperidad a la Virgen”, apunto el alcalde.
PARA EL CIERRE
El programa festivo Urcupiña 2012 continúa del 17 al 19 de agosto cuando se realizarán las romerías de despedida (cacharpayas) en las zonas de Tacata, Villa Moderna y Morro Iquircollo, el 24 y 25 de agosto se celebrará la fiesta de Alasitas y el 26 de agosto se despide con la Entrada infantil denominada “Urcupiñita”, y es una fiesta dedicada a los niños devotos de Quillacollo.
“Es un programa compacto, elaborada en base a consensos y donde prevalece ante todo la fe y devoción”, dijo la autoridad municipal de Quillacollo.
jueves, 21 de junio de 2012
Autoridades trabajan para garantizar la seguridad en Urkupiña
Seguridad ciudadana, menos borracheras y promoción nacional e internacional de la fiesta de Urkupiña 2012, son los principales desafíos de las autoridades municipales de Quillacollo para garantizar el éxito de la festividad de la Virgen.
El presidente del Concejo Municipal de Quillacollo, Gilmar Terrazas Vera, informó a ANF que tanto el Ejecutivo como el Legislativo municipal trabajan para garantizar la seguridad ciudadana durante los días festivos.
El presidente de la Comisión de Seguridad Ciudadana, capitán Haldrin Amurrio, informó al pleno del Concejo Municipal que alrededor de 4.000 efectivos policiales y militares estarán a cargo de la fiesta, especialmente el día de la Entrada folklórica y también durante la peregrinación al Calvario de Urkupiña.
"Tenemos listo el plan estratégico de seguridad para los días festivos, que pondremos a conocimiento del Comando Departamental de la Policía co-mo de los comandantes de los regimientos Tumusla y Policía Militar con asiento en Quillacollo, para su socialización y poste- rior firma de convenio", dijo.
El presidente del Concejo Municipal de Quillacollo, Gilmar Terrazas Vera, informó a ANF que tanto el Ejecutivo como el Legislativo municipal trabajan para garantizar la seguridad ciudadana durante los días festivos.
El presidente de la Comisión de Seguridad Ciudadana, capitán Haldrin Amurrio, informó al pleno del Concejo Municipal que alrededor de 4.000 efectivos policiales y militares estarán a cargo de la fiesta, especialmente el día de la Entrada folklórica y también durante la peregrinación al Calvario de Urkupiña.
"Tenemos listo el plan estratégico de seguridad para los días festivos, que pondremos a conocimiento del Comando Departamental de la Policía co-mo de los comandantes de los regimientos Tumusla y Policía Militar con asiento en Quillacollo, para su socialización y poste- rior firma de convenio", dijo.
miércoles, 20 de junio de 2012
sábado, 16 de junio de 2012
Programa de Urkupiña 2012 destaca su esencia espiritual
El programa de Urkupiña recientemente aprobado por el Comité Interinstitucional destaca su esencia religiosa y espiritual, sin dejar de lado las manifestaciones festivas, folklóricas, culturales, turísticas y económicas.
El presidente del Comité Interinstitucional de Urkupiña, Víctor Benavente informó que el programa de Urkupiña 2012, es una síntesis de las actividades de la Alcaldía de Quillacollo, Gobernación de Cochabamba, Iglesia Católica y la Asociación de Fraternidades.
Dijo que las actividades oficiales comenzaron en abril con las reuniones de los miembros que integran el Comité Interinstitucional donde se aprobó varias resoluciones que tienen que ver con la ruta de la Entrada folklórica, las restricciones para el consumo de bebidas alcohólicas a 100 metros del recorrido de las fraternidades y el mensaje religioso que regirá la fiesta: "El sí de María es modelo de nuestra fe".
Benavente informó que el lanzamiento oficial del pasado 2 de junio, marca el inicio de las actividades de la fiesta; lo mismo que la primera promesa de las fraternidades realizada el jueves en ocasión de celebrarse la solemnidad de Corpus Christi.
"Lo que viene ahora en los siguientes días y semanas, es el lanzamiento de la fiesta en la Gobernación de Cochabamba, y luego en las ciudades de La Paz, Santa Cruz, Pando y Beni. Asimismo, está prevista la promoción de Urkupiña en Buenos Aires (Argentina), Sao Paulo (Brasil), Madrid (España) y Virginia (Estados Unidos)", afirmó a tiempo de recomendar que se debe incidir en el carácter espiritual de la fiesta.
Según el programa oficial de Urkupiña 2012, en su faceta religiosa, del 16 al 30 de julio comienza la misión popular de preparación en los barrios de Quillacollo. También el inicio de la quincena de preparación del 31 de julio al 14 de agosto en horas de la madrugada y la visita de las vicarías que peregrinarán al Santuario de Urkupiña.
Según el programa, el 11 de agosto se realizará la VII peregrinación de las advocaciones marianas. El 12 de agosto la Entrada Autóctona; el 14 la tradicional Entrada Folklórica por la ruta establecida; el 15 misa de fiesta en el atrio del templo de San Ildefonso y el 16 peregrinación desde la Plaza 14 de Septiembre de Cochabamba hasta el Santuario de Urkupiña y la romería hacia el Calvario de la Virgen.
Del 17 al 19 de agosto se realizarán las romerías de despedida (cacharpayas) en las zonas de Tacata, Villa Moderna y Morro Iquircollo. El 24 y 25 de agosto se celebrará la fiesta de Alasitas en los sitios definidos en la pasada gestión. Finalmente, la fiesta de Urkupiña se despide el 26 de agosto con la Entrada de Urkupiñita, con participación de los niños devotos de Quillacollo.
Para la organización, promoción, mejoramiento urbano y ejecución de obras con miras a la fiesta de Urkupiña 2012, se dispone de un presupuesto de 3.4 millones de bolivianos, de cuyo monto se destinará Bs 500 mil para la difusión nacional e internacional de la mayor festividad religiosa del país.
El presidente del Comité Interinstitucional de Urkupiña, Víctor Benavente informó que el programa de Urkupiña 2012, es una síntesis de las actividades de la Alcaldía de Quillacollo, Gobernación de Cochabamba, Iglesia Católica y la Asociación de Fraternidades.
Dijo que las actividades oficiales comenzaron en abril con las reuniones de los miembros que integran el Comité Interinstitucional donde se aprobó varias resoluciones que tienen que ver con la ruta de la Entrada folklórica, las restricciones para el consumo de bebidas alcohólicas a 100 metros del recorrido de las fraternidades y el mensaje religioso que regirá la fiesta: "El sí de María es modelo de nuestra fe".
Benavente informó que el lanzamiento oficial del pasado 2 de junio, marca el inicio de las actividades de la fiesta; lo mismo que la primera promesa de las fraternidades realizada el jueves en ocasión de celebrarse la solemnidad de Corpus Christi.
"Lo que viene ahora en los siguientes días y semanas, es el lanzamiento de la fiesta en la Gobernación de Cochabamba, y luego en las ciudades de La Paz, Santa Cruz, Pando y Beni. Asimismo, está prevista la promoción de Urkupiña en Buenos Aires (Argentina), Sao Paulo (Brasil), Madrid (España) y Virginia (Estados Unidos)", afirmó a tiempo de recomendar que se debe incidir en el carácter espiritual de la fiesta.
Según el programa oficial de Urkupiña 2012, en su faceta religiosa, del 16 al 30 de julio comienza la misión popular de preparación en los barrios de Quillacollo. También el inicio de la quincena de preparación del 31 de julio al 14 de agosto en horas de la madrugada y la visita de las vicarías que peregrinarán al Santuario de Urkupiña.
Según el programa, el 11 de agosto se realizará la VII peregrinación de las advocaciones marianas. El 12 de agosto la Entrada Autóctona; el 14 la tradicional Entrada Folklórica por la ruta establecida; el 15 misa de fiesta en el atrio del templo de San Ildefonso y el 16 peregrinación desde la Plaza 14 de Septiembre de Cochabamba hasta el Santuario de Urkupiña y la romería hacia el Calvario de la Virgen.
Del 17 al 19 de agosto se realizarán las romerías de despedida (cacharpayas) en las zonas de Tacata, Villa Moderna y Morro Iquircollo. El 24 y 25 de agosto se celebrará la fiesta de Alasitas en los sitios definidos en la pasada gestión. Finalmente, la fiesta de Urkupiña se despide el 26 de agosto con la Entrada de Urkupiñita, con participación de los niños devotos de Quillacollo.
Para la organización, promoción, mejoramiento urbano y ejecución de obras con miras a la fiesta de Urkupiña 2012, se dispone de un presupuesto de 3.4 millones de bolivianos, de cuyo monto se destinará Bs 500 mil para la difusión nacional e internacional de la mayor festividad religiosa del país.
domingo, 10 de junio de 2012
No se baila así nomás
La entrada folklórica es el momento de mayor visibilidad de la fiesta popular. Es la gran vitrina pública para mostrarse a los demás. Es la hora del espectáculo, la oportunidad para lucirse en las calles. La entrada es el despliegue de la música, de las nuevas coreografías, de las renovadas vestimentas. Es la explosión de la sensualidad y del poder —como sucedió ayer, por ejemplo, en las calles de La Paz. Y el corazón a cuyo ritmo se mueve esa compleja y rica manifestación es, por supuesto, la danza.
La danza popular andina es el objeto de estudio de la antropóloga austriaca Eveline Sigl y del sociólogo boliviano David Mendoza Salazar. Juntos acaban de publicar No se baila así nomás..., un estudio sobre “género, poder, política, clase, religión y biodiversidad en las danzas del altiplano boliviano”, como reza el subtítulo del libro.
“Para mí la danza, y con eso el Gran Poder —dice Eveline Sigl—, es un instrumento para construir, cimentar y reafirmar identidades, y reflejar esas identidades frente a los demás”.
Así, en su visión, la danza no se reduce a una expresión artística o a una muestra del folklore. Es más bien un espacio en el que convergen y se definen múltiples dimensiones sociales, desde las económicas hasta las identitarias.
Bailar es, entonces —aunque los bailarines no sean conscientes de ello— poner en escena una compleja imagen de la sociedad. Esa imagen se proyecta, por ejemplo, con relación a la ciudad de La Paz, en la entrada del Gran Poder.
INCLUSIÓN. Una característica de esta festividad —iniciada por los devotos mestizos o cholos de la imagen del Señor de la Santísima Trinidad o del Gran Poder del barrio de Chijini hace más de un siglo— es, según David Mendoza, su carácter inclusivo.
Nació en un barrio de La Paz y a lo largo del tiempo no sólo creció abarcando cada vez más espacios de la ciudad sino también incorporando a otros sectores sociales, al punto de que hoy —dice Mendoza— es una fiesta de toda la ciudad y de todos los paceños.
Ese carácter inclusivo de la fiesta no anula, sin embargo, las diferenciaciones y las contradicciones sociales, étnicas o de clase. Al contrario —opina Sigl— las reproduce y las hace visibles en el lenguaje propio de la fiesta y de la danza.
Para David Mendoza, esas contradicciones se expresan hoy, por ejemplo, en la competencia entre fraternidades, especialmente entre las morenadas. “Es una competencia entre zonas, entre urbanos y residentes, entre gremios, pero también dentro de una fraternidad, entre los distintos bloques: los bloques de cholas y morenos, de cholas antiguas y de achachis en los que bailan distintos sectores sociales que de alguna manera compiten entre ellos sobre todo en torno al prestigio”.
CHOLAS. La conformación de una fraternidad de morenos permite observar cómo, en el propio orden de la danza, perviven y se reproducen las distinciones sociales. Así, por ejemplo, los grandes bloques de cholas y morenos que constituyen el cuerpo central de la fraternidad —los morenos matraqueros y las colmenas de cholas, como los llama Mendoza— están integrados, en general, por sectores populares.
Otros sectores sociales que también forman parte de las fraternidades prefieren, en cambio, otros personajes para bailar: la china morena moderna, los achachis —con frecuencia integrados por profesionales— y, más recientemente, los bloques de cholas antiguas.
Todos bailan en la misma fraternidad y participan juntos en la entrada del Gran Poder. Sin embargo, ello no impide ni anula las tensiones sociales o de identidad que se reproducen en la propia danza.
Por ejemplo, entre las cholas y las cholas antiguas —dice Sigl— hay una competencia. “Ambas tratan de mostrar la superioridad de su clase”. Y lo hacen con un elemento central de la danza y la fiesta: la vestimenta. “La chola tradicional —continúa la investigadora— compite con sus joyas pesadas, con su pollera de ocho metros de tela, con sus seis enaguas y con un buen sombrero. Mientras tanto, la que baila de chola antigua generalmente no cuenta con tanto poder económico. Su atuendo no cuesta ni la mitad de lo que cuesta el de la chola tradicional, su pollera no tiene ni tres metros de tela. Pero trata de construir y reflejar su superioridad de otro modo: con un estilo corporal distinto, con otros movimientos, con otra coreografía. Y sobre todo con sus botas. Las cholas antiguas siempre hablan de sus botas, porque esas botas, que en realidad son una moda europea, son el símbolo de la chola de antaño. El mensaje es claro: las cholas antiguas tienen más clase”.
Otro ejemplo de la complejidad de las relaciones que se tejen y destejen en torno a la danza es la transformación del personaje o figura de la china morena.
Eveline Sigl discrepa con quienes sostiene que este personaje apareció en las morenadas en los años 60 o 70. En La Paz —dice— no hay fuentes fidedignas para seguir su curso. En Oruro, en cambio, según la investigadora se ha documentado la presencia de chinas morenas por lo menos desde 1924, por ejemplo en la conformación de la Morenada Central y de la Morenada Zona Norte.
En sus inicios, este personaje vestía una pollera larga, una chaquetilla muy bordada parecida a la que usan los chutas, botas similares a las que actualmente viste el personaje de la chola antigua y máscara. Y, lo más importante, sólo los hombres bailaban vestidos de china morena. A fines de los años 60 —dice Sigl— se produjo un importante cambio: el personaje de la china morena comenzó a ser encarnado también por transformistas.
CAMBIO. Los transformistas —explica Sigl— son hombres biológicos que adoptan la identidad femenina solamente para la fiesta o para un evento. Son diferentes a los travestis que, por su parte, son hombres que adoptan la identidad genérica de mujer en todos los momentos de su vida.
Los primeros transformistas que bailaron de chinas morenas —entre los más conocidos y reconocidos estaban modistos y peluqueros— comenzaron a transformar al personaje. Sgil resume esos cambios: “Como peluqueros o modistos estaban muy relacionados con la moda internacional e introdujeron cambios con esa visión. Por ejemplo, mientras las polleras más se acortaban más subían las botas. Los trajes ya no tenían ni bordados ni lentejuelas como los de las chinas morenas tradicionales, se parecían más bien a los vestidos de fiesta de moda de la clase alta”.
Los actores de estas transformaciones provocaron otro cambio de gran importancia para la evolución del personaje: convencieron a las mujeres jóvenes —a quienes en la vida cotidiana en sus talleres o salones vestían, peinaban o maquillaban— para que bailen con ellas en las entradas.
Y así fue. Esas mujeres jóvenes bailaron con el traje de china morena reinventado por los transformistas y tuvieron un éxito abrumador. Y ese éxito sirvió para motivar la participación de otras mujeres. “Ése fue un punto clave —dice Sigl—, los transformistas no sólo crearon el personaje de la china morena moderna sino que hicieron que baile la gente de la clase alta”.
Pero hay un tercer momento, la “refolklorización de la china morena”. En la primera etapa, quienes bailaban de chinas morenas eran hombres heterosexuales. En la segunda etapa, el personaje fue encarnado por los transformistas. En la tercera etapa, las chinas morenas fueron mujeres heterosexuales. Los transformistas bailaban con pelucas o con el pelo suelto y con vestimenta de estilo internacional. Las mujeres, en cambio, sin renunciar a la sensualidad occidentalizada de la pollera corta y las botas altas, introdujeron las trenzas, el sombrero y el bordado sobrecargado. Es decir, volvieron a introducir en la vestimenta elementos del folklore tradicional.
MARKETING. En la pertenencia a una fraternidad está en juego el capital económico pero también el capital simbólico. Se necesita dinero para bailar —en algunas fraternidades, mucho dinero— pero así se gana prestigio social que puede convertirse también en un capital económico a través de las redes de relaciones.
No es casual por ello, que muchas fraternidades se organizan como empresas y desarrollan estrategias de mercadotecnia para reclutar a sus integrantes. “Hay fraternidades —dice Sigl— que incluso trabajan con la fórmula de marketing AIDA, esto quiere decir: Atención, Interés, Deseo y Acción”.
Primero, llaman la atención de la gente con sus presentaciones, y sus fiestas. Esa atención despierta el interés en participar.
Sobre este punto —continúa—, hay gente “que está interesada en participar pero que no tiene suficientes recursos económicos para hacerlo. Para ellos las fraternidades crean un ambiente de interés a través de eventos deportivos o de kermeses. Así generan una especie de club de hinchas que no pueden bailar en ese momento pero que son las próximas generaciones de bailarines. Como buenos empresarios, piensan en el futuro: el marketing tiene que ser sostenible, tiene que haber una creación de interés continúa”.
La dimensión del deseo de la fórmula se expresa como el deseo de participar, de formar parte de algo más grande y prestigioso. “Hay fraternidades —dice la investigadora— que emiten credenciales para sus socios. Tener una de ellas es muy prestigioso, es una forma de identificación con algo importante”. Finalmente está la acción, que consiste en inscribirse y en formar parte de la fraternidad.
Identidad, prestigio, relaciones de género, riqueza, pertenencia... todo ello y más está en juego en la compleja trama de la fiesta popular. Está claro: No se baila así nomás...
La danza popular andina es el objeto de estudio de la antropóloga austriaca Eveline Sigl y del sociólogo boliviano David Mendoza Salazar. Juntos acaban de publicar No se baila así nomás..., un estudio sobre “género, poder, política, clase, religión y biodiversidad en las danzas del altiplano boliviano”, como reza el subtítulo del libro.
“Para mí la danza, y con eso el Gran Poder —dice Eveline Sigl—, es un instrumento para construir, cimentar y reafirmar identidades, y reflejar esas identidades frente a los demás”.
Así, en su visión, la danza no se reduce a una expresión artística o a una muestra del folklore. Es más bien un espacio en el que convergen y se definen múltiples dimensiones sociales, desde las económicas hasta las identitarias.
Bailar es, entonces —aunque los bailarines no sean conscientes de ello— poner en escena una compleja imagen de la sociedad. Esa imagen se proyecta, por ejemplo, con relación a la ciudad de La Paz, en la entrada del Gran Poder.
INCLUSIÓN. Una característica de esta festividad —iniciada por los devotos mestizos o cholos de la imagen del Señor de la Santísima Trinidad o del Gran Poder del barrio de Chijini hace más de un siglo— es, según David Mendoza, su carácter inclusivo.
Nació en un barrio de La Paz y a lo largo del tiempo no sólo creció abarcando cada vez más espacios de la ciudad sino también incorporando a otros sectores sociales, al punto de que hoy —dice Mendoza— es una fiesta de toda la ciudad y de todos los paceños.
Ese carácter inclusivo de la fiesta no anula, sin embargo, las diferenciaciones y las contradicciones sociales, étnicas o de clase. Al contrario —opina Sigl— las reproduce y las hace visibles en el lenguaje propio de la fiesta y de la danza.
Para David Mendoza, esas contradicciones se expresan hoy, por ejemplo, en la competencia entre fraternidades, especialmente entre las morenadas. “Es una competencia entre zonas, entre urbanos y residentes, entre gremios, pero también dentro de una fraternidad, entre los distintos bloques: los bloques de cholas y morenos, de cholas antiguas y de achachis en los que bailan distintos sectores sociales que de alguna manera compiten entre ellos sobre todo en torno al prestigio”.
CHOLAS. La conformación de una fraternidad de morenos permite observar cómo, en el propio orden de la danza, perviven y se reproducen las distinciones sociales. Así, por ejemplo, los grandes bloques de cholas y morenos que constituyen el cuerpo central de la fraternidad —los morenos matraqueros y las colmenas de cholas, como los llama Mendoza— están integrados, en general, por sectores populares.
Otros sectores sociales que también forman parte de las fraternidades prefieren, en cambio, otros personajes para bailar: la china morena moderna, los achachis —con frecuencia integrados por profesionales— y, más recientemente, los bloques de cholas antiguas.
Todos bailan en la misma fraternidad y participan juntos en la entrada del Gran Poder. Sin embargo, ello no impide ni anula las tensiones sociales o de identidad que se reproducen en la propia danza.
Por ejemplo, entre las cholas y las cholas antiguas —dice Sigl— hay una competencia. “Ambas tratan de mostrar la superioridad de su clase”. Y lo hacen con un elemento central de la danza y la fiesta: la vestimenta. “La chola tradicional —continúa la investigadora— compite con sus joyas pesadas, con su pollera de ocho metros de tela, con sus seis enaguas y con un buen sombrero. Mientras tanto, la que baila de chola antigua generalmente no cuenta con tanto poder económico. Su atuendo no cuesta ni la mitad de lo que cuesta el de la chola tradicional, su pollera no tiene ni tres metros de tela. Pero trata de construir y reflejar su superioridad de otro modo: con un estilo corporal distinto, con otros movimientos, con otra coreografía. Y sobre todo con sus botas. Las cholas antiguas siempre hablan de sus botas, porque esas botas, que en realidad son una moda europea, son el símbolo de la chola de antaño. El mensaje es claro: las cholas antiguas tienen más clase”.
Otro ejemplo de la complejidad de las relaciones que se tejen y destejen en torno a la danza es la transformación del personaje o figura de la china morena.
Eveline Sigl discrepa con quienes sostiene que este personaje apareció en las morenadas en los años 60 o 70. En La Paz —dice— no hay fuentes fidedignas para seguir su curso. En Oruro, en cambio, según la investigadora se ha documentado la presencia de chinas morenas por lo menos desde 1924, por ejemplo en la conformación de la Morenada Central y de la Morenada Zona Norte.
En sus inicios, este personaje vestía una pollera larga, una chaquetilla muy bordada parecida a la que usan los chutas, botas similares a las que actualmente viste el personaje de la chola antigua y máscara. Y, lo más importante, sólo los hombres bailaban vestidos de china morena. A fines de los años 60 —dice Sigl— se produjo un importante cambio: el personaje de la china morena comenzó a ser encarnado también por transformistas.
CAMBIO. Los transformistas —explica Sigl— son hombres biológicos que adoptan la identidad femenina solamente para la fiesta o para un evento. Son diferentes a los travestis que, por su parte, son hombres que adoptan la identidad genérica de mujer en todos los momentos de su vida.
Los primeros transformistas que bailaron de chinas morenas —entre los más conocidos y reconocidos estaban modistos y peluqueros— comenzaron a transformar al personaje. Sgil resume esos cambios: “Como peluqueros o modistos estaban muy relacionados con la moda internacional e introdujeron cambios con esa visión. Por ejemplo, mientras las polleras más se acortaban más subían las botas. Los trajes ya no tenían ni bordados ni lentejuelas como los de las chinas morenas tradicionales, se parecían más bien a los vestidos de fiesta de moda de la clase alta”.
Los actores de estas transformaciones provocaron otro cambio de gran importancia para la evolución del personaje: convencieron a las mujeres jóvenes —a quienes en la vida cotidiana en sus talleres o salones vestían, peinaban o maquillaban— para que bailen con ellas en las entradas.
Y así fue. Esas mujeres jóvenes bailaron con el traje de china morena reinventado por los transformistas y tuvieron un éxito abrumador. Y ese éxito sirvió para motivar la participación de otras mujeres. “Ése fue un punto clave —dice Sigl—, los transformistas no sólo crearon el personaje de la china morena moderna sino que hicieron que baile la gente de la clase alta”.
Pero hay un tercer momento, la “refolklorización de la china morena”. En la primera etapa, quienes bailaban de chinas morenas eran hombres heterosexuales. En la segunda etapa, el personaje fue encarnado por los transformistas. En la tercera etapa, las chinas morenas fueron mujeres heterosexuales. Los transformistas bailaban con pelucas o con el pelo suelto y con vestimenta de estilo internacional. Las mujeres, en cambio, sin renunciar a la sensualidad occidentalizada de la pollera corta y las botas altas, introdujeron las trenzas, el sombrero y el bordado sobrecargado. Es decir, volvieron a introducir en la vestimenta elementos del folklore tradicional.
MARKETING. En la pertenencia a una fraternidad está en juego el capital económico pero también el capital simbólico. Se necesita dinero para bailar —en algunas fraternidades, mucho dinero— pero así se gana prestigio social que puede convertirse también en un capital económico a través de las redes de relaciones.
No es casual por ello, que muchas fraternidades se organizan como empresas y desarrollan estrategias de mercadotecnia para reclutar a sus integrantes. “Hay fraternidades —dice Sigl— que incluso trabajan con la fórmula de marketing AIDA, esto quiere decir: Atención, Interés, Deseo y Acción”.
Primero, llaman la atención de la gente con sus presentaciones, y sus fiestas. Esa atención despierta el interés en participar.
Sobre este punto —continúa—, hay gente “que está interesada en participar pero que no tiene suficientes recursos económicos para hacerlo. Para ellos las fraternidades crean un ambiente de interés a través de eventos deportivos o de kermeses. Así generan una especie de club de hinchas que no pueden bailar en ese momento pero que son las próximas generaciones de bailarines. Como buenos empresarios, piensan en el futuro: el marketing tiene que ser sostenible, tiene que haber una creación de interés continúa”.
La dimensión del deseo de la fórmula se expresa como el deseo de participar, de formar parte de algo más grande y prestigioso. “Hay fraternidades —dice la investigadora— que emiten credenciales para sus socios. Tener una de ellas es muy prestigioso, es una forma de identificación con algo importante”. Finalmente está la acción, que consiste en inscribirse y en formar parte de la fraternidad.
Identidad, prestigio, relaciones de género, riqueza, pertenencia... todo ello y más está en juego en la compleja trama de la fiesta popular. Está claro: No se baila así nomás...
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